miércoles, 21 de noviembre de 2018

DE VEZ EN CUANDO, NO OBVIAR.

Puede que convenga, 
de vez en cuando quizá, 
despojarse de coraza, 
asumirse y reconocerse 
como se está 
y abandonar lo erguido 
para fetal volverse 
y dejarse invadir 
por la normal tristeza. 

Puede que convenga, 
en alguna ocasión, 
tal vez, 
recordar que uno respira 
bajo el pañuelo 
y oírse hablar cual batracio. 

Quizá sea mejor no obviar. 
Quizá una oleada de ansia, 
de vez en cuando, 
a lo mejor, 
puede que depure el ánimo 
y ayude a proseguir 
disimulando la aridez 
con el habitual desparpajo. 

domingo, 18 de noviembre de 2018

MALDICIÓN DE ANIVERSARIO.

Pesan las lápidas 
pero más pesa lo escombrado. 

Memoria en sustrato 
de hueso humilde, 
estratos de ignominia. 

Resuenan de nuevo 
los cánticos genocidas 
de Caín uniformado. 

Allá en el Valle yace 
el último verdugo 
de aquella Europa enferma. 

Aquél que decrépito murió 
ahíto de muertos, 
saqueo y reliquia. 

Maldita sea tu vil memoria, 
maldito quien te venera 
y ojalá colapsara 
la cruz mezquina 
sobre tu momia pestilente. 


viernes, 16 de noviembre de 2018

DONDE EL CARBÓN AGONIZA.

En la tierra negra,
verdinegra quizá 
de vocación escombrera, 
tapizada de musgos
de lustre ya difunto, 
la tinta brota en manantial 
y la letra nace en amargo. 

El verso empuja 
y el libro da alas 
a las ciudades 
de las palomas tullidas. 

En la tierra negra, 
donde el carbón agoniza, 
hay destellos, 
músicas soñadas 
y voces de seda antigua.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

LA IMPOSTURA.

Tuve las horas precisas 
para pintar girasoles 
en el sueño que te entrego. 

Girasoles ingrávidos 
orbitando tu lecho 
de sábanas de espuma. 

Después pinté relojes 
que se fundían 
al sol del desierto 
de mi afán más líquido. 

Rompí los pinceles 
y rasgué los lienzos 
cuando descubrieron 
mi impostura 
de pintor de réplica. 

Ahora imito trinos 
de jilgueros exiliados 
y canto en el alféizar 
de tus mañanas cálidas. 

martes, 13 de noviembre de 2018

TE OIGO.

Te oigo hablarme, 
hablarnos tal vez, 
declamando en seco, 
impecablemente engolado 
y no te leo. 

No alcanzo a destejer 
tus sílabas musicadas 
que se dispersan 
en onda de mareas simuladas. 

Para qué el mensaje 
y el estribillo envasado, 
si el contenido se derrama 
henchido de burbuja. 

Te oigo, 
a cada poco, 
amplificado el significante 
de un significado mudo, 
vano de consigna. 

Te oigo, 
a tí y a los mensajeros, 
los extractores del lema, 
cronistas del titular 
multiplicado en la maraña 
donde las jaurías ladran. 

Te oigo a ti, 
cualquiera de 
los tres o cuatro 
que vendéis futuros 
a interés variable, 
y el desencanto canta 
arias tristes 
en las noches de lluvia. 

LEVE DISTURBIO.

Cuando te caes 
y te persiguen para que caigas, 
cuando no pides gesto 
y te encuentras desplante 
sin prescripción. 

Cuando te acosan 
los amigables 
que te maldijeron 
reclamando amistad imposible. 

Cuando sacan de ti la violencia 
que nunca quisieras 
mas te sientes vivo, 
apretando cuello 
y ofreciendo golpe que no darás, 
o quizá sí, 
cuando acorralado te expansionas. 

Tras los percances te sitúas y, 
en el hogar denso, 
te reubican donde debes. 

 No eres nada más 
que un leve disturbio 
en cualquier calleja. 

lunes, 12 de noviembre de 2018

PROCRASTINAR.

No recogí lo tendido 
en los alambres de la memoria 
y se acartonaron las prendas 
tejidas a vida seca, 
partiéndose cual cristales 
que diluviaron sobre un patio 
de luces realquiladas. 

Tanto procrastino 
que debo horas de vida 
al universo que me emplea. 

La nueva era no me verá, 
tras este medievo oscuro 
que rediseña patíbulos 
en las criptas de las catedrales. 

DE VEZ EN CUANDO, NO OBVIAR.

Puede que convenga,  de vez en cuando quizá,  despojarse de coraza,  asumirse y reconocerse  como se está  y abandonar lo erguido  para feta...