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Mostrando entradas de abril, 2010

CORREOS

En huelga andan los buzones,
indigentes del mensaje,
de motivos y razones,
de su estático viaje.
Pues no viajan las misivas,
ni el giro certificado,
que el buzón está enraizado,
con las ansias bien cautivas.
Y se preña de esperanzas
mas lo interviene el cartero,
con cesárea sin demanda,
abortado y plañidero.

NADA QUE DECLARAR

Si es que uno quiere,
aún fallando,
hacerlo bien.
No dar brochazos
al aire recio y,
necio,
pintar los rodapiés.
Mas todo se angula,
se triangula
y te visten de polígono
anguloso,
enemigo,
no fiable a los contextos,
pleno de arista
que corta pieles cercanas.
Y secreto,
discrección pretendida
a tumbos de error aliterado.
Y viene la bolsa,
el monedero ruín,
la propina,
y tragas,
engulles condiciones,
por cojones
y razones,
bien máximo
de lo común sagrado.
Pero tienes capa,
regalada en gentileza,
de villano embozado.
Y nada cambia
y los amores,
los paridos,
engendrados,
son navaja de callejón,
a la espera en la noche
en portal ahora ajeno.
Y se inscriben los latidos,
escriturados a golpe
de vaso indolente.
Se certifica lo mezquino,
rúbrica al margen
del margen de río
siempre turbulento.
Qué hacer ante la inquina,
no declarada,
fraudulenta.
Cargar mi lastre
con hieles viejas.
No,
no juego,
que se me explique y,
si no,
no sé,
es el problema.
Qué hace…

PARADO

Parado te hallas,
en desempleo,
militando en una cola,
larga y bucólica
de un porcentaje falso,
mínimo ante lo cierto.
Monedas corren
transitando redes
y tú,
a un subsidio breve,
leve cual existencia.
Las corbatas dicen,
lamentan,
empanan los micrófonos
con mentiras ciertas.
Todo es financiero
mas no trabajas,
expulsado de lo esclavo,
esclavo eres de las ansias.
Recuerdas votos,
desganadas esperanzas
que topan con cristaleras
de ventanilla de sello azulado.
Mensajes en el móvil
te advierten del trámite periódico,
móvil de factura morosa,
imposible pago
entre pagos imposibles
sin cobro a la vista.
Cuánto hemos adelantado,
por la izquierda,
¿cual?,
por la derecha,
¿cómo?,
y tú a explicarte
en los huecos de la casa
que no quieres pisar
huyendo de los rostros
de interrogante tatuado.

TORPE PASODOBLE

José,
suicida impenitente,
te derramas en arenas,
estático ante huracanes
de furia negra,
tren de asta.
José,
brindando carne
al morlaco noble,
cediendo espacios
a la bestia arcaica,
a fin de consumar
la tragedia innata
del ser
lo que se es,
aunque se niegue.
José,
fragua silenciosa
forjando estoques
templados a muerte propia.
José,
antiguo,
desfasado adalid,
borracho de herida.

LA DUDA QUE YO LLEVO

Llevo en la sien
incrustada una duda.
No duda razonable,
sino pura duda,
sin tallar,
engarzada en hueso
de cráneo gastado.
No duda brillante,
triste y opaca,
quizá tapón
contenedor de la avalancha
de las ideas a borbotón.
Dubitativo a bocajarro,
persisto en el extravío
y la duda se enquista,
formando tumor
de indecisión perpetua,
terminal acaso.
Y duele la duda
pues las certezas no sedan,
ni las absolutas en sobredosis
provocando alergia al dogma.
Migraña de duda,
lateral de hemisferio,
transversal trepanación
de una esponja seca.

