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Mostrando entradas de noviembre, 2011

PUDE SER

Yo que pude ser
mucho más que un clavo  desnudo en la pared de un salón con miedo a exponer.  Y no fue fuerza mayor  la que me hizo esclavo en galera de papel,  hasta que tu mano  encontró mi piel.  No estoy orgulloso  tampoco arrepentido,  pues de lo vivido  siempre algo saqué,  mas dime por qué  junto a tu cintura  hasta el agua pura  se me torna miel.  Ya no me huyen las aceras,  cuando me embriago de pena,  ya no se asusta el invierno  por si desato un infierno.  Ya no me hieren rumores  que los callan tus colores.  Y tengo salvación  documentado en tu nación,  que ya es la mía. 

QUIEN TE AMA

Quien te ama
no es tu dueño,
que no ama el amo
la posesión usurpada,
que no ama quien tiene
sino quien quiere querer,
quien acompaña,
sin lazos de esparto
o de seda adulterada.
Quién te peine las alas
para tus vuelos de ave,
reafirmada en tu persona.
Quién te aparte la zarza
en tu camino propio,
si lo precisas.
Quién te ama no golpea
sino roza levemente
piel amiga y amante
a tu demanda candente.
Quién te ama no es nudillo,
es yema tierna,
eléctrica carga
que activa tus sensores.
Quién te ama no amenaza,
no persigue sino acude
a tu llamada.
Quién te ama no daña
más que con amor que a veces duele
pero por la esencia.

AMARGA MIERENSINA

En los pozos vacíos,  donde dormía el carbón,  sólo habita el suspiro  de una prejubilación  que ahora no llega ya para la juventud  que estrella el coche tuneado,  contra el muro del mercado,  persiguiendo alguna luz.  Mi padre es del sindicato,  me tienes que colocar,  mi abuelo murió axfisiado  y yo no quise estudiar.  Mi padre es del sindicato,  si quieres traigo el carné,  que necesito un contrato,  de Europa vino parné.  De los fondos mineros  poco asfalto queda ya,  baldosas y autopista  y una Universidad  para formar al emigrante,  que aquí ya no hay quién aguante,  Ketamina y poco más.  Mi padre es del sindicato  y no me quiere aguantar,  que un día me tira al matu  si me ve trapichear.  Mi padre es del sindicato  pero no encuentro el carné,  sé que anda un poco alterado  y que ahora vota al PP.

PESIMISTA REFLEXIÓN DE UNA JORNADA EN BLANCO

A mano tengo papeletas  de siglas y nombre ajeno,  listados cuadriculados  en sobres sin engomar.  Para qué la ceremonia  de la democracia agotada.  Diosa moribunda  infestada de dígitos  y balances.  Pues la avaricia reina,  a espada forjada en hielo,  que es la moneda  único metal.  Y me rebelo y me callo,  mejor no decir  palabra inútil.  Vano el afán,  vana la idea,  impotente al trueque vil.  Para qué pensar  si decide el gráfico.  Subvencionar electos  obedientes a lo ineludible,  guiñol mecánico  de historia contada.  Presos de las mareas  son derroche las brazadas.  Puedo gritar,  usurpar baldosas  de plazas públicas  bajo lonas ilusas  que se apropian los mezquinos.  Dará igual el exabrupto  pues el río sigue  el cauce errático  empujado por vertidos tóxicos  a desembocar en el desastre. 

LO QUE ME QUEDA

De las alas me quedan
las plumas más lastradas
por el polvo robado
en vuelos bajos
por lo llovido.
Del aura sólo un ascua,
un tenue brillo
de corriente estática
de recarga en autopistas.
Me queda de la espada
un filo romo,
vano y contundente
que sin cortar quiebra
y una empuñadura
de cuero ajado,
viejo y duro
pero mullido al agarre.
De ángel me queda
cierto afán desencantado.

