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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Historia de escalera

En la calle habita
toda hambre de cuchillo,
sed de harinas
que rebozan alcaloides.
Y en la vecina casa
reina el llanto sordo
del hematoma entre sábanas.
Niños náufragos
de hogares a la deriva,
expuestos a la baba ácida
del más cercano ogro.
Guerras cruentas
de encimeras grasientas,
tierra de nadie,
patria del silencio,
la escalera muda
que todo sabe.

Galán

Tener al mezquino enfrente,
vanagloriándose en su vacío,
henchido de arrogancia hueca,
tan simio,
tan ajeno a su estulticia.
Condecorado en la marca
de su flamante polo.
Fundada su valía
en llavero de automóvil.
Mas bajo la gomina
como boina,
el milenario gañán,
carne y hueso
sin salazón que le salve.
Mito en los desguaces
de amor de saldo
de jueves tardío.
Fina estampa
amarilla de orín
de seminario.

Sombras, dudas y verdades tajantes.

Desde las sombras de la duda
se cultivan las murallas de espino.
La flor es cardo
y la canción bramido.
Reproche atesorado,
conservado en alacena,
el argumento itinerante.
Amarga el fruto
tanto sol de estío.
Las lunas mutantes asisten
al episodio reincidente.
Cuánto mejor es lo propio
como opuesto a lo ajeno,
es la balanza trucada
de este mercado de afectos.

Cine

Las campanas no doblan
por los muertos que deben
mientras el viento se lleve
al este del Edén
las postales
mataselladas en Casablanca.
Será ahora el Apocalipsis
si los pájaros se espantan
en el desierto
al galope de los centauros.
Muere en Venecia un tango
que se bailó en París
por un verdugo triste,
andaluz como aquel perro
que aullaba ciego
de navaja barbera.
No es poco
que amanezca
donde matan ruiseñores
a humana jauría.
El hacha es resplandor
en la nieve blanca
del hotel añejo
en el que guardan monolitos,
negros como el silencio
que dicta ley en los muelles.
Sin perdón posible
para el tranquilo hombre
que no buscó padrinos.

Hotel flotante

Niñas insomnes deambulan
por los pasillos espirales
de mis duermevelas,
tocando a las puertas
de las alcobas inundadas
de este hotel flotante
a duras penas.
Las madres duermen
toneladas de sueños
alquilados,
casi inmunes
a zumbidos infantiles
de falsa alarma.
Horas de plomo
en noches robadas.

Homo homicida

Pervivimos en lo oscuro,
el hombre mata.
El hombre mujeres mata,
mata hijos con vil saña,
mata el aire,
el agua mata,
matar su fuero,
sangrar su ansia.
Alimaña travestida
en ser social,
terno arrogante,
mas navaja late
escondida,
latente está el primate.
Homo homicida,
de hoy,
de siempre,
quijada de asno
o fusil en emboscada.

Barro viejo

No se inmutan
las aves diarias
cuando paso por el aire
de los días muertos.
Transparencia
me invade
y si leve me pretendo
acabo manchado
de palabras en arista.
Puedo obviarme
hasta casi no ser
pero no tanto.
No tanto se puede
exprimir el vacío.
No tanto,
no procede
la danza huidiza
a compás marcado
por tiranías verdes,
de ácida presencia.
Porto demasiados momentos
en el hatillo raído
como para encogerme ahora.
Tarde soy para modelado.
Barro viejo.

Madrugar

Cuando entras a la mañana,
recién nacido de un sueño amable,
celebras vida regalada
como estreno,
impregnado de aroma
amniótico de onírico.
Natividad cotidiana,
casi siempre prematura.
Cada día neonato,
siempre mortal,
vida nueva en cada hoja
del preceptivo almanaque.
Llegarás a la noche experto,
sabio anciano de jornada,
asumiendo nueva muerte
con el bostezo sintomático.

