Contenido,
mensurado,
leve y casual,
tenue como el roce
de una brisa de aliento
que invoca escalofrío fugaz.
Así debiera ser,
convendría,
algún segundo de cada hora,
el aleteo,
la tibieza,
recostarse en la comisura,
morir de almíbar.
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SIN VERSOS EN LAS YEMAS
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
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