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Mostrando entradas de febrero, 2015

Tenga usted en cuenta...

Tenga usted en cuenta la muerte,  que si bien no es entidad,  sí es momento.  Tenga usted en cuenta lo breve,  o quizá no tanto,  que se estima la presencia,  porque la ausencia  no cuenta,  quizá en memoria ajena por corto espacio de tiempo  pero a usted,  téngalo en cuenta,  no le quedará constancia.  Tenga usted en cuenta el azar,  que no hay renglón escrito  que determine el segundo  en el que nos toque finar.  Tenga usted en cuenta sus actos,  sus omisiones imprudentes,  su transitar entre los demás  que,  quizá su huella,  acelere la primera palada de tierra  para alojar su osamenta. 


Bandadas.

Tengo bandadas
de estorninos iracundos
en la frontera del esternón quebrado,
migrantes rabiosos
que despueblan mi hueco
a pico punzante.
No hay luz robada
en las tardes de persiana
de vecinos rayados
a contraluz.
El rumor se expande
y presiona el órgano
sin tocata,
ardiendo en fuga.
Es agua melosa, 
el aire,
para los convictos.

Obviarme.

Hoy no sé si visitarme,
quizá no deba.
Mejor me abstengo
de tenerme en cuenta
y sigo la acera
sorteando las juntas
de las losas impagadas.
Quizá no esté
para recibirme,
quizá incomode,
que a veces uno
es molestia autoimpartida.
Obviarme de mí,
de mi osamenta
y los fantasmas fugitivos
que la ocupan.


Río y agua.

El río advierte al agua
que habrá desembocadura,
que gobernará la sal
y sufrirá mal de espuma.
Mas el agua corre
besando orillas,
promiscua de peces, 
durmiendo entre los juncos,
ajena a las galernas
y a la chalupa suicida.
El río avisa,
sabio en recorrido,
el agua ignora dulce
la línea de horizonte.

Epistolario.

Incendié el epistolario
de cartas abiertas a los falsarios,
todas devueltas difuntas,
cerradas sin sello
de entrada alguna,
por falta de concrección
en el destino.
Nadie por aludido
se tiene
cuando el delito es norma.
También deseché pancarta
pues quien comparte
sólo se arropa,
en lona y lema,
en masa y corriente
de arroyo canalizado.
Fundí las armas a un tiempo,
ya que la sangre no abona,
sino infecta los bancales
y todo fruto envenena.
Mas tengo alevines
de ideas en criadero,
que remontan cascadas
para ilustrar los mares,
playas y riberas
donde la gente habita.

Qué mierda es ésta.

Qué mierda es ésta,
te preguntas a cada rato
cuando por ti cagan,
así,
en cotidiano,
domésticamente abonado
a las pequeñas mierdas
que te van dosificando,
para apestar tenue,
pestilencia leve
de andar por casa.
Qué mierda es ésta,
la que asumes en riada,
general diarrea
en lo oído,
palabras ventoseadas,
escritos en cagalera,
y ves que es cloaca
tu irremediable hábitat.

GÉNESIS PAGANO.

Fue en el principio,
si hubo,
que todo empezó
o todo era,
o casi todo,
o algo era algo
y luego fue todo
estallando,
o abriéndose
expandido,
mezclándose,
forjando esferas,
y elipses
y luz veloz
y materia,
y antimateria,
y en eso llegó la vida
de tanta mixtura resultante,
nosotros en ella,
números primos
de un cálculo autogestionado.

SIN TU SABERME.

Ausencias a granel,  ahora silencios.  Bien remuneras mi quererte.  Quererte,  porque quererte debo,  no porque quiera,  que mejor sería la amnesia,  no tenerte inscrita en mis registros  de carne y momentos  viendo como inflaccionas,  expandida y oculta,  en tu mentira de caparazón.  Recuerda que no puedes  borrarme del cromosoma,  que parte soy de la hélice  que te define,  bien o mal,  todo materia.  Y el daño llevo,  adjunto al documento  que nos relaciona,  y así lo duelo,  a ratos de punzada,  sabiéndote  sin tú saberme.

Fervor.

La plaza hierve
bajo la helada pactada,
pues la gente no ceja
en empeñar mudanza.
Atrás dejaron
estandarte de derrota
y revancha del abuelo
bajo cuneta.
Pero no es país para justos
y la verdad se modela
mientras Caín persiste.
Más hábito que razón,
ilustración navajera
a frase hecha.
Barrocas huestes
donde el Renacimiento
fue arrodillado
bajo púlpito.

Temporal.

Polar y gélido,
me precipito en copo
hacia tus cotas más bajas.
Nublo en borrasca
tus cumbres de bronce
y hacia tu boca trueno,
racheado en ventisca alada,
para romper las aguas
en cristal de escarcha
que en tu sima inoculo.
Temporal soy,
climático y perecedero.

BIEN PODÉIS.

Bien podéis llamar al bando  de estorninos disgustados  y contar picos  en el aire saturado,  para mostrar al mundo  la densidad sonora de los justos. Bien podéis trinar colores,  sacos de alpiste  y nido asegurado,  cerrar las filas,  clamar al Cielo  de la justicia redentora  y ser la daga de Bruto  en el hediondo Senado.  Bien podéis barrer el templo  de mercaderes y usura,  tener escolta de olivo y palma,  aclamados por los que esperan.  Bien podéis decir verdad,  la del arriero incluso,  pero es de ciprés  la sombra de Judas ahorcado.  Bien podríais,  quizá podáis,  quizá creáis en las bienaventuranzas  que soberbios proclamáis,  pero panes y peces  no son múltiplos fáciles  en tierra de gentiles.  Bien podíais poder  mas yo no puedo  comprar el libro que os narra  en versículos tan rimados.