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Mostrando entradas de julio, 2008

ASÍ FUNCIONA

Los fajos, otrora lingotes usurados en los tronos; las fajas y fajines, sable y alfanje, bandas y banderines; y los capelos de latinajos a capela en reverberación de capilla, siguen aliados desde la caverna descuartizando tus bisontes. Los de siempre que pudieron, pudiendo sin pudor, pudientes, ahora enmascarados, diluidos en la técnica, teórica,  práctica, del gráfico en proyección, siguen axfisiando al hombre cándido. Líderes de corbata o descorbatados acobardan, sobrados de sobre bajo manga ancha, en la arenga forzando la barricada, distracción maniobrada, donde se apila lo robado. No hay salida para honesto, pobre títere encadenado a eslabones de seda, representando la farsa, creyéndose libre,  decisivo para nada, cautivo del guiñol.

COTIDIANO

Leve caricia, apenas roce susurrado, que expande la piel y el pulmón. Ventanas de par en par en las sienes, dando paso, en la mente, a un aire anaranjado, de mañana recién hecha, que orea el tendedero de las ideas recién lavadas. Celebra el rito de la normalidad, del cotidiano instante donde la palabra no raspa, balsámica de beso, pomada de labio, curando eritemas de caídas recientes. Ten calma y sestea, recreado en el sueño, y quizá los días, los iguales, no pesen como las horas cuando se enturbian en esferas oscuras de líquido cuarzo y tenso muelle.

STAND BY

Otra vez la agonía. Saberse al borde, pendiente de la pendiente y de la avalancha. Desnudo de dignidades, a cuerpo vivo y muerto, no hay sol que queme mi piel sucia, contaminada en la ruindad. Qué hacer al aire, a la brisa insolente que me increpa, sin hallar refugio. Qué salto acabaré dando, qué caída tendré.

PERSEGUIDO

Lo noto, una sombra pisa mis talones, camuflándose, tomando forma que recuerda a mí. Me invade, a veces, nublándome el ser, y otras me rebasa, dejándome impregnado de negrura. Ignoro intenciones de este apéndice, plano y lánguido, que arrastro por pavimentos, maleable, clonado a cuatro cuando el cénit, que muere al ocaso o se esconde en la penumbra. Me consuela, de este padecer mío, que es epidemia mas yo lo sufro, los demás consienten.

BETANCOURT

Ingrid sonríe, aún teñida de selva, de horror de palma, luciendo a chorro en los aeropuertos. Seis años entre paréntesis de absurdo y punto y aparte. No se percibe la mengüa pues la medra el orgullo. El trofeo de la mezquina hueste de traficantes sicarios, cercanos amigos de los míseros de esta orilla, es libre en un país de plomo. País de ballenato bailado a bala, a ráfaga militar, paramilitar, revolucionaria y narcótraficada. Convencida de muerte, salpicando vida, Ingrid sonríe y brilla, aún velada de sombras, arrancada a fusil del averno verde.

VERANO SUTIL

Hambriento de mañanas, despierto dando bocados al aire húmedo y tibio de sol cobarde. Busco las horas recias, las templadas a fogón, tras tragarme las auroras. El café pariente, consanguíneo, no sacia el apetito del ansioso de luces nuevas. Es viernes, por casualidad, por capricho azaroso del un almanaque travieso. Regar los tiestos, cerámicos y henchidos de raíz confusa, y esperar, sentado en el minuto, a la danza del pétalo. Tímido Julio norteño, con vocación de Abril, de poco grado y mucha gota levitando ante los ojos, respirada sin filtro más que bebida. Esponjados, los pulmones claman por la calima, por una pizca de centígrada cuarentena.