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Mostrando entradas de mayo, 2017

AGONÍA DE UNA MARIPOSA.

Se me está muriendo
una mariposa helada,
asfixiada en el polvo
que retienen los muebles viejos.

Las palabras lanzadas
a esputo libre
matan mariposas
a cada poco,
ahogándolas a polvo hablado.

No colecciono
mariposas muertas,
atesoro vuelo
y colorido
en la retina
donde mezclo notas
para musicar poema.

Se me está muriendo
una mariposa huérfana
y yo dejo en sus alas,
cual tributo,
lágrimas de agonía
y beso espirado.

DORMIR.

Dormir un mes,  un año quizá,  sólo lo necesario  para asear la mente  de los posos de rabia  que la obturan. 
Aletargar,  vegetativo  hasta nuevos soles  en los que sólo quede  lo cierto,  malo o bueno  pero evidente. 
Descanso necesario  para el entorno,  siempre colgado  de la incógnita  entre comillas,  presumiendo fortalezas  que a veces pierdo. 
Dormir  como túnel de tiempo. 

DESDE AQUÍ OS CONTEMPLO.

Desde aquí os contemplo,  así es mi historia,  desde el sillón bebiéndome  un Oviedo adjunto. 
Un muñeco  me representa,  intérprete y sustituto,  doble y doblaje  en este guión original  sin subtítulos. 
Mi mano abraza  una esfera elástica  de cárnica consistencia,  para dar vigor  a mis manos huecas. 
Unas páginas para viajar  transitando desiertos,  liberando beduinos  del otomano,  con ojos azul británico. 
En la muñeca,  mi identidad codificada,  biografía resumida  en una alhaja de papel. 

ELEGÍA POR MAYO.

Morirá mayo florido,
virginal y adolescente.
Nace junio impenitente,
pagano reconocido
de hogueras en estallido,
primas danzas circulares
primitivas, seculares
celebrantes del solsticio
de verano en artificio
con sus pecados mortales.
Se va mayo de las flores,
de la estafa comulgada,
las infancias conculcadas
entre ritos y temores
que arrastramos los mayores.
Viene junio caluroso,
más audaz y lujurioso
en la danza de la llama
que los deseos inflama
y es recreo de lo hermoso.



ATARDECE SOBRE ROSADO.

Hoy atardece sobre rosado,
con sonata de luz
en La mayor
acariciando el ánimo.

Hoy la nube se mudó
y viste galas de fanfarria
para un sol rebelde.

Hoy quiero más
a quien me quiere
y tengo el afán lustroso,
recién planchado,
casi festivo
de no guardar,
de derroche de las ganas.

MAÑANAS MUERTAS.

Estas mañanas muertas
legado dejan
de incógnitas tendidas
al aire regalado.

Estos despertares unísonos,
replicados y reincidentes,
son salto sin red
al hueco de lo posible.

No digas nada
que se pueda enturbiar
con las querencias.
Dame sólo palabra limpia,
aséptica del ansia.

ASUNCIÓN.

Asumo ya el cautiverio,
parece que me conformo,
con síndrome de Estocolmo
del tiempo y su ministerio.
Ya no me enfrento al misterio
del día en que yo me vaya,
sabiendo que salto valla
el día menos pensado,
de la muerte ya curado
aún portando alguna falla.


ALREDEDOR DEL DÍA.

Alrededor del día
en que me vaya
habrá nube y claro,
llovizna fina
y sol atardecido.

Mayo habrá huído
o a otro año deportado
y junio traerá hogueras
en danza de solsticio.

Alrededor del día
en que yo salga,
orbitarán cometas
de luz gaseosa
y habrá motivos
para salir al viento
de olor a hierba.

SILENCIO EN LA SALA.

Piden silencio,  dije tanto que quizá callar  sea oportuno. 
El silencio es hueco,  vaciado en seco  de alguna pretensión. 
Silencio en la sala  de la rutina,  la visita enésima  a desazón dispuesta. 
El silencio otorga,  dice quien te apuñala  y en la daga te complace  por declinar la voz  y el aullido. 

NOCHE ADHERENTE.

Esta noche adherente
de tono agrio,
servida en plato frío,
provoca la náusea árida
que arrasa los pilares
de este ruinoso fortín,
sobradamente bombardeado
para alojar más carga.

Esta noche de pájaros muertos
deja sello en la herida
denominando origen.

Esta noche se irá
dejando el suelo húmedo
de desolación licuada
que secará en mancha rugosa
de arena eterna.

Esta noche,
tan gentilmente regalada,
desacelera el Universo.

CÓMO PINTARTE.

Ya no sé cómo  pintarte,  ciudad que amable te me entregas  cada mañana mutada. 
Parezco sobrevolarte  desde este terraplén  que me sustenta,  más sueño es  como la vida  en esta celda paliativa. 
No sé cómo pintarte  ni la aplicación móvil  me asesora,  gastados los algoritmos  en este accidentado estudio  de falso pintor imaginado.
Lastrados por rito heredado, surcamos la vida desnudos y a la muerte vamos como cuentas de un rosario cruel.