SI UNO PODER PUDIERA

Si uno poder pudiera
excusarse en la presencia,
a veces,
hibernación leve
obviando entorno,
sin que el entorno aprecie
el no estar.
Cúpula aséptica,
cuarentena de este yo,
padecible y padecido,
sin afectar ecosistema
en fuga interna.
Hacia dentro internado,
atenuando las demencias
de este estar,
este ser por ser
que nos ahoga.
Volver aseado
de las máculas
que la rabia deja,
la rabia antigua
del mamífero mal domado.
Si uno poder pudiera
deshabituarse de manada,
sólo por lo justo
para ver luz
en la tiniebla común
que nos subyuga
siendo piezas de reloj. 

INSULTOS, CON PERDÓN

A dónde vais, rebaño,
triste grey apaleada,
presas fáciles del timo,
propiciatorias víctimas
del más tonto delito,
entonando sacros himnos,
de estandartes travestidos.
A dónde vais a pacer
si os cobran hasta el estiércol
que cagáis en cadena.
Buenos sois para la yunta,
humillada la testuz a ras de vara,
siguiendo el surco de falacia,
baldío campo de patrañas.
En la manada está vuestro cobijo,
y en la jauría bien domada,
creyéndoos rebeldes de etiqueta,
clasificados por misales
redactados en falso,
de misma imprenta,
cambian colores a las pastas.
Unos con Dios,
otros con mitos,
con cita breve memorizada,
sin dar más rienda a la razón
que la que suelta el atril
que tiene el hierro
que os marca el anca.
Pedid colores,
consigna pegadiza,
llenad la escena,
meritorios extras
de una obra acabada. 

El hombre de la bala en la frente

Mira al hombre de la bala en la frente
cantando salmos por los ahorcados,
con sus piernas lacias de andar urgente,
midiendo aceras de lado a lado.
Dicen que cuando le dispararon
la muerte estaba como excedente
y ahora deambula, mirada ausente,
buscando muertos que no enterraron.
Mira el hombre de la bala en la frente,
viendo pistolas en cada esquina,
cantando el tango del aguardiente
espanta el ruido que no termina.
Dicen que fue amor de cantina
el que le trajo malos quereres,
pues cuando amas siempre algo mueres
y si no mueres pierdes la vida.

Programa de mano.

Habrá que asilarse
en las sonatas
cuando te asedian
legiones de carraca.
El eructo impera
como himno
y parlamento
y ni el llanto tiene
cadencia de violín.
Tiempo de percusión
en tortura
contra los vanos cráneos
que son la norma.
Sobran líneas
del pentagrama
para las dos notas
de la cacofónica sinfonía
de esta escena en ruinas.
Mal programa
nos mercaron
para regresarnos
a la tribal caverna.

Malos tragos

Los tragos de tachuelas
que se te ofrendan
pueden paliar tu sed,
aun desangrando.
Si tu garganta mortificada
no aprecia el beneficio,
sí tu vacío ansioso,
el que te inviste
de hueco caminante,
pues hasta el ácido óxido
de cruel ferretería
ocupa lugar
y palía la nada
que te consume.
Agradece el tóxico
si algo te colma
aunque te mate.

Los veranos robados

Sé bien que me robaron
los veranos que ahorré
sumando lluvias.
En cajón de luces
inmune al hielo,
cerrado con llave
de plomo de tiempo,
atesoraba estío
previniendo carestías.
Y así me veo indigente
de blancos puros.
No sé quién pudo
asaltar los muros
de setos de anhelo
y forzar mis sienes
nunca blindadas.
Al ladrón le ruego,
si a bien lo tiene,
reintegre los naranjas
de las tardes largas
que no sabrá
sacar usufructo.

