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Mostrando entradas de agosto, 2008

ASÍ LO VEO

Sordos, en letargo, hibernando entre páginas de sagrados libros, o congelados en mármol de templo, quedaron los Dioses. La razón se expatria de lo humano y la ciencia busca lunas más allá de lo poblado. Los héroes, más que fracasados, peregrinan oscuras barras de sórdidos bares. Dimiten los ángeles, reclamando pensión a las alturas, empeñando las alas a cambio de la dósis de éxtasis celeste, sucedáneo de glorias que nunca fueron. Hasta las rosas huyen de los jardines, hoy invadidos de gris. Los pianos, en desconcierto, se amputan teclas y pedales, inmolándose a vertedero abierto. Y yo soy sin saber ser lo que soy. Siendo como sin querer, asistiendo, viendo, doliendo. Y sin mirar veo y me ciego, mas veo.

HAY INFANCIAS

Qué contarte de entonces, cuando las cerraduras inmisericordes cantaban de madrugada arias de pánico. Qué decirte del miedo y la rabia impotente de inerme testigo, amordazado de confusiones. Cómo explicarte el odio, el anhelo de orfandad, de lo normal, lo no anómalo como sueño. Mejor no hablar del gris, el gris perpetuo, impregnado e indeleble, de sabor acre regurgitado a veces por la memoria. Quizá por eso veas en mí lo pardo,  a veces. Quizá quede la mancha, o el hedor rancio de vuelos frustrados. No sepas tú de esos dolores y ríe, que tengo azules para que heredes, y festivales de rosas, y cantos tras mi ceño en falla tectónica de mil terremotos.

CANTA

Muéstrame la ausenciade tus dientes de leche,perecederos,caídos y atesoradoscomo medallasal mérito del crecer.Sonríe en la mellaabriéndome las ternurasque suelo encerraren bolsillos interiores.Colúmpiateen mis pesares,méceteen mis enojosnunca eternosy canta.Tararea la cancióninaudita,inéditae indómitay duerme tu vozen mis brazos.Alboréameen la tardeespantando mis espectros,los que vuelven,los que están,disuélvelosamaneciéndolos,matándolos de Alba.

ONCE DE AGOSTO

Un año más, otro grado en la escala. Otro tomo biográfico en la estantería, haciendo colección junto a lomos sobados, las baldas yá combadas. Volúmenes de anuario que consultar si procede hurgar, evocar, añorar o tachar. Cuarenta y tres agostos, color de pergamino, a las cervicales y a las pupilas, y al acerbo, al tesoro de lo vivido, de lo sabido, de lo ignorado, de lo errado y lo atinado. Lo gozado, lo sufrido, al fin y al cabo lo transitado. Hay agasajo ritual, y material, y beso y roce, y niña en mejilla temblorosa de superviviente vocacional.