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Mostrando entradas de febrero, 2017

MARTES DE CARNAVAL.

Tengo recogidos los afectos,
ordenados sin clasificar,
mientras el móvil se estremece
de emociones subrogadas.

Se entierra la sardina
en mi barrio de redobles
y yo aquí,
al borde de la máscara,
evocando los disparos
sobre rostros de acuarela
de otro año,
en que la cámara ávida
engullía comparsas.

Martes de Carnaval,
mutante colorido
en la memoria bordada. 

JOVELLANOS

Bailan valses enloquecidos
los niños más despistados
mientras los patinetes se apilan
junto a un columpio desvencijado.

Las palomas ejercen agresiva mendicidad
entre las terrazas de las solariegas familias
de mostos blancos en copa.

Los taxis inmaculados asumen
las esperas penitenciales.

Las hojas del magnolio murmuran
los ecos jubilados.

El sol agrede a demanda
las pieles más avariciosas.

En el Jovellanos se dispersa
un Mieres reiterado
mientras paso sin mirar,
eludiendo saludos obligados
y preguntas sin respuesta acertada. 

RESUMEN.

Realezas sentenciadas,
búsquedas subacuáticas
de cadáveres de anhelo,
corruptelas nuevas
siempre antiguas,
camiones de butano
enloquecidos,
refugiados que no lo son,
bombardeos que lo son,
presidentes inventando sucesos
y dándolos por sentado,
violencias domésticas,
futbolísticas violencias,
violencias machistas,
machismos, micromachismos,
microviolentos, violentos,
perros amores
y cantores canallas.
Inventario del día,
sujeto a revisión.

DIARIO DE A BORDE IX.

Mañana ultimar detalles para la obra,
comprobar lo que falta y lo que sobra,  me recalifican,
sobre este solar ya no se edifica.

La verdad es que me coge a desamano,
el que te den cartilla de mutilado,
con este postín,
tenía yo un guión con otro fin.

Pero este bicho incomoda,
habrá que darle batalla,
que del todo no me joda,
aunque mi trinar se vaya.
Será mejor ser un grajo,
saltando campo a través,
que un jilguero ya debajo
de la tierra que piséis.



PALABRERÍA DE PADRE.

Hoy te escribo palabras sobre el futuro,
que no lo empañe nadie que es sólo tuyo,
que tu mañana
sólo tú lo dibujes en la ventana.

En esta estancia corta todo es regalo,
momentos luminosos, otros muy malos.
Así es la vida,
ni justicias ni karmas tienen cabida.

Camina con firme paso,
procura hacer siempre bien,
levántate en los fracasos
con la reforzada piel
que se curte en la caída
para avanzar otra vez,
que se nutre de la vida
que se crece al aprender.

Da cariño a la gente que a ti te quiere,
a la que te odie, ni caso, tiempo se pierde,
malo es odiar,
siempre envenena más que el ignorar.

Que nunca nadie diga que a ti te tiene,
mejor sola que objeto que se retiene,
ave indomable,
ninguna jaula de oro será habitable. 

DIARIO DE A BORDE VIII

En espera,  del aire faltante  que el pecho reclama,  de la obra en derribo  que extermine la araña  que apresó mi voz  en su maraña homicida.  Espera del cráter  y el silencio,  de la vida que reste  o que sume en el balance. En espera en dentista  para al menos tener sonrisa  con que conjurar los avatares. 

COPLAS TUMORALES

Como soy agrio de propio,
poco tengo de cascabel,
en este trayecto cruel
de buen humor hago acopio.

De la muerte me reiré,
de los dolores posibles,
esta escalera impasible
sonriendo la subiré.

Que quien me quiere bromee,
que quien me odia se joda,
que todos los días sean boda,
que el miedo no halle cuartel.

Y si me suena la hora,
que me droguen a granel,
que corra el vino en tonel
y se cante a voz tenora.

Alergia a las oraciones,
sotanas y similares,
recuérdenme en los bares
entre cañas y canciones.

Mas que nadie se haga idea
de que tengo prisa alguna
por ir a la orilla oscura
sin haber dado pelea.

Si me ven no pongan caras,
la sonrisa se agradece,
una broma nunca escuece
y los ánimos repara.


TENGO TODO.

Son los minutos tesoro
y el aire breve es caudal.

La calle un museo,
la casa un templo
y la gente es agua
de estanque.

Las palabras destellan
brillos de galaxia lejana
en el móvil imprescindible.

Tengo todo,
nada se me olvida,
al parecer,
y miro las torres
de las ciudades visitadas.

DIARIO DE A BORDE VII

También son días para burocracias,
pues conviene ejercer cambio de estado,  tres veces lo he alterado  el tiempo que me ha dado. 
No es vicio este afán escriturista,  pero procede asentar las evidencias,  pues hubo convivencia,  ahora viene penitencia  de horas de hospital, sala de espera,  velando el sueño a este carcamal
que nunca fue normal,
ni siquiera al enfermar.

