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Mostrando entradas de enero, 2016

Materias requisadas.

De algún sueño guardado, 
extraje las nieblas anaranjadas
que enmohecen mi osamenta.
De libros deslomados en surco seco,
robé el verbo y la letra
para cocinar emociones silvestres.
De femeninas pieles
robé temperaturas
y miel de boca,
para sedar dolores
de azufre de averno.
De las geografías
obtuve lloviznas
y soles tibios
con los que construyo pentagramas
de fondo de mi escena.
Soy amalgama
de materias requisadas.

Salivas marcadas.

De humo, pueden ser,
las cortinas de la alcoba
y de agua los roperos.
Puede la sábana levitar
sobre tu piel espumosa
mientras los jilgueros
trinan elegía de duelo.
Puede vomitar el cajón
cartas nunca abiertas, 
con franqueo a pagar
en el destino incierto.
De estaño pueden ser,
las vigas maestras
de la casa dúctil, 
y remodelar la escena
para un dueto floral
a pétalo hirviendo.
Todo es posible
entre carne viva,
todo puede darse
o perderse en la partida
de las salivas marcadas.

Demasiada sangre es una gota.

Entregó la vida
al sueño fallido
del amor amado.
Creyó en los ramos
de flores de febrero
y en lunas melosas
que se tornan fuego
de licántropo doméstico.
Pero el rol sumiso
no es asumible
y buscó llaves de papel
para abrir mazmorra.
Mas los amos primitivos
pierden mal las propiedades
y el cuchillo del pan nuestro
acaba hablando en un mal día.
Demasiada sangre de mujer
es una sola gota.
Ahora es ríada
la que inunda de vergüenza
las calles silenciosas.
No puede haber cabida
para sábanas de terror
en este tendedero.
No hay aire que orée
la conciencia del hombre
que no llega a serlo.

De la amargura amarga.

Por qué de la amargura amarga,
del rostro siempre desolado,
cuando en la vida breve,
las luces leves,
son luces,
al fin y al cabo.
Por qué de la tristeza en rama,
atesorada en hartazgo,
cuando la risa es arma
y a los mezquinos desarma,
y alivia
del mal hallazgo.
Lava tu rostro enjuto
de los óleos del abismo
y vive a borbotones,
que el tiempo se pierde en un sorbo
de manantiales inciertos,
y es mejor el desacierto
que enterrarse sin asombro,
atados bien los cordones.

Vivir de piel.

Se puede vivir de piel
o morir en cuclillas,
escondido de los gorriones
y del colibrí de cristal.
Puedes decir que no, 
por salvar la ropa tendida,
o correr desnudo
entre las jaras,
hiriéndote de espina
y aroma vivo.
Puedes esconder vergüenzas
o avergonzarte del miedo.
Es poco tiempo
para dudar ante lo obvio.
La vida araña
pero acaricia feroz
y dulce,
sin bandera que te arrope.
La cobardía es
lo que te amarra,
vivo en pentiencias,
muerto en sustancia.

Negando la evidencia.

Hora es
de negar toda evidencia,
desestimar
relación de hechos probados,
impugnar
instructor y secretario,
revocar
el total de la sentencia,
renunciar
a la defensa cotidiana,
declararse
en contínua rebeldía
y vivir,
que es el todo
y casi nada.

Lo que uno es.

Uno es lo que dicen,
o eso dicen.
Uno tropieza
y eres tropiezo,
eterno traspiés,
y lo demás no computa.
Uno hace algo,
sólo a veces,
con cierto tino
y quien te aprecia dice:
Bien estuvo.
Pero te advierte
de las erratas
que el enemigo atesora.
Y piensas,
qué más dará
si nadie me absuelve
de lo que yo no me absuelvo.
Creo que el daño fue propio,
colateral a veces,
y de lo bueno
nunca pedí factura.

Dudando.

