Un teléfono suicida
cuelga inerte de un radar de semáforo.
Sobredosis de datos
provocaron la demencia.
Bailan valses los satélites
borrachos de odiseas
con retardo.
Muere un libro cada día
y los píxeles de tu imagen,
indignados sobreexpuestos,
desdibujan tu rostro a barricadas.
El hombre quieto,
figura de andén,
sonríe amargo,
esnifando café
convenientemente
descafeinado.
lunes, 9 de junio de 2014
Tiempos sin espacio
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SIN VERSOS EN LAS YEMAS
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