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Mostrando entradas de octubre, 2014

De ases y azares

Los ases de la baraja
padecen de miedo escénico,
la partida en pausa,
la voz en grito,
la mente en blanco,
la piel en ascuas.
Los azares siguen norma
de parábola de ecuación,
la Biblia en verso,
la mar en calma, 
la muerte en lecho,
la vida en Babia.

A tientas

A cero el contador
de los pasos perdidos,
reiniciado en modo seguro,
a tientas se vive
en la ciudad decelerada.
A tientas se avanza
entre gente regresada,
retroactiva,
retroalimentada,
con rostros anticuarios
de gesto líquido
de idea monocorde.
A tientas se sortean avatares,
buscando el ápice
de esperanza en la especie
que en involución se agrada.
El erupto se alza
como voz común
mientras la dignidad se fija
en laca barata de tupé erecto,
con vocación de monolito.
Da igual la mirada hueca
si es la turgencia el canon.
A tientas por no ver,
ceguera terapéutica
en la ciudad en cierre.

Existencialismo ocasional

Mantener la cordura
en este viento empolvado,
rugido del aire
que no se detiene respirable,
ardua tarea se aparenta.
No abandonarse a lo acolchado,
dejándose extinguir bajo la manta,
precisa de empeño fiero,
aun desesperanzado.
Existencial agonía
en estos tiempos romos,
gruesos de sebo pestilente,
en que son necios los mohos
que apoderan voluntad.
La calle es el cobijo ambulante
para el nómada pensamiento
del expatriado eterno.
Almíbar queda de algún afecto,
pero la luz amarga
de gris el paso.

Contexto.

El gota a gota
horada el cráneo
en sucesión.
No hay ergonomía
en el avispero.
Aguijón de zumbido,
eritema que se da por asumible,
irremediable y procedente,
por sagrada procedencia.
Contexto ajeno,
lejano en la cercanía,
refugio de silencio.
No hay papel
para el personaje de tramoya,
la obertura levanta el lienzo,
ni el violín barre la arena
de una ópera egipcia,
fuera de siglo.