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Mostrando entradas de 2017

SAN XUAN REPITE.

Como el año pasado,  ciudad celebro  y celébrome yo  en la estancia,   aun con socavado cuello  y voz desertada. 
Me celebro patronal  por ciudad de origen  y villa de destino,  por seguir pasajero  de este buque de derivas. 
Ciudad celebro  y celebro gente que me anida,  en cada calle y mirada,  palabra y gesto. 
Celebro hoguera  y vida en llama,  círculos concéntricos  al calor de lo humano. 
San Xuan repite,  contarlo se festeja. 




SORBO DE VIDA.

Vuelvo al sorbo de vida
intentando no volver al degüello.

La cuchara vuelve a hallar dársena
en mi boca muda
donde atracar con carga leve,
sin huelga en la estiba
de este puerto sitiado
demasiado tiempo.

Vuelvo a libar,
cual frágil colibrí
en cáliz de flor miedosa.

Vuelvo al gusto
sin disgusto,
lentamente,
avanzadilla
en escaramuza,
por aquello del recobre.

RETORNO DEL DEGOLLADO.

Retornó el degollado a Mieres,  silencioso y nasogástrico,  sondado en nariz parcheada,  sondeando rostros e intenciones,  reacciones,  saludos gratos,  sinceros,  miradas huidizas  y repetitivo morbo. 
Retornó provisional,  tanto o más que todos,  de paso y pausa  en la villa del camino,  éste,   el que no peregrina. 
Discreto de palabra,  ruidoso de rostro,  sorteando las terrazas,  gradas procesionales,  escaños de tribunal  para el que pasa. 
El degollado sale  al sol y al aire  del murmullo endémico  en la Villa del Caudal  que acaudalada fue,  según cuentan. 

TRANSCURRO.

Transcurre la ciudad  y sus afueras  a lo largo del día  en episodios de nubes.
Se rehace a cada poco  en paleta nueva  colorida de horas  y se transmuta inmóvil. 
Dan los árboles  pasos cortos  y son los edificios  vagones de vía muerta. 
 Transcurro yo,  a este lado,  en tiempo y forma,  silente y emotivo,  apaisajado,  oyente de sonatas,   receptor de los besos. 

AGONÍA DE UNA MARIPOSA.

Se me está muriendo
una mariposa helada,
asfixiada en el polvo
que retienen los muebles viejos.

Las palabras lanzadas
a esputo libre
matan mariposas
a cada poco,
ahogándolas a polvo hablado.

No colecciono
mariposas muertas,
atesoro vuelo
y colorido
en la retina
donde mezclo notas
para musicar poema.

Se me está muriendo
una mariposa huérfana
y yo dejo en sus alas,
cual tributo,
lágrimas de agonía
y beso espirado.

DORMIR.

Dormir un mes,  un año quizá,  sólo lo necesario  para asear la mente  de los posos de rabia  que la obturan. 
Aletargar,  vegetativo  hasta nuevos soles  en los que sólo quede  lo cierto,  malo o bueno  pero evidente. 
Descanso necesario  para el entorno,  siempre colgado  de la incógnita  entre comillas,  presumiendo fortalezas  que a veces pierdo. 
Dormir  como túnel de tiempo. 

DESDE AQUÍ OS CONTEMPLO.

Desde aquí os contemplo,  así es mi historia,  desde el sillón bebiéndome  un Oviedo adjunto. 
Un muñeco  me representa,  intérprete y sustituto,  doble y doblaje  en este guión original  sin subtítulos. 
Mi mano abraza  una esfera elástica  de cárnica consistencia,  para dar vigor  a mis manos huecas. 
Unas páginas para viajar  transitando desiertos,  liberando beduinos  del otomano,  con ojos azul británico. 
En la muñeca,  mi identidad codificada,  biografía resumida  en una alhaja de papel. 

ELEGÍA POR MAYO.

