Tengo el tono de tu espalda
sangrando notas en mis violines.
Adagios húmedos tras la obertura.
Mi pentagrama hueco
se comba ante el peso
de tus corcheas fieras.
No hay cámara discreta
para el barroco aliento
que templa las cuerdas
de este ronco cello.
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SIN VERSOS EN LAS YEMAS
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
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