sábado, 30 de marzo de 2013

LOS HOMBRES GRISES

Madre, dime si vienen
los hombres grises,
de grises voces,
papeles grises,
grises silencios,
intención gris.
Que no entren, madre,
los hombres
que apagan luces
en las casas blancas.
Que no pasen nunca,
madre,
de tres en tres,
de uno en uno,
los grises de los hombres.
No abras, madre,
a los hombres
que mutilan los juguetes
con números de acero.
Se llevaron todo,
madre,
los hombres grises,
y mi cuaderno llora
ajeno a los colores.

martes, 26 de marzo de 2013

PARA CUÁNDO

Para cuándo la gente buena,
la que despierta a agua en mano
para el rostro claro.
Para cuándo la mano firme
que saluda honrada en lo recio
de una mirada limpia.
Para cuándo la verdad,
la razón de lo común del buen sentido.
Para cuándo la luz nítida
de la palabra fiable.
Para cuándo los niños,
señores de los parques
reinando en imperios de columpio.
Para cuándo lo humano,
la base y la esencia,
sin máscara ni terno,
la piel sin dobladillo.
Para cuándo la risa abierta,
en melodía cotidiana,
y que la lágrima sea
la excepción a la norma.
Para cuándo os extinguís,
peste contemporánea
de lo mediocre incendiando
todas las bibliotecas.

jueves, 21 de marzo de 2013

En el hueco de la mano

En el hueco de la mano
guardo un aire prisionero
con vocación de alisio.
En el hueco de la mano
muere el agua
lloviznada en marzo.
En el hueco de mi mano
hay almohada para abril.

viernes, 15 de marzo de 2013

De vez en cuando,
intolerable frecuencia,
llueve ácido de palabra esponjosa.
Se desborda el vaso
de la ira destilada
e intento caminar
sin herir las aceras.
Cultivo el odio
en maceta vieja
e intento podar la sombra
torcida de esa alma muerta
de voz psicofonada.
Persiste la tenia.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Péndulos

A la sombra intermitente
de los péndulos sordos
transitamos existencia.
Esquivando el intervalo,
el tiempo muerto
de horas de arena.
Está en un tomo
tu pasado repetido
y en parábola habita
el oscilante recorrido.

Podría usted decirme
por qué me tiene acorralado
en sus palabras difuntas.
No diga nada que todo pesa.
Sus vocales son mis deudas.
Su silencio reactiva.
Pendo de la soga
de su discurso necio
y mutante.
Ya pudrió la promesa
y huele a cadáver cada anuncio.
Libéreme y muera.
Sin rencores se lo digo.

Cónclave

Eligen la sombra
invocando luces.
Estufas viejas
devoran voluntades
coloreando humos
que delatan al hombre
vocero de divinidad fraguada.
Poder humano
en tierra de Césares.
La daga de Bruto
bajo la sotana.
La falacia insiste
en templos mercaderes.

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...