SALUTACIÓN

No preciso nada,
soy ajeno
si anexo fui.
No toleréis mi hueco,
el que ocupo en aire próximo,
y echadme.
Que me iré
si gusto,
si me place la partida,
que sonrío
a las muecas torcidas
y al beso seco.
Que estuve,
que estoy
a pesar del escozor,
de la ortiga en plaga.
Editad pasquines
para proscribirme,
pujad por la captura,
y trenzad sogas,
que hago acopio
de corbatas.
Mas no sembréis,
en mi surco breve
de único fruto propio,
malezas ni zarzales,
que antorchas llevo.

CARNE DESPEGADA

No están las sonrisas colgadas del muelle, a brinco vivo esquivando perros.  No están las ruedas de goma explorando asfalto rural,  ni la comba torpe, ni la vara caminante  bautizada a navaja. Sólo veo lágrimas de portal vetado, lágrimas de capricho, pasajeras pero crueles, consentidas lágrimas de negativas alentadas. Se me despega la carne que amasé, desgarra el hueso pelado y no encuentro forma a la soldadura.

TU IDEA

No soy el que pintas,
no es mi silueta
tu dibujo.
Mi boceto es otro,
difuso y mutante,
impregnado
de aguafuertes
que yo difumino
cuando puedo.
No soy tu canción,
no encajo
en el estribillo
de tus hambres
de melodía.
Soy acorde
en desacuerdo,
desafinado,
obertura lánguida
o andante forte,
marcha fúnebre
o marcial,
o adagio de lágrima
de pétalo marchito.
No soy novela,
no la historia que pretendes,
ni poema acaso,
quizá cuento,
fábula,
verso perdido
en manuscrito de incendio.
No soy tu idea,
la que de mí tienes,
que soy la mía
o la de nadie,
un espectro.

HASTA MAÑANA

Cargo,
bajo los ojos,
dos infiernos en balconada,
miradores henchidos
de lava tóxica.
Debo huir
a sepultarme
bajo sábana de escape.
Que no debo estar,
hoy no debo ser,
pues sólo molestia
causa mi presencia cruda.
Un día de arresto,
terapéutico cautiverio
para eludir reflexiones.
Sin química de fármaco
que anestesie esta arena
que arrasa mis pulmones.
Hasta mañana, pues,
que será otro día,
no incomodaré
con mi figura gris
la primavera leve
de este día ajeno,
que no es mío
y me lo salto.

NO ME HABLÉIS

No me habléis
que arden las amapolas
a mi paso en rabia.
No me llaméis,
no quiero  consuelo,
dejadme en combustión
con la trementina
que exudo.
Quiebra mi pecho
como madera de nave
entre olas de salfumán.
Corred la voz,
poneos en cuarentena
que soy epidemia de ira.

PUÑO

No arrecian en vano
los vientos que no bebo,
que suenan sordos
contra las cúpulas muertas
de mi oído entumecido.
Y son las luces tímidas
las que despiertan mi afán,
mi ansia innata
de castor vocacional,
constructor de diques
que paren corrientes necias.
Pero no miro al río,
homicida apático
de pescadores lúdicos.
Que miro a lo seco,
a la tierra mordible,
masticable seca
o vegetada de ortiga.
Y al cielo miro,
sol escoltado de nube,
las más veces,
cuando no atosigado
de chubasco probable,
en espera de isobara.
Y miro el paso,
el inmediato por torpe,
evitando desmanes
de un pie entumecido
de dar patadas a cientos,
al obstáculo inherente
a cada caminar lo cierto.
Que no me esperen posadas,
ni refugios polvorientos,
que al raso duermo
o velo,
velo armas herrumbrosas
que,
afortunadas,
nunca guerrearon guerra.
Que llevo herida
de mordisco,
metralla de diente
e infección de labio.
Hematoma,
a mano abierta,
gentil crueldad
pues el puño es avaro
ha…

REPÚBLICA 2010

Mediando los abriles
es día de Repúblicas;
todas efímeras,
leves
en un país grave,
terminal siempre,
esclavo de coronas,
sables y traidores.
Y hoy,
catorce,
se apuñalan las togas
unas a otras,
y en las salas
se embisten
las Españas duales,
bipolares,
esquizofrénica nación
siempre cainita.
Democracia estercolada
para un pueblo crónico
de peste vieja,
medieval de crucifijo,
garrote y hoguera,
afición de paredón,
fosa en cuneta.