SALA DE LOS VENTANALES.

La sala de los ventanales,  túnel de fuga,  retén del miedo,  reunión y soledades.  Tanta gente,  nadie,  teléfonos mudos,  paisaje móvil  de ciudad animada.  Sala de los ventanales,  vitrina del alba  y los ocasos,  parabrisas del planeta  que rota y rota  numerando días. 

PECES SUELTOS.

Hoy parece noche de peces sueltos,
coloridos peces parlantes
repitiendo estribillo.

Hoy los sueños son de pago
y el colchón es barca peregrina
de las horas sin transcurso.

Hoy respiro madrugada
en esta cúpula de sal
y unto los minutos
por mi rostro seco
de cuero crudo.

En éstas que tomo
música templada
para aliviar el tiempo.

A VECES.

A veces no tiene uno
alambrado el sentido
y recibe señales negras
que manchan el fondo
de la camisa prestada.

A veces te ves
y ves el letargo del saxofón
que te llora en el oído.

La inocencia escupe
ácido espumoso
sobre tu cara atónita
y es cuando te sabes
en tu justa medida.

ZOMBIE.

Llevo esta triste figura
al paso por los pasillos,
cual fantasma de castillo
prófugo de sepultura,
asustando a los chiquillos,
incomodando al adulto
sin verter ningún insulto,
tan solo con la presencia
de mi enjuta excelencia
y eso que apenas abulto.

NOCHE AZULONA.

Esta noche azulona,
melosa de niebla vetusta,
casi londinense,
traerá otro día de tentativa.

Esta noche de humedad remota
esponja el ansia
con expectativas.

Esta noche de violonchelo antiguo,
de quejido sereno,
curativo llanto de madera arcana,
rescataré del sueño la calle,
hurtaré los trinos y el aire
de entre las hojas del magnolio.

A LOLA K. KANTOS, AHORA PRECISAMENTE.

Lola tiene las calles
a blanco y negro luminoso.

Lola tiene las gentes,
sentidas a cada foto,
dejando las lágrimas obturadas
en un diafragma certero.

Lola besa con la mirada tierna
lo que atesora en cada foto
y canta con su sonrisa abierta
amor de vida,
vida amada a bocajarro.

Lola duele,
y teme,
pues el mal ataca,
siempre a deshora,
a quien vive amando,
a quien vive amada,
a quien ama vida,
cazadora de latidos de luz.

La fortaleza en la corteza
de generosa encina
apartará la sombra
de tu dehesa de agua de luz.

EN AUTOBÚS CASTELLANO.

Un autobús castellano
me trae a Mamá con premura
a abrazar la encarnadura
maltrecha de este villano
y comprobar de su mano
que vivo en este esqueleto,
sanándome aunque incompleto,
delgado pero lustroso,
con ánimo victorioso
para superar el reto.

Pues para sustos no gana
la "Leona de San Roque",
el que a mí ahora me toque,
antes le tocó a una hermana.

Nos entró el mal por ventana
y a navaja lo echaremos,
de la muerte nos reiremos
pues "La Carmen" nos parió
si un rayo no nos partió,
un cangrejo podrá menos.




CUAL MANZANA

Despierto de voz privado,
dejé palabra en el sueño,
mi verbo no tiene dueño,
mi verso no es recitado,
se fracasó en el empeño.
Despierto y mudo me asumo,
ni lloro ni me consumo,
que el sollozar quita vida
y yo gané una partida
con naipes que eran de humo.

Margaritas deshojadas
gustosas me hacen de alfombra,
se cobijan con mi sombra
de arena desangelada
que la verdad desescombra.
Un cuadro cada mañana,
en la perenne ventana,
escena igual, luz distinta,
este Oviedo se me pinta
y se me da cual manzana.

DOS DÉCIMAS.

Se diluye otra semana
sumada de cautiverio.
No quiero perder criterio
ni sumirme en la desgana.
Saludar cada mañana
que llega a los ventanales,
olvidar estos cristales
que forman recia frontera,
hacer del mundo montera
con el tiempo y sus retales.

Ya sabrán estos señores
y señoras de la ciencia
cuando hay que darme licencia
para bañarme en colores
de nubes, gentes y flores,
de vida sin analgesia,
amores sin anestesia,
amigos de buena chanza
por quien romper una lanza
sin permiso de la Iglesia.

UN,DOS, TRES, UN, DOS,TRES...

Las montañas parecen postizas,
decorados para la Catedral,
con sus nubes grises y plomizas,
pinceladas de agua y de cal.

En Oviedo hay saldo de misas,
matrimonios de luz funeral,
huele a laca si baila la brisa,
la Regenta se ha mudado a Ámsterdam.

Estrofas de hospital,
de hospital,
de hospital.

Desde aquí no ves más,
no ves más,
no ves más.

TRANSMISIÓN.

Desplomadas varias nubes
sobre la ciudad indefensa,
cortocircuitando las corrientes
entre cielo y tierra,
desde la galería de los degollados
se contempla la hecatombe
y la retirada serena
de estos berrinches del clima.

