No se hicieron las guitarras
para romper silencios,
sino para engalanarlos,
de oro puro y bramante.
No quiso la voz el grito,
que siempre buscó el canto,
o el susurro cadencioso.
No se amasó el papel
para los contratos,
sino para el verso torpe,
dudado y elegido,
para el personaje
y sus antagonistas,
sus tribulaciones imposibles.
No se hizo la mente para el lucro,
sino para la idea,
una o múltiple,
de todos o de nadie.
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SIN VERSOS EN LAS YEMAS
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
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El fruto del sudor honrado se evapora, asciende en nube negra a las torres donde se atesoran los sueños. La corbata de seda crece imp...
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Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
Precisamente a raíz de eso surge la pregunta quizá, cuando se le da otra utilidad distinta a la que debería ser/tener
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