Nuevo carnet, misma identidad,
a la tarde sofá y pelis repuestas,
preguntas sin respuestas,
una práctica al violín.





FIN DE CONTRATO.

Hora llegó de la entrega
de la espada y de las armaduras,
el azul que tiñó mi andadura
y la placa madura
que brillaba en estrella,
son ya historia
que no retornará.
Pena y gloria,
atestado final.

Allá quedan los jirones
de mi piel por algún asfalto,
el crujir de una puerta al asalto,
un suicida, algún parto,
la rabia en funeral.
La verdad, tampoco estuvo mal,
hasta ahora lo pude contar.

Y pude ser policía,
creo que lo hice bien a mi forma,
primero la gente que la norma,
evitar la deshonra
de un azul de servir.
Mis errores también cometí,
los pagué con el todo que dí.










DIARIO DE A BORDE VI.

Tanto abusé del don de la palabra
que me brotó un rosal en la laringe,
la voz me descalabra,
huerto de muerte labra
una asesina esfinge.

Habrá que proceder al desalojo
desahuciando de urgencia la garganta,
lo que contiene espanta,
chirría lo que canta.

Nunca creí en agüero y mal de ojo,
se ceban los azares en mi ser,
lo vivido también tuvo que ver,
lo fumado también quema rastrojo.

Voz pierdo pero no el voto,
y voto a bríos y a todos los infiernos,
que aún me aguantáis varios inviernos,
en silencio pero devoto
a la vida que me quede por vivir,
a la gente que aún me quiere bien,
a los versos que se forjan en mi sien,
a las bromas que aún nos quedan por reír.





Tengo que hacer.

Tengo que hacer,
que hacer tengo,
mucho,
poco,
o nada más.
o no.

Y sí,
él miedo está,
aunque no debiera
porque absurdo es
temer lo prorrogable.

Mas el miedo no nubla,
fuerza me dio siempre
para el avance.

Tengo que hacer,
quizá dormir un rato,
mañana te cuento,
a ti,
que ahí estás.

DIARIO DE A BORDE V.

En estas que hoy me viene Madre,
la que no gana yá para disgustos,
a cada poco un susto,
un roto, un descalabre.

Habrá pues domingo familiar,
paseo, cañas y algo de pitanza,
café con añoranzas
y hora de marchar.

Mas de sorpresa aquella que pasó
por calvarios al filo del abismo,
heróica de optimismo,
mi gran motivación.

Mañana se abrirán los escrutinios,
todos los votos, todos los designios,
abriendo opciones,
primando las razones
para seguir jodiendo de continuo.




DIARIO DE A BORDE IV.

Lavé mi rostro con incertidumbre
aclarada con aguas de papel,
luego endulcé el café
con gotas de costumbre.

Un sábado en vitrina de cristal,
salido de una sala reformada,
las horas aplazadas
en nueva terminal.

Cancelo vuelos a todo lo posible,
que divagar no ayuda a razonar,
y prefiero transitar
descalzo y sin fusibles.

Supongo que en la calle pasa gente,
gente de a diario en la corriente
de un río de acera,
soñando con praderas,
gente que siempre niega cuando asiente.

Aquí me tienen, soy lo conocido,
ahora ya pesa más lo recorrido,
y erupto versos
en el diario perverso
del adicto a todo fruto prohibido.





DIARIO DE A BORDE III.

Amanece viernes como está mandado,  no ha habido sobresaltos temporales.  Los titulares ni me han inmutado,  mientras sobrevuelo redes sociales. 
Puede ser buen día para el estropajo,  tras el cuarto café es procedente,  son épicos también estos trabajos  domésticos de la gente corriente. 
Pienso en una música apropiada,  una banda sonora para esta historia  de vajillas y lozas secuestradas,  y que realce al cabo la Victoria. 
Y como gozo hoy de autonomía,  la majestad del hombre de la casa,  afrontaré también gastronomía,  hoy me pillan con manos en la masa. 
Qué le importará esto a usted,  su razón tiene también,  soy un chalado. 
Como dije, es por joder,  aunque tenga que ser  en figurado.

DIARIO DE A BORDE II.

Supe que llegaría aquella carta,
este juglar sí tiene quien le escriba,
confieso que hubo nudo en la garganta,
más no será San Pedro quién bendiga.

Lavo mi cara en calle y aire nuevo,
añado rostros a la biografía,
al hombro ya  la cámara me cuelgo,
la entraña me pidió fotografía.

Cazo momentos en datos binarios,
irrepetibles en este espacio-tiempo,
será el botín de este torpe corsario
que escora hacia estribor a barlovento.

