viernes, 4 de marzo de 2016

ESE ODIO.

Blanco y negro.

Ese odio, 
el resentido, 
atesorado y ahorrado, 
siempre disponible para ejecutarlo, 
estría las cortinas 
y las sábanas escarcha. 
Ese odio, 
en vanagloria, 
con orgullo expuesto 
en las calles mayores de lo cotidiano, 
suele engendrar criaturas 
encarnadas de rabia. 
Ese odio es llama 
que toda flor abrasa 
y hace inviable cualquier jardín posible. 
Ese odio, 
irrenunciable, 
como si un derecho fuera, 
ejecuta las sentencias más sumarias 
con poca opción para el recurso. 
Ese odio es fiera, 
obvia las razones 
y arranca de la raíz profunda 
de la bestia primigenia. 
No es humano, 
es animal de mordida necia 
y poco espacio deja para la ternura. 
Yo no albergo odio, 
mas ese odio, 
me carga la asadura 
de rabia razonada 
y el dolor agota 
si no encuentra paliativo. 

jueves, 3 de marzo de 2016

LA EDAD SERENA.

La edad de la inocencia.



A la edad serena, 
cuando el día casi acaba, 
hay miradas que se pierden 
recorriendo todo tiempo. 
Se espera, 
pacientemente melancólica, 
nada quizá, 
o quizá todo, 
pero esperar es oficio 
que se asume a esta altura 
de la estancia. 
Ya no es grado la experiencia, 
pues no es carga, 
y entre juveniles aspavientos, 
entre paréntesis, 
se saben colocar las tildes 
en las sílabas que importan. 

lunes, 29 de febrero de 2016

Álbum final.

Tu cazaste la luz de Extremadura,
los rictus de los rostros de Portugal,
lejos del postureo y la impostura,
de tu ojo la huella en tierras de Irán.
Mas la vida no premia ni castiga,
se lleva a deshora lo que más falta,
nos deja memoria y la perspectiva, 
la sonrisa leve de tu frente alta.
Nómada sereno y acompañado
por la dulce Ana en las geografías,
tan bien querido, tan bien amado,
que se queda corta tu biografía
para soñar las fotos que no has tomado.

viernes, 26 de febrero de 2016

PROPÓSITO DE ACTITUD.

Hoy no es día para que la camisa duela,
ni para alarmarse por lo que se escucha,
esas frases indigentes,
desalojadas de mente en derribo,
orgullosas de los huecos y la carencia.
No es día para volver al molinillo
de lo que se reitera.
Mejor no,
mejor deambular con el rostro en astillero,
cara a bayoneta calada,
fría de acero templado.
Polonesas de Chopin
en lista de reproducción,
que el piano masajea la nuca
cuando la cervical se resiente
de ser sostén de problemas por atajar.
Viernes,
cerveza fría y charla vacua
de latiguillos en serie
sobre los pactos y el latrocinio
y tolerar los estribillos del dogma
de club de fútbol.
Frugalidad alimenticia,
sesteo,
y más cerveza entre el ruído de la grey. 

jueves, 25 de febrero de 2016

Vertical.

Cuando el centro se hiergue,
bélico,
invasivo,
y las grutas destilan los deshielos
en reguero meloso
de termales espumas,
es cuando la piel incendia
los rastrojos de la desesperanza.
No articulan las bocas
mas que jadeo rimado,
buscándose voraces
en intersección de lengua.
La inexorable batalla
de latidos a contrapelo,
cruenta en llama,
se desangra en las colinas
y en los valles hierve.
El Universo se retrae,
en pliegues de tiempo y forma,
preparando el estallido
para constelar de nuevo
la única certeza.

miércoles, 24 de febrero de 2016

SAETA POLITIZADA.

Hagamos, pues, bienaventuranzas
de los clásicos pecados,
mientras el poder miente,
consciente de absolución.
Nos robarán porque lo merecemos,
pecadores ruínes,
que bien pudiéramos hacer lo mismo.
Y en esas estamos,
costaleros de sus penitencias,
porque nos inculcaron doblar la nuca
y recoger monedas en tabernas
entre saetas alcohólicas
de rabia moderada.
Y así,
los que se dicen rebeldes,
proceden,
actos de contricción,
propósito de enmienda,
y el paso del Crucificado sale,
entre gritos de fervor pagano.

domingo, 21 de febrero de 2016

Lo inexorable.

Lo inexorable llega,
ni justo ni injusto,
que no hay justicia natural,
pero el zarpazo rasga
hiriendo en la memoria.
Porque memoria es lo que queda
de nuestro incierto ser,
las palabras dadas,
los perdidos pasos
y los abrazos otorgados.
Las ausencias bruscas,
de quién formo parte
de hitos en nuestra biografía,
nos sacuden más allá
y desordenan los capítulos
de este libro sin encuadernar.
Paz para los tuyos
y alivio,
siempre leve,
en el vacío siempre descomunal.

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...