Para cuándo la gente buena,
la que despierta a agua en mano
para el rostro claro.
Para cuándo la mano firme
que saluda honrada en lo recio
de una mirada limpia.
Para cuándo la verdad,
la razón de lo común del buen sentido.
Para cuándo la luz nítida
de la palabra fiable.
Para cuándo los niños,
señores de los parques
reinando en imperios de columpio.
Para cuándo lo humano,
la base y la esencia,
sin máscara ni terno,
la piel sin dobladillo.
Para cuándo la risa abierta,
en melodía cotidiana,
y que la lágrima sea
la excepción a la norma.
Para cuándo os extinguís,
peste contemporánea
de lo mediocre incendiando
todas las bibliotecas.
la que despierta a agua en mano
para el rostro claro.
Para cuándo la mano firme
que saluda honrada en lo recio
de una mirada limpia.
Para cuándo la verdad,
la razón de lo común del buen sentido.
Para cuándo la luz nítida
de la palabra fiable.
Para cuándo los niños,
señores de los parques
reinando en imperios de columpio.
Para cuándo lo humano,
la base y la esencia,
sin máscara ni terno,
la piel sin dobladillo.
Para cuándo la risa abierta,
en melodía cotidiana,
y que la lágrima sea
la excepción a la norma.
Para cuándo os extinguís,
peste contemporánea
de lo mediocre incendiando
todas las bibliotecas.
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