LO SIENTO

Bien es cierto
que no acierto
con el concierto
buscado
y desconcierto,
abierto,
cerrado,
convierto
las llamas
en aguas tibias,
me vierto,
abierto
como un templo
al peregrino experto.
No miento,
siento,
consiento,
disiento
y asiento
en papeles ocres
mi desaliento.
No hay viento
ni movimiento
sísmico que tambalee
el pensamiento.
Sin lamento,
camino así,
sin juramento,
con mil acentos
por estamentos
de asentamientos,
lentos,
violentos,
contentos
o macilentos
de muerte y muerto.
Despierto,
alerto
mis brazos yertos
y labro huerto,
desierto,
flores descuento
para alimento,
emolumento
de peón atento
y aumento
mi paso lento,
a contraviento,
baches a cientos.
Lo siento.

SIGO

Ahondando en la pericia que da el error como sistema hallé los límites, las fronteras del Universo del estar en ello. En ello andamos, tropezando, en ello recorremos no sé qué sendas. Un traspiés, una debacle, un estar por no dejarlo. Porque fácil es abandonar, y abandonas sin quererlo, cuando el azar fiero o males buscados, y sin buscar, te arrastran al cajón, al nicho o a la urna, o al no estar sin despedirse. Por eso soy, agarrado a clavos incendiados, y resisto afanes de borrado, de formateo. Ignorante del ruído que daré o escucharé, te toparás conmigo, con mi habitáculo necio que aún placer dará, y padeceres sin quererlos.

SILENTE

Escondido, oculto tras visillos de nube, así debo estar, latente, inapreciable, sutil acaso. Porque visible sangro, herido de luces, tinieblas y malas miradas de intención oscura. Ser sin estar o estar,  pareciendo no ser. Paso leve, silente respirar, esquivando roce o encuentro. Evitar palabras que sobrevuelan el entorno, hambrientas de objetivo. Pensar, no, mejor no pensar pues cruje el pensamiento alertando presencia. Latente, silente, escenario, no figura.

SOL DESPIERTO

Se despereza el sol
de un largo letargo
cantando luces
y templanzas.
Despierta y riega
las humedades resignadas
con tibios rayos
de esperanza de primavera.
Y comienza a sobrar
la preceptiva prenda,
y los ojos piden filtro ahumado,
y el ánimo brinca,
atónito en la sorpresa,
ansiando pecados
de andar por casa.
Nada cambia
salvo la escena,
¿parece poco?.
Bastante es declamar
letanías sabidas en nublado,
con sol son tristes,
pero galanas y osadas
cuando de luz se bañan.

NO SABRÍA

No sabría yo decir
cuanto cielo guarda
tu mano extendida
cuando navega mi cuello.
No sabría yo decir
si hay países nuevos
en las laderas de seda,
en el valle de tus senos.
No sabría yo expresar
cuanto mar escondes,
pasando el horizonte
de tus muslos de cristal.
Yo no sabría,
no sé,
pues mi torpeza ciega
tropieza al paso
con el muro aterciopelado
de tu mirada sinfónica.

REVISIÓN DE RETORNO

Reviso las zancadillas,
los teléfonos en navaja
pinchando en hueso,
erráticos de intención, 
saboteando mi nave
en mares propios,
nunca hostiles en sus olas
contra mi casco apolillado.
No se puede con la niebla
que pesa a diario
sobre hombros quebrados.
No se puede con la nube
que se empapa en hieles,
necia y veleidosa,
voluble según la racha
de los vientos bebidos.
Mas no valen tretas
para sustraerme carne,
que la carne es mía
por vena y boca.
Mala alianza busca
pues aún tengo entorno,
leal a contraviento,
y no hay esputo
donde siempre hubo beso.