Morirá mayo florido,
virginal y adolescente.
Nace junio impenitente,
pagano reconocido
de hogueras en estallido,
primas danzas circulares
primitivas, seculares
celebrantes del solsticio
de verano en artificio
con sus pecados mortales.
Se va mayo de las flores,
de la estafa comulgada,
las infancias conculcadas
entre ritos y temores
que arrastramos los mayores.
Viene junio caluroso,
más audaz y lujurioso
en la danza de la llama
que los deseos inflama
y es recreo de lo hermoso.



ATARDECE SOBRE ROSADO.

Hoy atardece sobre rosado,
con sonata de luz
en La mayor
acariciando el ánimo.

Hoy la nube se mudó
y viste galas de fanfarria
para un sol rebelde.

Hoy quiero más
a quien me quiere
y tengo el afán lustroso,
recién planchado,
casi festivo
de no guardar,
de derroche de las ganas.

MAÑANAS MUERTAS.

Estas mañanas muertas
legado dejan
de incógnitas tendidas
al aire regalado.

Estos despertares unísonos,
replicados y reincidentes,
son salto sin red
al hueco de lo posible.

No digas nada
que se pueda enturbiar
con las querencias.
Dame sólo palabra limpia,
aséptica del ansia.

ASUNCIÓN.

Asumo ya el cautiverio,
parece que me conformo,
con síndrome de Estocolmo
del tiempo y su ministerio.
Ya no me enfrento al misterio
del día en que yo me vaya,
sabiendo que salto valla
el día menos pensado,
de la muerte ya curado
aún portando alguna falla.


ALREDEDOR DEL DÍA.

Alrededor del día
en que me vaya
habrá nube y claro,
llovizna fina
y sol atardecido.

Mayo habrá huído
o a otro año deportado
y junio traerá hogueras
en danza de solsticio.

Alrededor del día
en que yo salga,
orbitarán cometas
de luz gaseosa
y habrá motivos
para salir al viento
de olor a hierba.

SILENCIO EN LA SALA.

Piden silencio,  dije tanto que quizá callar  sea oportuno. 
El silencio es hueco,  vaciado en seco  de alguna pretensión. 
Silencio en la sala  de la rutina,  la visita enésima  a desazón dispuesta. 
El silencio otorga,  dice quien te apuñala  y en la daga te complace  por declinar la voz  y el aullido. 

NOCHE ADHERENTE.

Esta noche adherente
de tono agrio,
servida en plato frío,
provoca la náusea árida
que arrasa los pilares
de este ruinoso fortín,
sobradamente bombardeado
para alojar más carga.

Esta noche de pájaros muertos
deja sello en la herida
denominando origen.

Esta noche se irá
dejando el suelo húmedo
de desolación licuada
que secará en mancha rugosa
de arena eterna.

Esta noche,
tan gentilmente regalada,
desacelera el Universo.

CÓMO PINTARTE.

Ya no sé cómo  pintarte,  ciudad que amable te me entregas  cada mañana mutada. 
Parezco sobrevolarte  desde este terraplén  que me sustenta,  más sueño es  como la vida  en esta celda paliativa. 
No sé cómo pintarte  ni la aplicación móvil  me asesora,  gastados los algoritmos  en este accidentado estudio  de falso pintor imaginado.
Lastrados por rito heredado, surcamos la vida desnudos y a la muerte vamos como cuentas de un rosario cruel.

SALA DE LOS VENTANALES.

La sala de los ventanales,  túnel de fuga,  retén del miedo,  reunión y soledades.  Tanta gente,  nadie,  teléfonos mudos,  paisaje móvil  de ciudad animada.  Sala de los ventanales,  vitrina del alba  y los ocasos,  parabrisas del planeta  que rota y rota  numerando días. 

PECES SUELTOS.

Hoy parece noche de peces sueltos,
coloridos peces parlantes
repitiendo estribillo.

Hoy los sueños son de pago
y el colchón es barca peregrina
de las horas sin transcurso.

Hoy respiro madrugada
en esta cúpula de sal
y unto los minutos
por mi rostro seco
de cuero crudo.

