Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2013

Dame del aire noticias.

Dame del aire noticias,
de la asfixia soy cautivo
y a bocanadas escribo
torpes palabras novicias
que me insuflan estertores.
Son sólo amarga delicia,
aspavientos sin pericia
para ahuyentar los dolores.
Hasta la brisa me ahoga,
pues las ansias son ciclones
y declamo a trompicones,
vocales de hebra de soga.
Cuando la caricia es lija
y las luces se demoran,
las plañideras no lloran
si se abren las valijas.
No sé si doblan campanas
o carraca de esqueleto,
son opacas mis ventanas,
a aire y luz le tienen veto
para hoy, para mañana,
para el día ya obsoleto.





REGUSTO

El regusto que deja la palabra de cizalla en el paladar herido deja tatuaje de amargura,  polillas de tinta china.  Interrogantes ensartados en las sienes gélidas,  qué hacer ante el hongo  del vinagre en copa labrada.  No hay amor  en la cuchillada sorda que hurga en los vacíos. Razón de hielo,  de alfileres desbocados,  es la causa injusta de este proceso dentado que aborta los engranajes.

CANCIÓN DEL CORSARIO DESAHUCIADO

Y en la encrucijada ando,  entre paredes y espadas  que laceran mis razones  con sinrazón herrumbrosa  por las querencias malogradas. Y a lo que quiero se le desvía el rumbo para quebrarme por babor y por estribor la réplica  que embiste donde no debe. Llega el agua al puente,  pierde afán mi proa,  mis velas jirones son  y son remolino estas insanas mareas.  Inminente naufragio  si la tregua no se instaura.  Un vigía ciego busca puertos de abrigo,  la pólvora mojada,  la sal en la garganta,  mar que vienes en ola,  vida de mar hostil,  arrecife a cada poco.

En el pasillo

En el pasillo habitas
en el insomnio,
sin ubicarte ajena
en la noche adulta
del absurdo.
Huyendo de lo diario
buscas cuarto
sin persianas estridentes.
Qué luz te atrapa
que te madura en verde.
Ten mi mano,
que te apartó los vientos
y moduló tus fiebres,
y vive niña,
la infancia hurtada
por un nido enfermo.

Sonata de otoño.

Esta estación de caídas,
de pequeñas muertes doradas,
de frutos suicidas
alentados por los vientos,
tiene voz de piano
gimiendo sonata azul.
El árbol se entrega,
desnudándose a los fríos,
y la abeja exhausta agoniza.
La ciudad madruga,
cabizbaja y ausente,
pintando en los charcos
retratos transeúntes
de peatones agrisados.
Es estación de andenes,
de despedidas cotidianas,
de vagón de ausencia.
Y tú te enrocas
en la búsqueda de sombras,
tejiendo malestares
con hebras de palabra.
Es otoño
y la vida pesa.

Soga

Estos días de soga,
de nudo prieto,
días con sabor a lija
que sin motivo llegan
y te empapan la ropa
de plomo turbio.
Días para nadie,
infecciosos días
de ahorcadas horas
y minutos plañideros.
Las ventanas ciegas
tan sólo ofrecen nube
de limadura hilada.
Razón no hay
para esta escarcha,
o quizá si,
pero a deshora.

Momentos sustraídos.

Hurtándome los momentos
que me debes,
los que perdí en forjarte,
no ganarás más alas
pues alada te pretendí
en la idea
y mi mano guarda
vientos nobles
para tu vuelo.
Esquivar raíz,
la savia que te verdea,
no te hace menos brote mío.
Piensa si ganas algo
perdiendo esencia.
Que el puerto tiene
cobijo para tu frágil vela
y tormentas habrá,
no lo dudes,
que lo requieran.

Día a día

Te encontré entre las algas
de una noche de mareas,
nocturna y acompasada,
sonata de caracola.
Corsario errante,
amarré en tus muelles,
sin botín,
lastrado de tempestades.
El tiempo nos templa
y nos incendia a ratos
aunque horas de hielo
se hagan notar en las fronteras.
Camino queda
sin espera de catedrales.
La vida es peregrina
y gusta de escaleras,
pero praderas ofrece
en descansillos azules
donde amasar la carne
con rocíos frecuentes.
Día a día yo,
lo mío,
día a día tú,
lo tuyo,
día a día nuestro.