PUERTA FALSA

La puerta falsa,
ciega de no querer,
nunca es salida,
que da al callejón
dónde reinan gatos basureros.
Tras dormir en el cartón
no se simulan noches de suite,
que el cartón tatúa
la miseria en la piel amarilla,
código de barras
de fin de existencias.
Mejor vendría el arrojo,
mostrar la mugre en las uñas
y pedir jabón
para el borrado.
Contar las marcas
del resbalón obviado,
sacar cadáveres a orear
y reescribir los saldos
a cara abierta.
Dispuestos habrá
que siempre hubo
para cruzar umbrales de luz
que se ignoraron
y lavar tinieblas.
Silenciar sólo dilata,
no hay cura
con receta rasgada,
escondida.
Si se tapa el nudo
no es factible el desenlace.

DECLARACIÓN DE HOSTILIDADES

Pensar que fue
por sentir,
lo que nunca debiera
haber sentido,
que el sentimiento aquel
fermentó,
estercolándose,
tornándose ácido
y afilado desprecio.
No me quedan compasiones
ni conmiseración ínfima
por quién,
matándose,
asesina las sonrisas
que debieran ser norma
en el rostro dibujado
por mi sentir pasado.
Nada merece
el desdoblado sordo
a las voces que apelan
voluntad de erguirse.
Siga la espiral
hacia el abismo,
continúe la caída
mas que no arrastre
la carne forjada.
La hostilidad me asoma
y saco sable de defensa
porque no es justo
el terror
para quién crece.
Húndase en el lodazal
que se cultiva,
repita el estrambote
a cada paso,
muera si es menester
pero no hiera.
No hiera mis extremos
porque la sangre
que borbotea en mis adentros
se torna acero con el frío.
O intenta resucitarse
con el ápice de vergüenza
que pudiera restar en su nevera
o asaltaré los muros
y expropiaré la luz depositada
en la triste mesilla
de cualquier cuarto
que recoja su osamenta.
Ya no valen las amnesias
d…

BREVE AUTOBIOGRAFÍA DE UN PLUMAZO A MANO ALZADA

Conseguí las etiquetas
de las prendas que aposté
y perdí en mil partidas
y el recuerdo me queda
del coste de lo vivido
y la marca de la época
en que adquirí experiencias
que me hicieron jugarme
la piel que no se muda
al no arrastrarme
entre las rocas de aristas
que esculpen la conciencia
que no me queda
en el depósito repleto
de ecos de kilómetros
dejados en las cunetas
de rutas alternativas
a la autopista vital
de lo correcto en existencia.

EN LA BREVEDAD

En la brevedad de la rosa se esconden
las lluvias que no vinieron
por quiebra en la nube.
En un pliegue de labio esperan
los besos que no vendrán
porque es la hora del diente
y el mordisco feroz
a la vida fresca.
Se aplazaron los alientos
a la espera de coyunturas
favorables al jadeo.
En las sábanas habitan
sueños inocuos de letargos
pues la humedad ejerce
absentismo en baja
de larga duración.

CANCIÓN FOTOGRAMÁTICA

Me quedo en el umbral de tus pestañas
esperando que destapes la palabra
que envuelta te mandé a fondo perdido,
fue mucho lo que ha llovido,
es mucho lo que me sangra.
Pero puede que no,
que no sea tiempo de palomitas,
batallas griegas en la salita,
y algún naufragio en el comedor.
Pero puede que no,
que no haya muertos en la nevera,
ni pistoleros por las aceras
pendientes de este viejo reloj.
Cartero rellamando a dos nudillos,
la harina en la cocina y el pasillo,
tu falda se repliega a mi tropiezo,
asesinas mi beso,
a tu vientre me humillo.
Pero puede que no,
que no haya más tangos en París,
que el lobo se meriende a Denis,
que no pase tornado hasta Oz.
Pero puede que no,
que aquel halcón no sea maltés,
que cumpla su condena Dantés
y el ángel encuentre el corazón.