lunes, 23 de octubre de 2017

MINOTAURO CIEGO.

Recolectando monedas sueltas
de tiempos muertos,
mientras  buscaba lágrimas viudas
en cualquier cementerio,
cayeron como llamada
todos los avisos de la estampida.

Suerte hubo de eludir el embiste
de un minotauro ciego.

Camino en círculo
para volver al día
que no se apaga. 

martes, 17 de octubre de 2017

BATRACIO.

Uno va a aprender 
a recuperar palabra, 
aunque sea más croar 
de batracio en charca, 
que no príncipe encantado 
y no habrá beso 
que la voz me otorgue. 

Uno se conoce incómodo, 
de incómodo silencio 
en ininteligible susurro, 
cuál viejo león expatriado, 
mas se conoce vivo 
y ver hojas caer, 
ante soles tibios, 
es motivo suficiente 
para justificarse. 

lunes, 16 de octubre de 2017

LA TRADICIÓN MALVADA.

Ahumados de forestales piras,
se alarga la noche
en la ciudad elíptica.

Ni llueve ni se le espera
y la criminal llama
devora maderas y almas
de tierra del llanto.

Viento sur,
tsunami de llamarada
y muerte en las Galicias.

Crujen los dorados hayedos
y el paisaje se disipa,
se funde en negro
con la tradición malvada. 

jueves, 12 de octubre de 2017

MEMORIAS DE PINOCHIO.

Desato las ligaduras
que, de títere, me sostienen
y caigo como muñeco roto,
madera mentirosa,
hija de un carpintero loco.

Niño no pude ser,
casi fui leña
sin madrina que me encarnara.

Pasé por asno,
camuflado entre rufianes
y el vientre de la ballena
nunca fue hospitalario. 

miércoles, 11 de octubre de 2017

CARMINA.

A Carmina se le quedó pequeña la villa
y la mente, de repente traviesa,
le hacía expandirse en los tiempos
y en los espacios siempre cortos
entre cafés.

Decidió Carmina, una noche,
que era la mañana
y que transitar procedía
por autovías serenas.

Se perdió Carmina en silencio,
sumergiéndose en la zarza
de una cuneta clandestina
y allí esperó la mañana
de un domingo cualquiera
para que la encontraran
y disculparse,
que sólo faltó un día,
según ella. 

sábado, 7 de octubre de 2017

CONTRICIONES.

Reconozco el desvarío
y la querencia suicida
hacia el exabrupto.

Reconozco que fallo,
yerro a hierro candente
y pierdo más que percibo.

Disculparme sé,
ahora en lo mudo,
pues si desvarío en silencio,
en silencio la contrición viene.

No me escudo en la circunstancia,
el rostro al aire llevo
y la memoria es duda
sobre el grado de la culpa.

viernes, 6 de octubre de 2017

RÁFAGAS DE VIENTO.

Trencé ráfagas de viento
y me hice un látigo mordiente
para azotar las malvadas flores
que se rebelan en la pradera.

Ahora, vacío de pétalo
y muerto por enjambres
de abejas huérfanas. 

MINOTAURO CIEGO.

Recolectando monedas sueltas de tiempos muertos, mientras  buscaba lágrimas viudas en cualquier cementerio, cayeron como llamada todos...