En éstas que tomo
música templada
para aliviar el tiempo.

A VECES.

A veces no tiene uno
alambrado el sentido
y recibe señales negras
que manchan el fondo
de la camisa prestada.

A veces te ves
y ves el letargo del saxofón
que te llora en el oído.

La inocencia escupe
ácido espumoso
sobre tu cara atónita
y es cuando te sabes
en tu justa medida.

ZOMBIE.

Llevo esta triste figura
al paso por los pasillos,
cual fantasma de castillo
prófugo de sepultura,
asustando a los chiquillos,
incomodando al adulto
sin verter ningún insulto,
tan solo con la presencia
de mi enjuta excelencia
y eso que apenas abulto.

NOCHE AZULONA.

Esta noche azulona,
melosa de niebla vetusta,
casi londinense,
traerá otro día de tentativa.

Esta noche de humedad remota
esponja el ansia
con expectativas.

Esta noche de violonchelo antiguo,
de quejido sereno,
curativo llanto de madera arcana,
rescataré del sueño la calle,
hurtaré los trinos y el aire
de entre las hojas del magnolio.

A LOLA K. KANTOS, AHORA PRECISAMENTE.

Lola tiene las calles
a blanco y negro luminoso.

Lola tiene las gentes,
sentidas a cada foto,
dejando las lágrimas obturadas
en un diafragma certero.

Lola besa con la mirada tierna
lo que atesora en cada foto
y canta con su sonrisa abierta
amor de vida,
vida amada a bocajarro.

Lola duele,
y teme,
pues el mal ataca,
siempre a deshora,
a quien vive amando,
a quien vive amada,
a quien ama vida,
cazadora de latidos de luz.

La fortaleza en la corteza
de generosa encina
apartará la sombra
de tu dehesa de agua de luz.

EN AUTOBÚS CASTELLANO.

Un autobús castellano
me trae a Mamá con premura
a abrazar la encarnadura
maltrecha de este villano
y comprobar de su mano
que vivo en este esqueleto,
sanándome aunque incompleto,
delgado pero lustroso,
con ánimo victorioso
para superar el reto.

Pues para sustos no gana
la "Leona de San Roque",
el que a mí ahora me toque,
antes le tocó a una hermana.

Nos entró el mal por ventana
y a navaja lo echaremos,
de la muerte nos reiremos
pues "La Carmen" nos parió
si un rayo no nos partió,
un cangrejo podrá menos.




CUAL MANZANA

Despierto de voz privado,
dejé palabra en el sueño,
mi verbo no tiene dueño,
mi verso no es recitado,
se fracasó en el empeño.
Despierto y mudo me asumo,
ni lloro ni me consumo,
que el sollozar quita vida
y yo gané una partida
con naipes que eran de humo.

Margaritas deshojadas
gustosas me hacen de alfombra,
se cobijan con mi sombra
de arena desangelada
que la verdad desescombra.
Un cuadro cada mañana,
en la perenne ventana,
escena igual, luz distinta,
este Oviedo se me pinta
y se me da cual manzana.

DOS DÉCIMAS.

Se diluye otra semana
sumada de cautiverio.
No quiero perder criterio
ni sumirme en la desgana.
Saludar cada mañana
que llega a los ventanales,
olvidar estos cristales
que forman recia frontera,
hacer del mundo montera
con el tiempo y sus retales.

Ya sabrán estos señores
y señoras de la ciencia
cuando hay que darme licencia
para bañarme en colores
de nubes, gentes y flores,
de vida sin analgesia,
amores sin anestesia,
amigos de buena chanza
por quien romper una lanza
sin permiso de la Iglesia.

UN,DOS, TRES, UN, DOS,TRES...

Las montañas parecen postizas,
decorados para la Catedral,
con sus nubes grises y plomizas,
pinceladas de agua y de cal.

En Oviedo hay saldo de misas,
matrimonios de luz funeral,
huele a laca si baila la brisa,
la Regenta se ha mudado a Ámsterdam.

