Tocan a rebato
los que nos roban.
Nos dan empacho de bandera
los que salan nuestros campos
a corruptela cotidiana.
Al otro lado la soberbia
de los hijos de Camelot
meándonos la acera.
Y el pueblo idiota,
como solo los humildes
saben serlo,
buscamos la faca del degüello
para morir por miserables.
Nada cambió
en la goyesca.
Del capricho
al disparate
y en los desastres
la esencia.
viernes, 9 de agosto de 2013
Tufo de banderas
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