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Mostrando entradas de febrero, 2008

LO QUE HAY

Aunque no lo parezca, puedo, puedo abrir mis palomares y entregaros vuelo en agasajo. Aún pareciendo estatua, tengo, tengo mil danzas en los dedos y piruetas de alma a granel. Aunque no veais rostro, solo máscara de acero, guardo, guardo sonrisas de todo tallaje y besos de párpado al aire y fruta fresca de labio. Soy lo que veis y lo que no. Soy lo que enseño y lo que escondo tras un sencillo laberinto de seto a media altura.

BANDERAS NUEVAS

Nuevas banderas con urgencia cosidas ondean en tierras de espadas sin vainas, siempre listas al degüello. Y el César asiente desde el trono de plomo, expectante a la matanza, a la fosa común aún sin cubrir. Ya se ven teas encendidas de odio, negras antorchas antiguas, nunca guardadas, ávidas de incendio. Y el mísero busca espejos donde verse en su ambición, mas no hay reflejo en el humo de mortero.

QUÉ SERÍA

Qué aires tendría de no estar en la pecera circundado de vidrios impolutos, sin salida ni salto de agua , aséptico de filtrado. Qué aires aparte de la burbuja limosnera. Qué mares de ola, qué espumas blancas, qué corales rosados fuera de la raíz pútrida, decorativa de barnices que estancan el alma. Cómo sería el vuelo, la travesía y el camino sin este penar en reincidencia cíclica, infierno en agenda, en horario prescrito. Qué pieles rozaría, tersas, sin escamas de reproche, qué voces en susurro ajenas al grito, al aviso de caída en bache kilometrado. Qué humedades y sabores ajenos al insecto, a la tierra mordida, tendría en otro tiempo. Qué sería si fuese, si fuera afuera, si huyera del aullido, si viviera.

ELEGÍA EN ROZAES

Queda el eco de tus pasos de madreña por mi calle hueca, donde ahora no silba el aire pues cabizbajo transita. Aún resuena la voz rota, recreada en el gracejo, la sorna, el humor gentil, resignado de lujurias tardías de improbable cumplimiento. Triste levita la cayada, huérfana de tu peso generoso acompañado de leves pasos de niña mía, de curiosidades a la espera de tus respuestas de cuento. Te fuiste buscando aire, robado por gorriones, y el corazón, desbordado de honesto, cansado de labores, se durmió en el bancal de un huerto prestado, abonando calabazín y berza de pote. Sin que estés te mantengo, impresa tu imagen de charla al sol con murmullo de fuente fresca. Rozaes de Bazuelo, aldea minera y minada, se agrietan tus bancos de fachada, llorando por Antonio y su sentada generosa de tertulia improvisada, mas siempre sabia de vivencia. Tengo un hada inquieta, ávida de detalles, que yá sabe de tu ausencia y calla, regalándote silencios.

LEVE REVUELO

Miradas que aturden, embriagan el ánimo, y la voz, susurro templado, rellena vacíos y meandros de arteria. Hay luz escondida bajo negro iris, luz que embalsama, encubando nidos de aves que creía dormidas. Aún quedan gratos encuentros, leves pellizcos de gloria. Queda eco, al fondo del barranco, que devuelve el saludo.