Serán molinos o serán gigantes,
los que se cruzan en toda andadura.
Qué más dará si al fin es sólo carne
aquello que protege la armadura.

Caballero, rufián, mal escudero,
impostor de la rima y de la prosa,
sin paraguas en todo el aguacero,
la espina más traidora de la rosa.

Me perdonen la idiotez,
desvelado otra vez
de madrugada.

Habrá que hacerse un café,
y dejar ya de joder
tan de mañana.



DIARIO DE A BORDE.

Hoy me despierto y prendo las noticias.
No dicen nada de la última epidemia,
esa que extingue yá toda caricia
y llena el aire de odios y miserias.

Con el café políticos corruptos,
un bombardeo, un acto terrorista,
pido perdón pues me viene el erupto
viendo en La Casa Blanca a un contratista.

Recuerdo que tomé los comprimidos,
los que contienen eso que me mata,
en la pantalla un joven deprimido,
adicto a un "smartphone" de gama alta.

Vivir puede ser soñar,
no lo voy a negar,
que yá está hablado.

Este afán de madrugar
en nada me va ayudar
sin ti a mi lado.

Y en Mieres quiere llover,
y yo quisiera joder
por hacer algo.




CANCIÓN BURLADA.

Dicen que el viento asesina
las palabras de cristal,
su pureza contamina
con lo que arrastra de sal
de las entrañas marinas.
de las espumas de azar
y la conciencia
sufre violencia
de la cruda verdad.

Yo me bañé en emociones,
me despojé del pudor,
el que exigen las razones
para ocultar el sudor
que se sangra en las canciones
cuando se pierde la voz.
Pero se suda
y el sol no ayuda
y quedará el hedor.

Si se sublima lo humano
camuflando al animal,
con un pincel artesano
y tintes de mineral,
la garra se vuelve mano
pero insiste en arañar.
Manda la fiera
en la quimera
y no se puede impostar.

Quise dejar evidencia
de mi estancia en el lugar
del delito de existencia,
una huella del pulgar.
Debo pagar penitencia
por mi torpeza vulgar,
soberbia impertinencia
que ahora me hace purgar.
Cumplo condena,
no tengáis pena,
es lo que trae el hurgar.


COPLAS DEL DESVELO.

Al cambio de la luna le ha sorprendido
una luna extraviada de amor herido,
luna morada,
dicen que se ha perdido
de enamorada.

El arco de tu puerta es de herradura,
el de la mía ojiva que va a la altura,
Dioses y arcos,
maldita  arquitectura
de amor amargo.

Cantares de aves de paso,
de puerto y de timonel,
de glorias y de fracasos,
de otro destino cruel.

Cantar de la flor de un día
que yo cortara una vez,
cantar de la escarcha fría
en que se tornó tu piel.

Dicen que ya no es tiempo de los milagros,
que hasta los dioses sufren el descalabro
y que era mentira,
leyendas en retablo
que al Cielo miran.

Las nieves de los picos no son eternas,
ni es eterna la furia de la galerna,
penas y glorias
son eco que resuena
por la memoria.


















DOMINGO TEMPORAL.

Canciones de flores abiertas,
aves perdidas en el viento
de un domingo temporal.

Palabras de algodón amigo
y piel cercana en lo que surge.

Relojes olvidados
como caracoles en la hoja
de una planta verde mar.

Barajas marcadas
sobrevolando la tarde.

Rostros,
infinidad de rostros
y alguna mano.

Tregua de agua
lloviznada,
luz de aliento
y camino por hacer.



TANTO GRITO.

Tanto grito,
tanto verso extemporáneo,
tanto humo de palabra,
constelaron estrella
en la garganta
de la rabia mal tragada
y el silencio del eclipse.

Un universo nuevo
al que plantar guerra
de galaxias no enojadas.

Partículas y átomos
en rebeldía,
las físicas y químicas
y lo más simple,
lo esencial,
eso que somos,
caos de lo mínimo
que no entiende de lo máximo.



YA QUE PASA EL RÍO.

Pues ya que pasa el río
por el arenal que habitaba,
os diré que no hace frío,
aunque blanquee la helada
las hojas del sauce que no llora
y del asombro hace sombra,
la palabra que no nombra
sin preguntar ya la hora.

Ese pez que se demora
en el silencio de los pozos,
burla anzuelos que atesora
recreándose en el gozo
de robarle al pescador
el cebo más asesino
y es el agua su camino,
su destino y su labor.

Pues ya que soy orilla,
frontera en los andenes,
etiquetaré los trenes
e incendiaré la capilla
y su consigna de mitos,
boicoteando todo el rito
con que se forja la astilla.

Y ahora que soy pausa
abandono el aposento
sin atender a la causa,
ahora vuelvo, ahora me ausento.