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Mostrando entradas de enero, 2009

DESHEREDADOS

De un tiempo a esta parte van las miradas arrastrándose por las aceras. No se alzan, yendo en busca de monedas de esperanza extraviadas. Otras, a media altura, pierden el enfoque en el infinito, huyendo de la nuca del antecesor en la cola, fila sinuosa de hijos del subsidio, o huérfanos de todo. Mengua el pan, amoldado al disponible, dietético, económico. Se saben atracados, timados a boletín, a expediente, y la usura, córvido repoblado, sobrevuela parques de ocios forzados. Mengua el mendrugo, la rabia medra, brota la chispa para el posible incendio donde purgar infamia.

ALGO DE SOL

Enero al sol, endomingado, aparcando inviernos en doble fila. Hay mercado de climas en ganga, a voz viva, a la espera del frente. Isobaras de todo tallaje sobre mapas festivos, marcan los precios de lo incomprable. Vendiéndo ánimo al tres por uno a los tristes, que añoran lunes.

TRANSMISIÓN Y CADENAS

La cadena,
bien forjada
por herreros ausentes,
indefinidos,
es el engranaje,
la transmisión de la condena
que compartimos,
sin voluntad
ni culpa,
contaminando hermanos
con la plaga
del vasallaje.
Tanto deslumbra
el brillo del eslabón
que,
cegados,
vemos alhaja
donde hay grillete.

LUZ

Invitado fui a un matrimonio de farolas. Inminente apagón o plaga de luciérnagas.

PRO NOBIS

No salen las cuentas engarzadas al rosario de las oraciones que adeudo. Déficit de misterios, más que nada gloriosos.

ÉRASE

El cuento se alarga. Yá no hay colorín, ni colorado, todo blanco o negro, sin escala de grises. No se esperan perdices por estos reinos y se escabechan ruiseñores.

TIEMPOS MODERNOS

Envasan en serie el mar y lo venden a docena de olas, bandos de gaviota aparte, para el ocio coleccionista del emulador de dioses. Hay oferta de terrarios, con hábitats en conflicto, a precio variable, bombardeo opcional a dos por uno. Tenga en casa un presidente, debidamente acristalado, con atril o escaño, que defienda presupuestos, y medidas anticrisis a demanda del usuario. Sienta el poder, decida los silencios o el fragor del debate a botón de mando, empotrado en su sofá. Plena conectividad, totalmente actualizable, disfrute su universo, manipule actualidad y engáñese a sabiendas.

CURVAS SIN COMPÁS

Cuán nefasta es la luna en mitad, sesgada, ocultando sombras, negando luces. Qué tajante el cruce en los caminos, en colisión de trayectoria, o el aspa de molino titánico, descalabrando caballeros. O la estrella real, de reyes viejos, encajando triángulos y encerrando niños en un pentágono alambrado. Busquemos el plenilunio, circular y denso, y la rotonda como oferta de camino cierto. La esfera de la razón frente al corte, a cruz o alfanje, de lunas o firmamentos. Desterremos las aristas, la tajante recta, y rodemos, en tiovivo ovillado, centrífugo, para hallar la curva, la parábola exacta, que el olivo crece en tierra combada y no existe el llano, la planicie absoluta, en una tierra esférica. Dibujemos, sin cartabón ni escuadra, a mano alzada, las elipses que entrelacen lo común, ajenos a diseños de vil delineante, cartógrafo sectario del mapa de la infamia.

ROSAS DE PIEDRA

Imagen
Si yá lo sé,
me consta,
mi jardin solo tiene
rosas de piedra,
sin aroma,
esculpidas a cincel
de vivencias desmedidas.
Pero rosas,
rosas son,
sin espina
y con pétalos de a kilo.
Cuánto pesa
la belleza sólida,
aristas al viento,
inamovible,
sólo herida de tiempo
y de climas
inclementes,
despiadados,
musgo invasor
y lujuriosa hiedra,
abusando de mi muro.
Mi pared
no admite lamentaciones,
ni oraciones
junto al pórtico.
Defensa amurallada
mas nunca paredón.
Apóyate,
descansa,
deja tu nombre
adosado a color,
pero no vomites
que desbocas los sillares
en lapidación.
Sí,
lo sé,
no queda néctar en mi cáliz,
otros enjambres vinieron,
y emigraron desolados.
El granito no alimenta,
no hay botín para el saqueo.

MEDIA DOCENA

Imagen
Yá son media docena
los años en los que gozo
de tu trino y tu aleteo
en mi ventana,
en cabecera,
gorrión silvestre,
mía toda
mas sin dueño.
Hoy casi arbusto
y ayer brote,
mínima yema
en mi tallo
yá leñoso,
nudoso,
marcado de hacha
y corazones a navaja.
Cómo me lates
cuando pasas,
cuando adornas
mi espalda
de interrogantes en percha.
Cómo siento
tus venas,
en inalámbrica conexión
con mi sangre en solera,
cuando abres las ventanas
de tus mellas en risa.
Arden tus fiebres
y tus lágrimas arrasan
con escozor de lava
el cuero de mi rostro.
El tiempo te levanta,
sigue erguida,
aun temerosa,
y mira los ojos,
no los rostros,
refléjate a cara limpia
y camina.
La existencia
es tu barca,
el timón es tuyo
y yo no puedo,
mas que quiera,
regir los rumbos,
gobernar vientos.
Puedo ser malecón,
refugio de temporal,
pero no soy planeta
que gravite las mareas.
Tan solo seis
son los años,
tantos tal vez,
los que me alumbras.
Tu pequeñez me salva,
espanta espectros
lastrados en cuarentena.
Mi niña,
mi paz,
mi amuleto.