De la caricia al veneno

De la caricia al veneno
hay membrana leve
permeable a lo nocivo.
Porque ambos nunca son uno,
por más que cante un poeta,
sino planetas cercanos
de aleatorias gravedades,
de incómodas órbitas
y satélites añadidos.
Difícil puede hacerse
y transcribir melodrama.
Incidir en eclipses
e invocar cataclismos.
La cáustica en desayuno
y manteles de lija,
sábanas escarchadas
de hielo muerto.
Tejer alambrada
no ayuda al armisticio.
Igual no hay pesa
que equilibre el fiel
cuando se engorda el lastre
hasta el colapso.

A tí que me das bandera

A tí que me das bandera
para que viva en colores
te diré que no preciso,
que la vida es polícroma
y mi vecino me habla
sin las líneas que tú trazas.
Que diferentes somos
tan parecidos,
y más comparto
con el supuesto ajeno
que con la vecina del cuarto.
Dejad la tribu
o el mismo imperio
y mirad a la gente
que no se uniforma.
Tramad razón,
que es vuestro oficio,
y no mead en las esquinas
de quien no os envenena.

Reflexivo

Con el espejo discuto
sobre esencias,
espacio y tiempo,
de lo humano
omitiendo lo divino,
pues obviamos leyendas
de acuerdo común,
simétricamente
tras eje de vidrio.
Hablo de él,
él de mi habla
y reverso me devuelve
y me lastima,
pues doloroso es
lo reversible.
Hasta la razón
se voltea,
reflexiva
en su reflejo.
No nos conocemos,
no nos reconocemos,
ni de un lado
ni del otro.

Biología

Esta biología
que me compone,
tan gentil
o tan cruel,
con sus físicas
y químicas
de placeres
y dolores,
de reflejo
y reflexiones,
de acierto y error,
es lo que soy
y me define.
¿Será quimera
la voluntad
y el albedrío
no será más
que una variable
de capricho celular?.
Artefactos somos
de orden y caos
en maquinaria.
Descartadas transcendencias,
estos versos
pueden ser mero accidente.

Flashback

Cuando los andenes eran grises
y el tren odiado
como ladrón de afectos.
La bicicleta corcel,
leal confesor
en las huídas.
El amor era nube
de azúcares inocuos
y la charca océano
o río africano
donde reina el mono blanco. 
Cazar tigres
al vuelo
como el malayo corsario
o aplastar mezquinos liliputienses
tornado en Gülliver.

Domingo impío

El silbido del suicida
pinta flores negras
sobre la roja tarde.
Roban respuestas
a un anciano ciego
a punta de la navaja
que ignora.
La sirena anuncia
dramas supuestos
mientras se entibia
la cerveza
celosa del teléfono móvil.
Es domingo
sin santificar.
El sofá sufre
de abuso de abulia.

DE GUERRAS Y REPOSOS

Si el reposo llega
entre muslos de almíbar,
aladas manos patrullando la espalda
como espumas de ola
al avance voraz
del ímpetu invasivo,
bueno es batallar
para tornar tras la tregua
a los lagos efervescentes.
Si el reposo viene
con piel viva,
a roce denso,
a miel de boca,
a sal de aliento,
bueno será luchar
para abreviar armisticio
y desvelar la paz
entre sábanas de viento.

BREVIARIO

Derogado todo dogma,
pues la fe es venda negra
que encarcela luces,
podrá lo humano tejer futuros.
Libros libres como ladrillos
que edifiquen foros,
ciudades sabias
de conciencia abierta.
Plastificar banderas
en vitrinas de memoria
y avanzar en común interés
con el planeta.
Que la verdad no tenga
perspectivas variables,
el principal bien sea masivo
y el mal sea anomalía.

A VECES, MELANCOLÍA.

Oleadas de horas, mareas de tiempo que espumas lacrimosasvierten sobre las arenas grisesde recuerdos molidos. Melancolía, a veces, lago de melazade regusto amargo donde nos sumergimos desnudoscuando la pena es alta presión, anticiclón inmisericorde con nuestras sequías. Melancolía, a veces, reflejos de melodías recurrentesque nos hieren a sedación leve. Esa canción, de aromas fermentados, que exprime los pulmones destilando los óleos de lo que fuimos. Melancolía, siempre, en la soledad buscada pues los caminos viejos reinciden mejor a solas.

