miércoles, 13 de septiembre de 2017

LIBRO DE CUENTAS.

Deducido el montante de lo gastado,
aplicado el descuento de lo desvivido,
queda saldo posible aún en precario
y no todos me niegan crédito.

Perdí partidas quemando naves,
aposté las noches más desangradas
empeñando anillos de promesas muertas
ante munícipes ebrios.

Miro adelante y me veo ligero,
sin el peso muerto de la palabra hablada,
con una muerte burlada
y lo que reste envuelto en pañuelo anudado.

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