Su vida dio un giro
de ciento ochenta gramos
de coca mal cortada.
Son los tiempos.
De diosa de las noches
a odiosa de las madrugadas
pasó sin pena ni euforia,
cumpliendo años
a horcajadas
sobre regazos blandos,
no siempre reconocibles.
Son los tiempos.
Risa luminosa,
ahora chasquido
de metales rojos
de prisa oscura
por hallar la puerta.
Son los tiempos.
Los ritmos,
los compases
que círculos trazan
cojeando sobre una aguja.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Son los tiempos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
SIN VERSOS EN LAS YEMAS
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
-
Ir de puntillas, suspendido, rozando capas de aire sobre pavimentos de lija. No tropezar ni marcar el paso, levitar sin mila...
-
El fruto del sudor honrado se evapora, asciende en nube negra a las torres donde se atesoran los sueños. La corbata de seda crece imp...
-
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comente si quiere que se publicará si me place.