Estrofas de hospital,
de hospital,
de hospital.

Desde aquí no ves más,
no ves más,
no ves más.

TRANSMISIÓN.

Desplomadas varias nubes
sobre la ciudad indefensa,
cortocircuitando las corrientes
entre cielo y tierra,
desde la galería de los degollados
se contempla la hecatombe
y la retirada serena
de estos berrinches del clima.

Hasta el breve temporal
es espectáculo novedoso
para el acristalado.

El viento traslada la anomalía
hasta otra latitud incauta
donde habrá espectadores cautivos,
ansiosos de la anécdota.

MAYO EN DIFERIDO.

Sigue creciendo mayo,  virginal y reprimido,  enquistado en la ventana. 
Mayo florido  de esta primavera hurtada  al descuido de lo letal. 
Aquí son blancas  las golondrinas,  a este lado del cristal  todo blanquea. 
Y sigue mayo,  retransmitido,  visual y mudo,  sin trino ni aroma,  aséptico y maternal.

EXPECTANTES.

Siempre hay  quien la caída espera,  mísero consuelo  para el mezquino de esencia. 
Pero yo sobrevuelo  y hacía abajo  sólo suelto la mirada  por compadecerme  del expectante. 
De caer tiempo habrá,  el mismo que de levantarse. 

DESORDENADO.

Nunca fui muy ordenado,
experto en extravíos,
no hace mucho perdí la voz.

Creo que la dejé donde el tabaco,
pero éste tampoco lo encuentro,
quizá porque no lo busco.

Lo que sí encontré
fue una vida,
la única que me quedaba,
me la colgué del cuello,
no vaya a ser.

RUEDA.

Rueda la esfera  del reloj desangelado  y el tiempo es ya burbuja  donde el espacio es acotado. 
Todo es órbita  donde no hay camino corto  y decir "mañana"  tiene visos de mentira,  de promesa fracasada. 
Rueda la rueda  de la fortuna vana,  de los que adoran hogueras,  del tiovivo vacío  de niños de algodón. 

FACTORÍA DEL REMIENDO.

A la factoría del remiendo vamos
cuando los males nos arrinconan
y, a corte y zurcido,
recomponen lo posible
gentes doctas,
reescribiendo biografías,
alterando fechas marcadas
por los azares vitales.

Y aquí estamos,
material de trabajo,
practicables,
sujetos de estudio
de la ciencia que nos salva.

A veces la paciencia
abandona al paciente,
que verse quisiera
como el niño que jugaba
entre zanjas de obra,
trincheras de reconquista.

Pero este es el templo,
el único donde sanan,
sin milagrería ni embrujo,
siempre que se pueda,
al que vida quiere.


SONETO DE NIEBLA.

Ya se infiltra la niebla sobre Oviedo,
una niebla que parece sonora  como el llanto de un niño a deshora,
como un grito empapado de miedo.

Un rayo de sol de ella se enamora
y osado va y despliega sus pinceles
para pintar la espesura con las mieles
de amor fugaz, dulce de zarzamora.

Y la niebla herida ese amor no quiere,
que amor de rayo en tempestad termina,
que el amor al filo es amor que hiere.

La bruma abraza la ciudad esquiva,
el sol desciende hacia la hora de cierre,
este soneto es como fe de vida.






CRUCERO.

Pasajero accidental,  o quizá no tanto,  de este buque a la esperanza,  recorro las cubiertas  sintiéndome polizón  entre viajeros terminales. 
Moribundo embarqué,  con rumbo incierto,  y ahora veo tierra  que oferta amarre,  buen puerto parece  para un bucanero  venido a menos. 
Navío de hormigón,  cristal y acero,  con bandera de lo humano,  tripulado por gentes  reclutadas en la ciencia  de navegar eludiendo muerte.

NUBES Y VENTANALES.

Desovillo las nubes que cazo al vuelo,
al paso por los ventanales,
y tejo una camisa blanca de agua fresca
para estrenarla el día
de mi vuelta a las calles,
a la gente,
a las voces oídas,
a los gorriones conocidos.