Posesiones

¡Ay! de lo poseído
que deambula por aceras
que no apruebo.
Mas ¿posesiones quiero
o quiero lo que aporta
a mis vacíos?.
Dueño de nada,
de nadie menos.
Compañero siempre
respetando acuerdo,
mas uno,
al fin y al cabo,
lo que viene hecho.
No a la medida,
a imagen y semejanza
de lo pretendido.
Con el Sol hablo
si luz anhelo
y con el aire recio
si preciso fresco,
mas no pretendo carne
de Sol ni viento,
que hasta la fecha es tuya
la piel que ansío.
Y la mañana tardía
y la tarde dilatada.
La palabra diaria,
los silencios.
Hasta el reproche en hueco
cuya razón descifro.
Uno y uno
no son suma,
intersección al cabo.

INEXCUSABLE

Esta mañana,
insumiso al despertador,
me extravié entre sábanas
sin dejar migas
por los senderos del sueño.
Fallé inexcusablemente
a compromisos voluntarios,
disolví las citas
en oníricas aguas
de torrentes melosos.
Arrepentido,
avergonzado
al despertar,
humano me sentí,
libre en lo imperfecto.

VIENTOS

A veces llegan vientos
a los que subo sin billete,
indocumentado polizón
en los viajes de nadie,
y otoñeo en los portales
que barrerán de hojas
resignadas ancianas,
murmurando maldiciones leves.
Pierdo hojarasca a cada paso,
estacionalmente progresivo,
y seré leño
y nudo seco,
quizá carbón de fragua.


Doy mi palabra

Porque ecos llegan
que demandan palabra,
palabra entrego,
recién parida y sin lavar.
Pues lo que tengo es,
palabra a presión
y desvarío a granel.
Palabra en comprimidos
sin receta,
descabellada palabra
que bombeo por la venas.
Mas silencios tengo
que no oferto
y atesoro.
Y así derramo palabra
que riega mis barbechos,
palabra cereal
de duro grano.
Si esta lluvia llena
vacíos de algún vaso,
doy por buena la demencia.

Trileros

Cuanto más nos expolian
menos nos dan a cambio
mientras las torres doradas
más lustre derraman.
Tasado el aire,
la enfermedad gravada
y la luminaria encarecida
como preciosa joya,
reparten el botín del latrocinio
entre los ávidos reptiles
de la pura usura.
Nos agasajan de mentira,
tan evidente,
que asumimos la estafa
como norma cierta.
De la rabia nos nutrimos
convenientemente sedada.
Ahí están,
en burbujas de alabastro,
trileros de esquina
mareando moral.

De la noche

De la noche al agua
se extienden dunas
de arenas al rojo.
Áridos sueños
de estopa abigarrada.
No podré cruzar
descalzo las canteras
donde habita el eco
de los lamentos derramados.
De la noche al río
que nos transcurre,
la maleza impera
urticante al paso leve.
De la noche al alba
fronteras de espino.

DIAFRAGMA INVERSO

Cuando las palabras se lanzan
viniendo desde lo atávico,
de la víscera cruda
sin tamiz de razón,
laceran la inteligencia.
Se vomitan credos,
recelos ancestrales
y se sentencia a fe pura.
Nada hacemos cerrando
los diafragmas de la mente,
el desenfoque se agudiza.
En los borrosos colores
del instinto
no hay detalle,
se invocan los fantasmas.

Policía

Luzco las galas
de lo que trajino a mano,
luzco metales baldíos
pero soy mano dispuesta.
Bajo los azules
hay persona
que sirve a quién merece.
Injuriado a cada poco,
a tu llamada atiendo.
Y no,
yo no fallo.
Y si fallo hay remplazo
que tu demanda solvente.
Incómodo me asumo
en circunstancias varias,
mas es más el alivio
que te aporto si requieres.
Policía de buen grado.
Orgullo en el servir
y tesón ante lo adverso.

Marina en gris

El delirio de las gaviotas
promete mareas agrias
sobre este puerto franco.
Los peces cuentan leyendas
de bucaneros deshauciados
cabalgando tortugas
sobre la calma chicha.
No cuajan tempestades
sobre océanos de hielo.
La ola es tentativa
y la arena vence
en esta guerra salina.
El coral se prostituye
de color desposeído.
Las podridas quillas,
adictas al dique seco,
renuncian al horizonte.