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Mostrando entradas de diciembre, 2007

MIÉRCOLES INOCUO

El día pesa, denso, intransitable de puertas de lona, cerrado el cajón de la tarea pendiente, apremiante mas repudiada de hastío. El cristal licuado de la ventana encendida transmite peatones, errantes peregrinos buscando mostrador, fila silenciosa donde pedir la vez. De fondo, murmullo mecánico de pistón afónico, de goma chirriada al sorteo del semáforo, viejas orquestas a diésel desafinan resonando en el occipital. Catatónico asisto a la matinal programación de la cristalera de despacho, sin más corazón que el infartado, pues no hay amores por las aceras de esta pesada mañana de miércoles inocuo.

MÁS MUJERES

Mujeres, con velo de satinada seda de araña homicida, levitan plegando esquinas, buscando amparo de hormigón de espuma. Hombres, reptiles de a pié, engalanados de babas de moluscos extinguidos, olfatean humedades de emancipados peces, fugitivos de acuario sucio de verdín podrido. Caen lágrimas de plomo, estallando losas pintadas de excremento. La sangre prematura, profanada en mil ritos, funde yá mucha lápida, virgen mármol a la espera de cincel, de escoplo de justicia.

FECHAS

La escarcha pavimenta asfaltos ateridos y se ofrece el escaparate, cálido y tentador, al festivo derroche. Absurdos ancianos vestidos de rojo trepan estáticos por las ventanas. Falsa euforia en cenas casi obligatorias, de última cena, con sus Judas y sus Pedros, traicionando o halagando. Y la familia, el rito, el vuelo periódico de tarjeta de crédito y los licores más tolerados, casi ansiados, evaporando seriedades del que no conduce. Dicen que nació, allá en tierras convulsas, santas y violentas, el que nos salvó de nada pues no tenemos salvación posible ni remisión. Buenos deseos para el que solo quieres ruina. Tarjeta que bien podría ser de pésame, en envío automático, sistemático, programático, protocolario y de bien hacer. Un año con promesas de mejoría, de abandono de vicios y propósitos de enmienda cuando, en verdad os digo, un año puede empezar cualquier día. Luces y colores, figuras, dulces, juguetes de ensueño y un niño, abierto y limpio de mezquindades, sonríe …

RAP

Y es que yo soy de barrio, tengo mal fario, carne de acera a diario que espera en el extrarradio, un mal encuentro, violento, y por eso ando tan tieso, indefenso, y con mi arma compenso, vivir tan denso y mis rimas te darán grima, pero no leo, mas lo que veo condenso, y lo rapeo y lo meneo. Yo tengo firma que se reafirma por los vagones, con dos cojones, y por los muros de hormigón duro de la autopista a la vista y si hay segurata meto la pata porque se arma la zaragata, y le meto, me comprometo, quiero respeto, que no la ley que soy el rey por eso tengo mi banda, tengo mi grey, que a tí te espanta, y nos levanta la policía todos los días, provocan luto por mi canuto y mi esputo y soy enjuto cual caballero gano dinero primero vendiendo costo en agosto a los turistas de poca vista, que trabajando, lidiando, con el patrón más cabrón que a mí me explota y me alborota.

VOLVER DEVUELTO

Las ausencias revisitadas, tanta añoranza, tanto anhelo. El tiempo encaya vacíos arcaícos y ya no prenden las llamas, las luces de fiesta de los retornos. No hay tracas, mas sí serena alegría, ternura latente desembalando recuerdo, sin prisa, sin ansia. Los años maceran suavizando sabores y aromas de piel hermana. Lugares mutados, medrados de piedra y de almas peatonales, mismo escenario y guión madurado. Mi carne nueva, el brote de mi arboladura, recorre saltando las losas, mis viejas veredas, abriéndolas con paso nuevo, repetido, renovando el lazo de mis otros tiempos.

ESCENA DE FRANCIA

Granizadas de plomo
asolan brotes nuevos.
Sangra el charol
y la tierra,
la tierra atónita
regada de absurdo.
Francia de luz
recoge el oscuro,
el coágulo antiguo
de txalaparta podrida.
Miseria en andanada,
heces de la mentira,
repiten rito,
madres podadas
de verdes ramas,
se secan por los ojos.
Nombres nuevos
para mármol cansado.