En el armario guardo
sonrisas de aire
y manos terapéuticas,
que llevaré conmigo
si en la mochila caben.

Mientras tanto sigo
disolviendo versos
en jarabe de esperanza,
poemas sin receta
para cualquiera prescritos.




DOS DE MAYO.

La luz neonata
de un dos de mayo
invade la 816
sin ánimo imperialista.

Se dibujan esperanzas
en azul frío,
como en boceto,
sin perfilar,
sólo en perspectiva.

Despertar es un regalo
en la patria del degüello
y habrá que musicar las horas
en tanto llegan veredictos.

Vivan y celebren
este giro del planeta.

DELICTIVA TENTATIVA DE QUINTILLAS EN OFENSA.

Un intermedio en la noche,
pincelada de vigilia,
y las musas se concilian
para fundar un reproche
que sobre el verso abroche
para forjar la quintilla.

Digo reproche, alabanza,
de épica hazaña, relato,
satírico desacato
que al poderoso no alcanza
por no inclinar la balanza
hacia el delito pacato.

Pues no se puede ofender
religioso sentimiento,
acabas con prendimiento
por la lógica defender,
sobre un tirano verter
mofa sobre su alzamiento,
más si éste ha sido en coche
aterrizando en cornisa,
con eso ninguna risa
que se despliega un derroche,
sea de día o sea de noche,
de fiscalías con prisa.



NOS MINTIERON TANTO.

Tanto nos mintieron
que vivimos de chasco en chasco.

Los ídolos con pies de lodo,
los héroes acobardados
y los villanos venciendo
cotidianamente.

El trabajo no ennoblece
y la humildad es pose.

Enamorarse es coartada.

El pueblo unido
siempre termina vencido,
timado,
vendido.

No hay bala justa
ni sangre merecida.

No hay más dios
que el miedo arcano
que nos atenaza.

Morimos,
casi siempre a deshora,
casi nadie dignamente.

ESTA MAÑANA QUE NO LLEGA.

Hoy la mañana se retrasa,
impúdica de sábado
y la noche, a desgana,
prolonga el turno.

Tardaré, pues,
en dominicarme,
este morir de abril,
y en los versos velo
vigilia de andante.

Y escalo por imágenes
de tu risa nerviosa,
tus caricias preventivas
y tu presencia de candor vivo.

No esbozo recuerdos
sino pinto futuros,
en mi caso nada ciertos
pero coloreados de voluntades.

Esta mañana que no llega,
impuntual e indolente,
me trae tu olor
de brasa viva
y tu tacto de fruta.

EL ALMANAQUE Y YO.

El almanaque y yo nos obviamos,  prescindibles ambos,  transitando senderos antípodas. 
Hace poco moría,  sin ir más lejos; pues poco lejos va el finado;  mas aquí soy,  mermado pero dilatando páginas  de un diario incierto. 
Algo cautivo,  sí,  pero a salvo  dos hojas de calendario,  cuando menos. 
El tiempo pliego  junto a los pañuelos  para acortar monotonías  y lo expando al viento  cuando de vivir se trata.

NOCTURNO.

Oviedo nocturno
en la ventana insomne
del degollado no muerto.

La ciudad parece maqueta
en vitrina expositora
y el degollado se asume expuesto
a las miradas furtivas,
a la atracción del mal ajeno,
atracción en la parada
de los monstruos.

Oviedo nocturno
invade la estancia
del silencio y observa,
inquisidor y vetusto,
el sueño volátil
del degollado no muerto,
cual si fuera reliquia
o sábana tiznada.

TAREAS, DEBERES Y OTROS EJERCICIOS.

A medida que mejoro,
la agenda se empacha
de tareas posibles,
más que convenientes.

Primero,
las preventivas
del retorno del mal
que al degüello me trajo.
Parece que partículas,
con precisión bombardeadas
contra el maltrecho cuello,
barreràn las sombras
de una cruel reconquista.