Hasta el breve temporal
es espectáculo novedoso
para el acristalado.

El viento traslada la anomalía
hasta otra latitud incauta
donde habrá espectadores cautivos,
ansiosos de la anécdota.

MAYO EN DIFERIDO.

Sigue creciendo mayo,  virginal y reprimido,  enquistado en la ventana. 
Mayo florido  de esta primavera hurtada  al descuido de lo letal. 
Aquí son blancas  las golondrinas,  a este lado del cristal  todo blanquea. 
Y sigue mayo,  retransmitido,  visual y mudo,  sin trino ni aroma,  aséptico y maternal.

EXPECTANTES.

Siempre hay  quien la caída espera,  mísero consuelo  para el mezquino de esencia. 
Pero yo sobrevuelo  y hacía abajo  sólo suelto la mirada  por compadecerme  del expectante. 
De caer tiempo habrá,  el mismo que de levantarse. 

DESORDENADO.

Nunca fui muy ordenado,
experto en extravíos,
no hace mucho perdí la voz.

Creo que la dejé donde el tabaco,
pero éste tampoco lo encuentro,
quizá porque no lo busco.

Lo que sí encontré
fue una vida,
la única que me quedaba,
me la colgué del cuello,
no vaya a ser.

RUEDA.

Rueda la esfera  del reloj desangelado  y el tiempo es ya burbuja  donde el espacio es acotado. 
Todo es órbita  donde no hay camino corto  y decir "mañana"  tiene visos de mentira,  de promesa fracasada. 
Rueda la rueda  de la fortuna vana,  de los que adoran hogueras,  del tiovivo vacío  de niños de algodón. 

FACTORÍA DEL REMIENDO.

A la factoría del remiendo vamos
cuando los males nos arrinconan
y, a corte y zurcido,
recomponen lo posible
gentes doctas,
reescribiendo biografías,
alterando fechas marcadas
por los azares vitales.

Y aquí estamos,
material de trabajo,
practicables,
sujetos de estudio
de la ciencia que nos salva.

A veces la paciencia
abandona al paciente,
que verse quisiera
como el niño que jugaba
entre zanjas de obra,
trincheras de reconquista.

Pero este es el templo,
el único donde sanan,
sin milagrería ni embrujo,
siempre que se pueda,
al que vida quiere.


SONETO DE NIEBLA.

Ya se infiltra la niebla sobre Oviedo,
una niebla que parece sonora  como el llanto de un niño a deshora,
como un grito empapado de miedo.

Un rayo de sol de ella se enamora
y osado va y despliega sus pinceles
para pintar la espesura con las mieles
de amor fugaz, dulce de zarzamora.

Y la niebla herida ese amor no quiere,
que amor de rayo en tempestad termina,
que el amor al filo es amor que hiere.

La bruma abraza la ciudad esquiva,
el sol desciende hacia la hora de cierre,
este soneto es como fe de vida.






CRUCERO.

Pasajero accidental,  o quizá no tanto,  de este buque a la esperanza,  recorro las cubiertas  sintiéndome polizón  entre viajeros terminales. 
Moribundo embarqué,  con rumbo incierto,  y ahora veo tierra  que oferta amarre,  buen puerto parece  para un bucanero  venido a menos. 
Navío de hormigón,  cristal y acero,  con bandera de lo humano,  tripulado por gentes  reclutadas en la ciencia  de navegar eludiendo muerte.

NUBES Y VENTANALES.

Desovillo las nubes que cazo al vuelo,
al paso por los ventanales,
y tejo una camisa blanca de agua fresca
para estrenarla el día
de mi vuelta a las calles,
a la gente,
a las voces oídas,
a los gorriones conocidos.

En el armario guardo
sonrisas de aire
y manos terapéuticas,
que llevaré conmigo
si en la mochila caben.

Mientras tanto sigo
disolviendo versos
en jarabe de esperanza,
poemas sin receta
para cualquiera prescritos.




DOS DE MAYO.

La luz neonata
de un dos de mayo
invade la 816
sin ánimo imperialista.

Se dibujan esperanzas
en azul frío,
como en boceto,
sin perfilar,
sólo en perspectiva.

Despertar es un regalo
en la patria del degüello
y habrá que musicar las horas
en tanto llegan veredictos.

Vivan y celebren
este giro del planeta.

DELICTIVA TENTATIVA DE QUINTILLAS EN OFENSA.

Un intermedio en la noche,
pincelada de vigilia,
y las musas se concilian
para fundar un reproche
que sobre el verso abroche
para forjar la quintilla.

Digo reproche, alabanza,
de épica hazaña, relato,
satírico desacato
que al poderoso no alcanza
por no inclinar la balanza
hacia el delito pacato.

Pues no se puede ofender
religioso sentimiento,
acabas con prendimiento
por la lógica defender,
sobre un tirano verter
mofa sobre su alzamiento,
más si éste ha sido en coche
aterrizando en cornisa,
con eso ninguna risa
que se despliega un derroche,
sea de día o sea de noche,
de fiscalías con prisa.