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Mostrando entradas de octubre, 2011

DÍAS DE CRISANTEMO

En los días de crisantemo,
mujeres negras peregrinan
con detergente neutro
a remozar memorias lapidadas.
Huele la ciudad a tallo cortado
en esta otoñal primavera fúnebre.
Se transitan los osarios
habitándose los barrios muertos,
el almacén último
de los vacíos.
Bailan los cipreses
en alcohólicas noches
disfrazados de anglosajón icono.
Píldoras de pena
se mezclan con terror bebido
y la muerte ríe,
acompañada de feligreses,
la comedia negra
de otro año productivo.
Nadie quiere irse
y fabula rituales
de permanencia. 

CESE DE COFRADÍAS

Pueden llorar las catedrales  el abandono de las vidrieras  colapsadas de luz sucia,  proyectando en los altares  sombras de fe residual,  a clavo ardiendo.  Pueden cantar los minaretes  llamadas a media luna  que no hay profeta sobrio  que me encandile.  Pueden los líderes  embalsamarme con promesas,  inyectarme teoría económica  y de social justicia fasciculada,  televisarme ideología  o dosificarme píldoras internautas  de indignación asamblearia.  Y es que ya no,  ya sufro la anorexia  al sermón y a la soflama,  y ni creo ni me creo  pues es diáfana la infamia,  clara de manantial cotidiano.  Seguid el juego  que me aparto  de las procesiones  de palio o pancarta  y no seré cofrade  más que de la piel  de quien me ame. 

DECISIÓN DE VENTANA

Se escapó por la ventana,  recién levantado,  en pijama ajado,  dejando las zapatillas  colocadas,  para no ensuciar el aire  y partir descalzo,  mas no voló  y abrazó el jardín,  como esperaba,  tal como quiso,  en ese instante  en que decidió,  resuelto sin ambages, poner fin al tránsito,  a este tratamiento  que es la vida,  una terapia fallida  que nos lleva al mismo sitio,  distinto tiempo,  casi nunca decidido.  Allí le vi,  aún caliente,  sereno,  ausente.  Fotografié la nada,  no tan aséptico como corresponde,  lo que ya no era  lo que conocí. 

VOCACIÓN EVOLUTIVA

Algún componente falta
en este planeta tóxico
para que el hombre sea,
para que sea humano
en el sentido fabulado
por quién reniega
de animalidad mutada.
Mutada en bestia perversa,
degenerando la especie,
avergonzando a la biosfera,
a la que enferma
cual virus venéreo.
No habrá otra Tierra
dónde campe la versión mejorada,
pues somos ángeles exterminadores,
y la gente buena
no es más que la que lucha
por no ser lo que es.
O serlo menos.
Hasta los Dioses que inventamos
son chivos expiatorios
del apocalipsis,
que está en nosotros,
nuestra vocación evolutiva.

COMO YO AMO

Yo amo a tientas,  sin programa,  pues ardieron los registros  y los códigos articulados  y no articulo las caricias,  ni los gestos.  Yo amo como vivo,  errando cada paso,  acertando a trompicones.  No me alertan tribunales,  populares o togados,  y en el amor no combato.  No batallo a llamaradas,  prefiero el fuego lento,  y capitulo  o me exilio si ha de ser,  sin fuego de cobertura.  Pero amo,  y todo,  cuando amo.  Hasta acepto condiciones  si no son cordel de títere.  Ahora bien,  carezco de ergonomía  en lo artesanal que me forjaron  y me amoldo con aristas,  que no hay lija  para mi aspereza. 

BUEN DÍA

Hoy es buen día, Modesto,
hermano mío,
dicen que se acabó la infamia,
la que te mató,
casi a mi lado,
la que me pudo matar,
amigo mío,
asumida la sangre,
la que aún tengo en mis manos,
indeleble,
parece que no habrá más.
Quién pudiera retrasar los tiempos,
en mis lágrimas presentes,
para que vieras el fin de la locura.
La que se llevó los anhelos
de niños vaciados
de normalidad irrenunciable.
Siguen diciendo mezquindades,
mas dicen que no matan,
no es poco,
no es mucho,
no es nada,
tras el dolor anclado
en puertos de viudas y madres,
de niños ausentes,
por banderas mezquinas.
Se acaba,
dicen,
así sea. 

CRUJIDOS OPORTUNOS

Lo que cruje es la vida
a tu paso cual cáscara
de fruto amargo caído
como aviso de tu gravedad.
Pues a veces transitamos
con falsa conciencia de leves,
en ilusión levitada,
arrogantes y etéreos.
Pero el crujido despierta
y nos devuelve densos,
lesivos de los senderos,
siempre cortos laberintos
que no ansiamos resolver. 

LA PENA QUE ME TIENE

La pena que me tiene
no tiene luces de alivio.
Por una parte acidez
de rancios vinagres necios.
Por la otra el hielo
de la escarcha ajena y aneja.
Me tiene mi pena,
la tengo,
pero no la salvo
en mi tristeza
por ver el negro de todo,
del blanco poco brillo.
Triste laboral,
incómodo festivo,
tolerado apenas
en lo correcto.
Pero yo sigo
en el quicio de mi pena,
abriéndole ventanas
para dar sol a lo tierno.
Y bien al que le plazca,
al que no buen viento,
que tengo yo tarea
con que la pena sea menos. 

ZARZAS HOMICIDAS

Como ensordecen las sombras
que me cantan lacrimosas
y por eso busco luces
de silencios en combustión lenta.
Y no se despeja la incógnita
de la parábola repetida
mientras permanezca la equis
que tracé a mano alzada
prisionera de paréntesis eternos
y obcecados en curvar los límites.
Es la amnesia selectiva
la que pudre todo fruto,
obviando la savia limpia
que la flor precisa.
La vocación de tormento me atenaza
mientras los lastres se empecinen
en arrastrar a los remolinos
todo lo adyacente.
Patetismo a cada rato,
el desperdicio que no se degrada
y persiste en la pestilencia
que impregna las prendas,
las mas preciadas,
de fermento estático.
Lo peor,
el no saber,
la indecisión a la hora
de buscar fórmulas,
aleaciones efectivas,
bien templadas,
de corte limpio en la siega
de las zarzas homicidas.


VERSOS CRÍTICOS DE CRÍTICA SITUACIÓN

Sostenerse en la avaricia,  acuñando falsa moneda,  de seda hizo caricia  que se torna en arpillera.  Muchos panes se vendieron  de molinos sin harina,  ni más basta ni más fina,  pero las bolsas crecieron.  De puro aire engordaron,  de promesa siempre a plazo,  para dentro el escobazo,  y sólo polvo atesoraron.  Polvo que vuela al viento,  etéreo es el capital,  siempre el mismo acaba mal,  el titulado de hambriento.  Doctores tiene la Iglesia  que no encuentran la salida  al laberinto suicida  del mercado sin especia. 

RECORTES

Podría recortar los bordes  de este papel mojado  contorneando el monigote  que me identifica.  Podría recortar mi lengua,  osada en las humedades  y pródiga en palabras  a destiempo.  Podría recortar las luces  que proyectan ideas vanas  en el envés de mi nuca necia.  Podría recortar  mi presupuesto en vida,  limitando a la existencia mera.  Mas mi tijera es roma  y desgarra al corte,  cauterizando en muñón irreparable.