jueves, 15 de noviembre de 2007

ABUELO

Ojos de brillo perdido,
secos de años llorados,
que vieron todo,
el horror que aró los surcos
de la vieja cara
y nevó la testa orgullosa
del que solo espera
cerrar el libro.
Teme el ciclo,
el retorno de aquello
que no debió ser
y fue,
y hueca dejo el alma
de una tierra áspera
ávida de fosa y plomo.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

DÍAS LEVES

Hoy no profundizo,
hoy rozo silencioso,
de puntillas,
clandestino y ligero.
Hoy paso de paso,
asomado,
leve mirada,
oteando fugaz
y sigo.
Desecho ecuaciones
e incógnitas derivadas
y miro el aire,
el agua suspendida
en el clima oportuno.
El reloj desempleado
hoy no me reclama,
y estoy y no observo,
solo veo sin mirar
para que lo visto no provoque
análisis ni reflexión sesuda.
Hoy soy ser vivo,
huérfano de transcendencia,
respiro, como,
micciono, duermo.
Tal vez yazca,
del yacer amable,
y si no,
ayuno de carne
y reposo.
Mañana,
si amanece mañana,
veremos.

lunes, 5 de noviembre de 2007

EN PIE, OTRA VEZ

Te incorporas del lodazal,

donde no caíste,

donde te revolcaste

a sabiendas

y buscas lluvia,

agua clara de blanca nube

que arrastre las marcas

que te llevaron al cieno.

Hay que volver al camino,

al asfalto seguro y amplio,

abandonar el alambre

sobre el abismo,

mal funambulista

casi siempre ahorcado.

No hay jarabe para la culpa,

y la vergüenza extraviada,

solo el impulso nuevo,

reconducido,

te encarrila

lejos de la cuneta.

Mira la convergencia

de rutas en horizonte

y busca el ser

que quieres ser

y el estar

donde quieres estar

sin atajos ni rotondas.

Ni duele ni humilla

la bofetada oportuna

que espabila del letargo.

Nunca es bueno el sedante

si nubla realidades,

dolores,

rabias,

hastíos,

curan con voz amable

y ojo abierto,

deslumbrado.

 

viernes, 2 de noviembre de 2007

PATETISMO

Torpe despojo,

rozando el andrajo,

tomando atajos

de alcohol de abuso.

Qué logras

con la huída de abismo,

de desidia de vivir

lo que es debido.

No te absuelve

el arrepentimiento tardío,

de no hacer nada útil,

triste fantoche.

No hubo pecado

mas perdón tampoco,

por lo absurdo reiterado.

Qué será de ti

mañana,

recluso del error

del estribillo

desafinado siempre.

viernes, 26 de octubre de 2007

TIEMPOS

Por disidente perseguida,

la vergüenza se exilia

buscando asilo.

Manda la injuria

donde la bestia

es protagonista

y el ratero se recrea

en la hazaña televisada.

No hay rubor en el vocero,

a salario del escándalo,

hurgando sañudo

en la víscera,

en la cloaca.

La honra cautiva

espera la condena,

sin juez ni parte.

Ley de la indolencia,

decreto de cobardía

de común uso.

El ruido sucio

nubla las luces

de la razón durmiente.

Así estamos,

así se lo contamos.

lunes, 22 de octubre de 2007

FUNCIÓN

Es fría la sonata

si suena diaria de octubre,

de mañana de aria triste

en tono medio.

La página ceñuda,

malhumorada de sucesos,

se expande buscando glorias

en competición,

en circo.

Esperanza del expectante

que reserva tribuna para el destello,

más lo opaco invade la escena

y el libreto manoseado

deslabaza frases conocidas

de sesión continua.

La butaca no acomoda,

se deja profanar ausente

tapizada de lija,

numerada de cabezadas furtivas.

Amargo el ágape de intermedio,

el timbre repica en castigado óxido

anunciando el acto

donde la polilla del telón

canta misa en latines

mal declinados.

Devolución al descontento,

otro abono de temporada

y un programa de mano,

reparto conocido,

anónimo autor.

CANCIÓN VERTIDA

Un corazón encogido,

encogido como vagabundo,

se recuesta en el centro del mundo

y un jilguero iracundo

le dice que sí

que ha llegado la hora del mar

y las olas se han puesto a cantar.

Qué me dirán las palomas

que me acosan cuando llego al parque,

que no hay modo de que me desmarque

que es hora de embarque

y quiero llegar,

y el velero no puede esperar

sin mareas para derrochar.

Se me desprende un aullido,

delatándome el lobo interior,

pero es causa de fuerza mayor

que la bestia y la flor

se desborden por mí.

No hay futuro para el colibrí

son de hielo las flores aquí.

He conocido mujeres,

seres de espuma y de remolino,

encrucijadas en mi camino,

y lo elegido

me trajo aquí,

a esta casa de piedras de sal,

donde un sueño me saca a bailar.

He moldeado la arcilla,

en el torno de carne mortal,

la figura se ha puesto a cantar

y me hace llorar

y me hace reír,

que no haya ni un rezo por mí

que es que ahora ya puedo morir,

que su sueño es mi único fin.

 

 

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...