jueves, 8 de octubre de 2020

NO PIDAS MÁS


 No pidas, por Dios, que sonría por Dios ni por el Cielo que no le acoge 
ni por los unicornios azules que no perdí ni ayer ni nunca 
pues nunca tuve unicornios ni afán por criarlos. 

No me pidas que cante tus alabanzas que voz no tengo 
ni que bienaventurado sea por lo ya padecido y por padecer 
que a bien tuviera el azar enviarme en este tiempo de avalancha 
de poner la otra mejilla a cada poco sin opción a la réplica. 

No me pidas desde tu sonrisa impecable la ovación y la esperanza 
enmascarada en higiénico y a la distancia recomendada 
de mi gente en sus males que se añaden y que en soledad se desvalen 
y se desvelan casi sin noticias de los inmovilizados. 

No pidas más que nada tengo 
más que el leve aliento en precario 
en precarios días de gente precaria 
que se mueve precaria entre el miedo 
y las cifras de los cadáveres entubados 
en tiempos de hambres por venir 
y sobrevenidas que nadie solventa 
en lista de espera telemática 
mientras vosotros relumbráis en multipantalla. 

Y a los otros que no me pidan tras las banderas 
que desfile en sus falacias de arengas cuarteleras 
para que reverencie reyes emputecidos y sotanas pederastas 
por mor del privilegio heredado del botín criminal 
de guerras mal resueltas. 

No me pidan, 
que hoy nadie me pida más 
en mi encarnadura y mi incertidumbre 
de la única certeza que tengo en lo que me compete 
y los miedos que atenazan a los aledaños. 

Bien ejercí de resiliente y residente y paciente obediente
que a todo asiente y empatizante 
y cargante de buen talante mirando alante, 
mirando arriba, 
mirando abajo 
por los pasillos, 
por los paseos, 
por el trayecto, 
mirando al fin. 

Dejadme pues que pierda la buena hechura 
y la compostura 
por algún día 
que pueda haber. 


miércoles, 7 de octubre de 2020

ESTADILLO DE UN MIÉRCOLES

Los objetivos de este día se resumen en uno 
que mejor obviar por evidente, 
por evidente, 
objetivamente evidente de aplastante lógica 
en las prioridades. 

Después vendrá este poema, 
por recolectar del arbusto, 
de esta zarza que nunca arde, 
los ácidos frutos de anárquica métrica 
que debo excretar casi a diario. 

Alguna sentencia en sarcasmo 
por la almadraba atestada de atunes enloquecidos, 
contagiosos de erráticos 
y voraces en ambiciones 
al anzuelo de falacia. 

Luego apartarse, 
lectura ligera y gastronomía de a diario, 
alguna línea más de proyectos desaparcados 
y cerveza confinada al 0,0 por ciento 
de las leves mejoras de la embriaguez aconsejable 
y ahora vetada por chamanes bien formados. 

Algún acorde, 
tentativa de escala mayor a dedos torpes 
y camuflar lo crónico entre rutinas. 

martes, 6 de octubre de 2020

SILVESTRE

 Sobre mi lomo de lobo viejo 
llevé a Caperucita a través del bosque 
huyendo de aquel marido leñador, 
rumbo al velatorio de la abuela desahuciada. 

Me amó, 
sé que me amó con amor de matorral, 
amor espinoso de monte bajo, 
aromático de lavandas. 

Me amó pero no me quiso 
pues mi cantar era el aullido 
y volvió a los leños bien cortados 
de la chimenea estable del cornudo. 

Sobre mi lomo herido de lobo en batida 
comen los gorriones de mi carne aperdigonada 
y ella ya voló de la chimenea, 
furtiva y vieja, 
como una jineta resabiada, 
espiando mi paso moribundo 
entre los tomillos. 

lunes, 5 de octubre de 2020

LA DEMENCIA DE ESTE LUNES

Hoy silbaban las balas por el pasillo de este hemisferio, 
entre la cocina y el baño, 
en una batalla cruenta de sueños extraviados, 
húmedos de llovizna y charco, 
los que habitaban mis bolsillos recién vueltos. 

Me parapeto a veces tras la camisa arrugada, 
la que nunca puedo planchar 
porque el vapor la rellena de cadáver propicio, 
y sorteo el plomo que se desliza 
por las paredes abiertas, 
entre tuberías. 

Mujeres cuarteadas de yeso dicen mi nombre 
a media voz 
y recuerdo aquellas noches plegables 
donde guardé todos los viajes. 

domingo, 4 de octubre de 2020

LOS CADÁVERES DE LOS DIOSES

 Los cadáveres de los dioses 
se corrompen más despacio 
apilados en las dunas de algún desierto 
bombardeado. 

La catedral inundada 
acoge a los peregrinos náufragos 
y a los suicidas ahorcados 
en los arbotantes. 

Es ilegal el inmigrante transgénico, 
más por pobre que por genética, 
mientras mueren los arios en masa 
por un virus elitista. 

Hay control de senderos 
en el hayedo de todos los otoños 
donde berrea el ciervo rey, 
lujurioso y violento. 

sábado, 3 de octubre de 2020

AUTOEVANGELIO APÓCRIFO

Quise bucear en el Mar Muerto 
y ahora soy momia en salazón, 
flotando a regañadientes. 

Caminar sobre las aguas 
nunca fue mi vocación, 
que al milagro tengo alergia 
y mi santidad está más que cuestionada 
por mi propio comité de expertos. 

Pues bien sé que un cardenal ahorcado 
ilumina más el sendero 
que un fanal de óleos históricos, 
y más seguros van los niños. 

Mucho recé en los huertos 
pero más obtuve de la recolecta del tomate 
que de rechazar cálices crueles. 

Se me durmieron los apóstoles 
porque nunca los tuve 
aunque de Iscariotes anduve servido. 

Bien sé que me muero, 
sin negaciones a canto de gallo, 
pero no de redenciones 
sino de cánceres reiterados. 

Todavía respiro, 
todavía escribo, 
de hijo de puta que soy por persistente. 

En tanto tengáis aliento
vivid, 
que si no ha de ser 
no será. 



jueves, 1 de octubre de 2020

NO LO SÉ

 La verdad es que yo no sé,
no sé si hay tangos infantiles 
o si lo infantil existió algún día. 

No lo sé, 
no sé si odiar la sopa es más que preceptivo, 
no lo sé si la verdad es la desnuda 
de lo no contaminado de adulto 
y en una calleja en pandilla 
se gesta la filosofía universal y el diagnóstico 
de un planeta enfermo de mayoría de edad. 

No sé si todo era tan sencillo, 
seguramente sí, 
todo crudo y sin batir 
en los ojos atónitos de una niña que pregunta, 
como las niñas preguntan, 
como sólo las niñas preguntan, 
todo. 

En lo simple todo, 
en el pequeño y rechoncho dedo que señala 
un globo terráqueo está todo lo que nos cuestionamos. 

Un bandoneón universal llora notas pequeñas, 
simples notas que contienen todas las escalas 
que se fueron entre dos interrogaciones 
de una niña impertinente. 

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...