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Mostrando entradas de agosto, 2006

FÁBULA DEL CAZADOR DE FLORES

Aquel cazador de flores, de pétalos coleccionista que acechaba en los jardines o en las lomas indómitas, siempre acabó enredado entre tallos espinosos, o despedido hacia la ortiga. Sediento de los néctares que barnizaran su alma, ignoraba las marañas y los panales, que vertían enjambres de abejas preventivas, sabedoras del expolio. Érase un cazador, o una presa, dependiendo del bosque, de lo acotado, furtivo o con licencia, malogrado siempre por su afán, por el ansia de aromas, de colores. Y desistió, optó por la compra de esencias a granel y colores sintéticos de alta resolución. Y así murió, marchito en su tiesto, empachado de sol entre persianas, añorando manchas de polen en sus yemas de cayo.