viernes, 30 de octubre de 2020

DE AQUEL QUE NACE.

 Hay quien nace con palabras 
con palabras en enjambre 
que encuentran colmena en el alma de los pueblos. 

En el alma de los pueblos uncidos, 
yunteros del hambre 
amamantados a cebollas de luna 
y sangrantes de libertad. 

Cautivos henchidos de vientos, 
pastores de los llantos 
de enamoradas muertes 
entre desalentadas amapolas. 

Hay quien nace hortelano de palabras 
con el injerto justo 
para instaurarse en conciencia 
de los desheredados del terrón. 

La raíz amarga de la España dolida en parto. 

DESVARÍO MADRUGADO


 Todo se reduce a lo fundado, 
a lo infundado 
y a lo convenido, 
que mejor no cambiar los ritmos 
por lo de lo primigenio, 
los acomodos 
del contexto a la medida del ocupante 
en lugar de a la inversa. 

Y así crecimos, 
en la tasa, 
tasando y graduando, 
etiquetando accidentes geográficos 
y anillando palomas adúlteras 
engendradoras de dioses. 

Obsesión por el monolito y la altura centrípeta, 
la lujuria de la llama 
y la sangre en símbolo en lugar de vehicular jugo 
de transportar nutrientes. 

Segregar, por género, raza o estamento, 
que mejor aparcelar 
ante el miedo a ser menos que nada 
que es lo que somos en acierto. 

CÓDIGOS


 En el caminar en seco por las tierras 
que dejan memoria en las huellas, 
las que se transfieren a tu historia nunca escrita, 
en ese caminar, decía, 
queda cierto dolor de raíz no consumada. 

Qué más dará lo pisado, 
también es cierto, 
que no será sustrato el que te construya 
sino el clima de los encuentros, 
los desencuentros y las luces y humedades 
fotosintéticas 
que la savia destilan. 

Pero tienen las ciudades códigos 
que impresos quedan, 
impregnados en las prendas de entretiempos 
como sello oficial de anotaciones al margen. 


miércoles, 28 de octubre de 2020

INMISERICORDE

 Inmisericorde me proclamo y la inclemencia me define 
a día de hoy, 
a partir de la hora de ahora y en la hora de nuestra muerte, 
Amén. 

Y así se me vienen los rezos, 
de tal forma se me evocan 
sin invocarlos y se embocan 
en mi boca como un eructo 
de algo mal dígesto. 

Inmisericorde y renegado, 
tres veces renegaré de vuestros dioses, 
sus mesías, sus profetas 
y sus pervertidos parásitos de culpas inoculadas 
en los tempranos años en que el miedo nos moldeaba 
como vasijas de miseria. 

Inmisericorde cual la vida es en su grandeza 
sin equilibrios impostados 
por esquema humano de buscar justicias que nunca fueron. 

Y así se me viene la rabia, 
a veces, 
del resentimiento amargo por los acíbares tragados 
arrastrando el mal sin reparar 
de querer reparar lo que nunca mal fuera. 

Inmisericorde reivindico el rescate de los niños 
sin aludir siquiera a los crímenes frecuentes. 

No dejéis que los niños se acerquen allí. 

©️Juan Luis Nepomuceno





martes, 27 de octubre de 2020

NO HABÍA CASO

Me dieron razón de viento 
cuando pregunté en tu portal. 

Buena es la deriva buena 
si así se tercia en tus climatologías 
pues movimiento es y a libertad aspira. 

Pidieron razón de mí, 
en mi portal más reciente 
y no supieron, 
no supieron decir...
... que si parece...
que si dijeron, 
tal vez, quizá, 
yo no sabría. 

Y yo tampoco sabría 
dar razón de mi entresijo 
y los espacios a los que tiendo 
en lo corpóreo.

Pidieron razón de mí, 
no dijeron quienes 
ni a qué objeto, 
ni a qué sujeto ni el predicado pretendido, 
pero qué más dará, 
carajo, 
si piden razón de uno 
señal es de que se cuenta 
e igual se existe 
por pretensión ajena, 
por la mera pregunta 
que te sustancia. 

No dieron razón de nadie 
el año aquel de los perímetros. 

Tampoco la pidieron, 
no había caso. 

lunes, 26 de octubre de 2020

EN LO ABIGARRADO

Foto ©️Juan Luis Nepomuceno
 Que me crié yo en lo abigarrado, 
en lo fronterizo al filo, 
a la raya donde se raya el rayo 
de la luz más ibérica 
y se rallan los sentidos sobre las primaveras 
más osadas. 

En lo dorado de las tardes guadianeras 
de Alcazaba furtiva, 
de robados besos en hierba sobre muralla 
de cervezas colectivizadas.

En lo abigarrado pero por escalas, 
navaja jornalera y pistola falangista 
en calles asoladas donde la historia 
fundó la desmemoria 
de la sangre gravitada. 

En lo abigarrado de la "jondura" 
de un cante, 
una saeta engominada 
y un redoble enmascarado 
de un carnaval carnal en la osadía. 

Que me crié  yo en lo abigarrado 
que se me diluye en las distancias 
de lo que es mi tierra madre 
y donde mi madre en tierra habita, 
raíz y troncho siempre tierno 
a vida tronzada, 
abigarrada de ingratitudes. 

Que yo quisiera abigarrarme 
y agarrarme múltiple y variopinto 
a las paredes encaladas 
y a las piedras musulmanas, 
oyendo un fado corridinho 
y llorándole a una encina 
mis pesares carboneros 
e irme así, 
en barca de embarcadero, 
remando entre puentes 
sobre un río que nace con ojos 
para mirarte al paso, 
Badajoz de lo que soy. 

domingo, 25 de octubre de 2020

EL INSTANTE

 El instante, 
solo el instante ahí, 
imprescindible en lo crítico 
como si nada 
pues para nada es al cabo. 

El instante, 
fugaz pero en la estela 
la huella, 
la consecuencia fugaz quizá
pero en su entidad presente, 
decisivo en sí, 
por sí, 
para sí 
y para mí 
por si... 
por si las causas persisten 
en su finalidad última, 
postrera 
de siempre postergada. 

El instante, 
de repente un instante 
instantáneo y soluble 
con solución de continuidad. 

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...