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Mostrando entradas de octubre, 2008

EXTRAVÍO

No encuentro, en lo buscado, el revés de los anhelos. Hay abismos en los cajones revueltos, entre los calcetines censados, por donde se precipita, suicida, en caída libre, el afán de vida. El arcón me mira, sonriendo de reojo mi torpeza. Para qué buscar cuando se está extraviado, desorientado en los andenes de un mes lluvioso.

SOCIAL

Vestido de túnica de lluvia terca y constante, hago visitas programadas de protocolos de delirio. Sociedad, social, sociable, socializante y saciado, más que saciado ahíto, del saludo en serie, y la mueca solapada en las pupilas. No apeo el terno intangible del como debe ser. Mesas amanteladas, amarteladas de sirope, empalagoso de simulado agrado. Próceres disertan, a medios sedados, sedas en estribillo y yo, y los demás, asentimos sin escuchar con la canción aprendida. Las manos lamidas de manos amoldadas, entrenadas, adiestradas al estrechón, mecánico y medido en intensidades acordes a los escalafones. A vender nubes bajo el chubasco.

PARADA DE POSTAS

Paseando la vida ausente, ajeno, extraño a todo y a todos. Fuera de lugar, tiempo, contexto y texto, personaje convidado en piedra de contrabando, sin frase, figurante desubicado. Rebotando emociones, roces y punzadas, soy la cosa, no soy sujeto, voy suelto, objeto vivo mas no viviente, latente sin latido. Y llega la idea, se adoba en hiel, y a veces se regurgita o se digiere en amargor congénito desprendiendo aromas helados. Palabras en ovillo, trenzadas a nudo náutico, soldadas en amalgama que aprisiona intenciones.

SIENDO TÚ

Cuánto harías siendo tú, siempre tú, sin mutar, sin extraviarte en derroteros erráticos a la mínima burbuja. Sin perder la mirada en fantasmas suspendidos que no están. Cuánta fiesta sería fiesta, sin tragedia griega, sin drama en ración. Sin encontrar ofensa en cada sílaba, ni enemigo en cada presente. Vuelve, pero de continuo, o de continuo, en lo esporádico, te irás yendo sin retorno. Sé tú, fallida como todos, puñetera si te place, a tu voluntad mas tú, no otra, no el delirio espeso, denso y reiterado que me consume la gana de ser, de ocupar ningún espacio.

LA FUGA

Hoy quisiera estar recóndito, fuera de escena y ajeno al nuevo acto, que bastante aprendida tengo la obertura. Hoy huiría, y puede que me evada, cavando a cuchara vieja un túnel en las vivencias, a bocado de tierra propia, y adoptada. Sacar la cabeza, emerger de la topera y aspirar aire fresco de hierba virgen. Correr descalzo dejando las cadenas disolverse por el uso, por el abuso de tenaza. Solo una prenda me anuda el cuello, elástica, devolviéndome a cada poco a la celda. Pañuelo que no pierdo, ni cedo, ni me arrebatan. Único patrimonio de un indigente de afectos. Y habra dolores de parto en la huída. Dolor amputado mas aséptico, curativo de tumores arraigados. No cabe recurso a mi sentencia, solo cambio de grado en la pena. Mas pena.

DOBLANDO

Doblan las campanas,
invadiendo las rendijas
de mi casa,
que no quiero abierta
al tañido,
a la llamada.
No es hora
de novenas
para el huérfano
de dioses,
que es hora de razones.
Callad la letanía,
y danzad al menos,
en la rueda engranada
que nos tocó en suerte.

EL ESTADO DE LAS COSAS

No parece que el viento, caprichoso por natura, voltee la veleta que parece anclada. No sale el sendero del punto cardinal en el que incide, paralizada la aguja de la brújula terca. Anochece por donde no debiera, no una vez sino demasiadas, confundiendo los fluídos y los pesos y las nieblas de mis hombros en menguante. No sé si hay gota que el vaso colme, o es el vaso manantial en eterna cascada de cieno. El estado de las cosas no es estado de derecho, más que estado, estación, andén de maleta a correa  y pañuelo mancillado. Chirría demasiado el engranado grillete y saltar, a laderas veloces de zarzas en huída, puede ser dolor mas alivio de aires.

CAOS

Ya hace tiempo que las esferas desacompasan las órbitas generando gravedades inéditas entre astros dolientes del eclipse. Diluvia el meteorito sobre el huerto yermo de la esperanza. Mareas en las esencias a capricho. Violentas oleadas en amargo inundando los valles del ánimo. No, así no, nadie aguanta el desastre como norma.

MALESTAR

Días extraños en los que el ceño, pesado y denso, cubre el rostro huérfano de luz. Los huesos tibios, a fuego lento cocinados, parecen ajenos, torpes. La palabra, acobardada, se oculta en la evasiva, en el estruendo del silencio que anuda esófago, cerrando fronteras ante el alimento. Hay pánico colgado en los instantes, pánico al suceso familiar, repetido, aprendido a rima consonante.

EL SOL VERDEA

Hoy, es raro, el sol verdea tiñendo la plaza de oliva madura. Las gentes caminan en verde detenido, lento, pausado y espeso. Ella, pasa por la ventana balanceando las caderas, hoy también verdes y no puedo levantarme... y me miro, verde antiguo, cansado, yéndome, filtrándome entre visillos verdes. Hoy, es el día en que el sol verdea.

ANSIEDAD

Nube, densa, espesa, esponjada, absorbiendo el aire posible, avanza la ansiedad, frente frío, borrascoso, arrasa los solares y las cuencas. Pesa el ojo a bolsa llena, y la palabra hiere, punza y corta, lacera piel ardiendo de fiebres. El fondo, la sima, es la celda. La almohada es refugio. Dormir, no vivir, dormir, cansado, laxo y débil, desarmado, desarbolado a la deriva, sin encuentro ni abordaje. Qué ver en la niebla, en eterna madrugada sin auroras. Angosto, el callejón se estira al fondo inalcanzable. Rezuman las paredes hediondos zumos de frutos añejos, resbaladizos al paso de tu mísero esqueleto. Depresión, de presión, de alta presión sin válvula en la olla del cráneo, donde se cuecen ecos estridentes de llanto amargo de niña, que no entiende.

PECADO

Tengo los pecados
archivados en desván.
Pendientes
de pesaje,
sobretasados
en alijo.
Sin caducidad
ni prescripción.
Las penitencias,
sin recurrir,
ejecutadas
a plazo.