Infancia

Tus armarios rebosan monstruos
y en la oscuridad sonríen los payasos.
Hay muñecas de porcelana
despeinadas bailando valses desafinados
sobre los crujientes estantes.
El suelo de madera se lamenta
bajo pasos imposibles.
Fuera,
las farolas amarillas
te envían sombras inciertas
para helar el edredón,
tu barricada.
El pretendido grito
se ahoga en la vergüenza
y la noche pasa.
No hay espíritus,
sólo infancia.

Tienen

Tienen tus ojos
calidad de estío,
cálida luz
en clave alta
para abrasar el negro
que me predetermina.
Tiene tu boca
esencia de lagunas
para aplacar la sed
de mi secano endémico.
Tiene tu piel
la sal de toda vida
y tu vientre esconde
plasma de miel
que me humaniza.

Estos tiempos

Tiempos son de jauría,
linchando la razón
a cada evento.
La verdad es mito
y el mito motor
de la infecta nave
que nos lleva a ningún sitio.
En una mano el libro,
de fábulas o ideas
sin tamiz de mente,
simple atrezzo
donde apoyar las carencias.
En la otra el machete
para tronzar disidencias.

LO QUE TENGO

Palabras sin peso,
algodones de azúcar,
leves ideas expiradas,
digeribles frases
de emoción factible.
Es la canción que buscas,
indolora y tenue.
Mas mi cantar es hiel
que de la ternura mana,
es herida tibia
que la caricia infringe,
acero mellado
rasgando los rasos,
vulnerando el satén
en hemorragia de aliento.
No busques azucarillo
donde el aguardiente mana,
miel intensa de flor cítrica,
violoncello cruel,
genocida de las flautas.



ERROR DE MECANISMO

Hay días que las ternuras
ya no embriagan
y pendes inerte
de un calendario plano.
Hay días que no quisieras,
que acorazarías la burbuja
desde la que asistes
al circo de lo lógico.
Hay días de visillo,
translúcidos días que ahogan.
Prescindibles días
de horas de ausencia.
Días de menú del día,
con postre precocinado
de dulzuras previsibles.
Días de instantes mudos
encadenados al cuello,
días fríos
calefactados con rabia.
La leve ira
de saberse error del mecanismo.


SERÁ

Pesa la sombra
que arrastramos
como los actos pasados
por las opciones perdidas.
Si hubiera ya no ha lugar.
Hay lo que has.
Habrá lo que hayas.
Rodarán más lunas
por los musgos
de tu espalda
y no siempre llenas.
Crecientes o menguantes
herida dejan de sus astas.
El paso que das,
recién planchado,
será salto o caída,
a capricho del firme.
Ser es eso,
será.

Moneda

Marcados en los ijares
con moneda al rojo de fragua
de carbón robado,
nos uncen con yunta de usura.
Así aramos latifundios
de avaricia en regadío
de los pozos que nos secan.
Ganado intensivo
para ganancia extensiva,
zapadores de trincheras
en conflictos indexados.
Somos rodamientos
del dentado engranaje
de la rueda de piedra
con la que nos dan comunión.

TRATADO DE AMOR, VIDA Y MUERTE.

Hasta en los lechos de pétalos
se agrían las convulsiones.
Y es que la carne es
perecedera sustancia
que se sostiene en ansias
de la caótica mente
que del capricho hace meta.
Hasta en los oros bordados
de los tálamos reales
la muerte posa
su equitativo aliento.
Amar es vida
y como vida
es muerte.
Muerte de mieles
y edulcorados cianuros.
A piel se vive
y por la piel se exuda
el jugo último de todos los finales.