Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2017

DORADA VETUSTA.

A primeras horas,
entre goteros,
Vetusta se dora
entre borrascas piadosas,
nada cruentas.

En el pasillo del degüello,
poca novedad,
altas, bajas,
degollados perennes
y habituales del quirófano,
hechos a la batalla
anual
contra lo que les mina.

Oviedo nos tiene aquí,
como en pedestal,
para que no olvidemos
la ciudad donde luchamos.

DOMINICAL.

Dominical despierto,
festivo sólo lo justo,
nada litúrgico
y padre,
por esencia y día.

Entre notas
de jazz, me desperezo,
Radio 3 veló la noche
de corriente alterna
e iniciamos rutina
física y química,
por aquello de la permanencia.

Oviedo nada en niebla,
lustrando las gárgolas,
y en este cerro
trenzamos los días. 

SONETO RETADO Y DEGOLLADO.

Una semana pasó del degüello,
ese que me mantiene aquí vivo,
algo silencioso aunque receptivo,
pues con el tajo me vino resuello.

De los miedos no voy a ser cautivo,
yá los pasé antes de entrar al lance,
que el desaliento nunca me dé alcance,
es como vino y nunca es optativo.

Este soneto me lo encargó Ferrán.
Ahí le dejo respuesta de su reto,
y de su agrado, si ha de ser, será.

Si no lo es también se lo respeto,
más lo que paga no da "pa" mucho más
y, parecerse, parece soneto.

816

Celda ochocientos dieciséis,
galería de los degollados,
mal caídos y trepanados,
gente decente, de buena ley.

Unos con habla confundida,
otros fundidos y sin habla,
los silencios nos delatan,
lo perdido nos da vida.

Desde la altura divisamos
ciudad antigua y moderna,
gente sana, gente enferma,
figuras  que apaisajamos.

Nos visita gente noble
con la que.no me hablo ahora,
es que no hablo, señora,
y se incomoda, la pobre.

En la ochocientos dieciséis,
galería de los degollados,
escalafón voy avanzando,
y pronto libre me veréis.

Y todo gracias al que estudia,
al que crea conocimiento,
ciencia y razonamiento,
sin oraciones ni curias.



CANTES DEL POETA DEGOLLADO.

Tanto vivir al filo,
rebanando el otro lado,
que te pasaste de maldito
a  poeta degollado.

A ver quién te supera
esa pose legionaria,
mutilada y canastera,
trágica y procesionaria.

Y habrá hasta quién lo dude,
que escribiste tu guión,
para que todo ayude
a que el Filo sea filón.

Pero la vida es tuya,
viva imagen del degüello,
y mientras la vida fluya,
cicatrices "pa" tu cuello.


DISCULPEN.

Disculpen esta levedad,
ahora que ni sombra soy,
ni relleno de ropa,
casi un suspiro.
Por fin aclararemos algo
en la primera fase,
pues si no se actúa,
como que no me veo.
Disculpen desconsideración,
mas no pude atenderles.
Hay quien de mi tira
y yo me agarro,
entregado a los bisturíes,
donde encomiendo
lo que de mi osamenta queda.
Volveré a tenerles presentes,
pero es que me despisto,
me disperso en otras consideraciones.
Disculpen.

DIÁLOGOS CON EL ALIEN.

Sabiéndote ahí, tú que me matas,
tan mío como ajeno, puñetero,
que adivino la forma de tus patas
escarbando laboriosas en mi cuello,
que te da cobijo  y te alimenta
con jugo puro de la pura vida,
que vivida está mas no perdida,
en tanto en unos días darás cuenta
llevándote en botín la mi palabra.

Mas morirás, tú que en mí te ensañas,
y yo seré aquél que huerto labra
abonándolo con restos de tu entraña
para recoger fruto de aire nuevo,
pues yo seguiré aquí de guardia,
que pronto es para el relevo,
despojado ya de ésta, tu infamia.

Yo te encarné, yo te destruyo,
a la ciencia yo encomiendo la tarea,
esta barca encarará nuevas mareas,
su horizonte no coincide con el tuyo.









DIARIO DE A BORDE X.

Cerradas las fechas,
semana de paréntesis
antes de las resoluciones,
todas provisionales,
cual provisionales son
todos los días.

El viernes que vendrá
se inicia nueva temporada,
sustanciales novedades
en personaje y trama,
escenarios nuevos
y diálogos imposibles.

Permanezcan atentos
a sus pantallas abiertas. 

EL HOMBRE DE CENTENO.

Los psiquiatras se drogan
en la ciudad fantasma,
donde los ángeles anidan
en chimeneas abandonadas,
al acecho de palomas tísicas.

El hombre de centeno,
sentado junto a una fuente
de vocación milagrera,
merienda poemas agrios
con infusión de flor seca.

La niña de ojos de daga
se le acerca ceremoniosa
y le entrega una mariposa exhausta.

"Ella también volaba",
le dice mientras se va saltando,
perdiéndose entre los hijos
de los borrachos dominicales.