De verdad que no quisiera
desenterrar la rabia sucia,
la que habita en las trincheras
de las tripas contraídas.
En verdad os digo que no es bueno
llamar a los tornados
que encarcelo en mi frente
entre las cejas.
Infiernos atesoro
en cofre no bendito
y siete plagas sin dioses
a los que rogar clemencia.
Dejadlo estar así,
tenedme en falso,
que mi verdad no tiene
retorno sin la herida.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
No quisiera
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