Hay sol conciliador
en las mañanas de invierno
y atisbos leves de que algo pueda ser.
Pero el estiércol,
a la vez que abona,
regala hedores
que espantan voluntades.
No me mientas,
ni piadosamente es aceptable.
Los credos adormecen,
porque acomodan.
Déjate de orbitar brazos
e intentar ganarme con pasiones
a frase hecha.
Conozco los versos
de los guiones convenidos.
Responde sin salmos
que el nuevo hombre no precisa.
No preciso ritos,
que somos de aguas claras,
sin versículos.

Buscándose.

Imagen
Buscándose la encarnadura,  la conexión nudosa,  ansiosa y dolorosa,  para volver a la raigambre  del suelo al otro lado.  Conexión que fagocita,  intercambiando las savias  o desangrándose contra el otro.  Vida y muerte  en el injerto fiero  de leñas y esencias. 

No compensa.

Reunido el cónclave de espinas
que las palabras convocan,
se acuerda la abolición del daño
que se instala en la apatía.
Porque la escena no muta
y crece la pausa entre alaridos.
Goteo,
intervalo que el craneo horada
sin remisión posible.
No compensa la atonía
de lo agónico cotidiano.
Perseguid fuentes
de aguas generosas,
bebed a gritos
y revolcaos en arenas de sal
y espuma tibia.

Star man.

Se descose el Universo
cada vez que un cometa muere.
Desafinan las órbitas
y el canto cósmico
se torna aullido del tiempo
que se pliega,
dolorido en su transcurso.
No hay luces eternas
mas las estrellas perduran
en tanto se las observa en el futuro.
Extraterrestres hay,
en tanto desbordan dimensiones,
planeta,
género y especie,
sembrando brillo
en las cortinas rotas.

Dolor de aire.

A veces llega
este dolor de aire
que sólo por respirar supura.
Dolor de aire a ventana cerrada
porque la luz se inflama.
Y la razón busca
diagnóstico al brote.
Pero duele el aire,
y los sonidos incrustados
en las bocanadas en ansia.
Y el aire arde
y aún abrasa cuando se hiela.
Dolor de aire,
el que se traga
como caldo cocinado
en los fogones de este estar.
Es a veces,
sólo a veces,
quizá ya demasiadas veces
las que el acuario se agrieta
mientras los peces gritan.

El vals de los idiotas.

Hay que acabar la fiesta
con el vals de los idiotas.
La burla orquestada
y la meada en territorio.
La zafia carcajada
de bufón y replicante.
Hay que danzar
sobre el fango,
a sabiendas de la herida.
Hay que insistir.
Otra vuelta,
otro paso más,
pisotón y retroceso.
Que se vea la gracia,
la opereta buffa
del estrambote.
El vals de los idiotas,
colofón a la pantomima.

AMISTAD.

Hay manos
en las esquinas remotas
que dan calor amable
cuando el miedo levita.
Hay abrazos emboscados
de tibio temblor
que te devuelven aliento.
Voces de seda
cuando el silencio quema.
Ahí están sin merecerlos,
son patrimonio sin declarar.
Los amigos son,
no se esperan,
y sus palabras no dichas
llenan páginas de tu cuaderno.
Las guerras nimias
son victoria
con aliados siempre ciertos.
Gracias debo dar
a las presencias oportunas,
transparentes y líquidas
que acompañan travesías.

Otro cumpleaños.

Son ya trece los años
de tu estancia en mi existencia,
con distancias,
con ausencias,
mas presente siempre,
en la esencia.
Cierto es que huí,
mas no de tí,
y por eso no renuncio
a tu ser tan mío,
tan tuyo al fin y al cabo.
Y contigo hablo,
contigo pretendo,
sin contextos eludidos.
La vida tiene grados
y no hay opciones absolutas.
Difícil es la asunción
cuando se pretende la norma.
Vive y crece,
sé persona,
y comparte tus dudas
que yo las tengo.
Sé feliz
que yo te arropo.

Deseos 2016.

Que no os pesen las fechas,
que la gente os sea,
si no amable,
al menos leve.
Que gocéis,
que viváis a cuerpo.
Que las calles os saluden
y el sol os bese cada mañana.
Que seáis mejores,
si se puede,
y que habitéis un cambio
hacia lo dulce.