Restablecer en precario
la palabra hablada
con técnica y voluntad,
por saludaros,
mayormente,
que soy de oratoria escrita.

Seguir aprendiendo
de lo que sé,
lo que nunca supe
y lo que menester fuera.

Compensar,
en la medida de lo imposible,
los afectos recibidos
desde los míos,
cercanos y lejanos,
propios y prójimos.

Recuperar en lo que pueda
la labor de guía
de quien encarné
y criar no pude,
la genética que al planeta lego.

Amar más a quien me amó,
insiste y persiste
y me hace casi prioritario.

Vivir, camaradas,
al cabo,
pues al cabo estamos
en cada amanecida.

RAPSODIA EN GRIS.

Escucho música en riada
mientras deshilacho tramas escritas.

Aislado de los visitantes ajenos
por dos auriculares
que forjan campana aislante
de los que saben de todo,
sin demostrarlo
y sin tú pedirlo.

El pasillo se atosiga
de rostros angustiados,
rostros congelados
por dramas de diverso peso.

Hoy retornó,
ahí fuera,
el gris autóctono que,
aunque no lo crean,
filtra serenidad hacia dentro,
espesando los colores
y endulzando los gestos.

Mejor para el degollado
que ese Sol soberbio
que se mofa de los cautiverios.


SINOPSIS.

Tras padecer infancia  donde el miedo sonaba  a cerradura intempestiva,  refugiándome en islas  de tesoros inciertos  a letra impresa,  mis labios torpes  supieron del beso. 
La voluta de algún humo prohibido
rizó mi ánimo en los años tempranos. 
A fuerza de luces,  me desnudé de mitos y pánicos sagrados  y nadé en arroyos de piel prójima,  buscando almas,   hastá que desvelé la estafa  de la pasión primate. 
Sé a qué huele  el aliento de la muerte,  que no es más  que el deshilachado cabo  del cordón trenzado. 
Casi nunca gana el bueno  y el placer no es culpable. 
No hay justicia  que por poética se defina  y quien bien te quiere  rara vez te hará llorar.

TENGO DÍAS.

También se me derriten las horas,
también me disuelvo en los espejos
y los sonidos se tornan adhesivos.

Sí tengo días viscosos,
de corto recorrido,
y me estorba lo amable.

Motivos tendría,
quizá,
para pequeñas retiradas,
breves rendiciones estratégicas,
en tanto lo orgánico
no deserte tanto de mis filas.

Sí,
tengo días
de gelatina insípida,
de herido de amor huído,
de versos más tristes esta noche,
de olmo viejo hendido por el rayo.

Sí,
tengo días que también suman.

LUZ ABARATADA.

La luz de la ventana  se abarata al uso  y pinta colores apagados  sobre la ciudad gastada. 
Dentro nada cambia. 
Se vive,  se duele,  se cura,  se muere  y los días pasan  en gotero lento. 
Las fechas se diluyen  en almanaques variables. 
Los libros se agotan  de aportar argumentos  y los auriculares se funden  en listas de reproducción  demenciales. 
Siempre hay  una putada terapéutica  que te duela por curarte. 
Descolgar luego la sonrisa  qué evacúe los fantasmas  pues el lamento envenena.

ALBORADA.

Saludemos la mañana
en este giro de la esfera
y la luz que nos depara
esa estrella magna y fiera.

Que otro día se decanta
por las laderas y cimas,
de alguna cama se levanta
una belleza  y su herida.

Y es que lo bello hiere
y mientras hiere hay vida,
pues la caricia duele
porque se da por perdida.



EL DEGOLLADO. INSTRUCCIONES DE USO.

Puede que se den casos
en que el degollado se muestre
algo indolente, ajeno.
Son secuelas del degüello,
síndrome del muerto inconcluso.

A veces lo verá gritar en mudo,
nada grave,
impotencia verbal
y rabia carnal,
hasta asumir el hecho
de que no toda carne es verbo,
por mucho que el verbo
se hiciera carne.

Dele usted un pasillo
y caminará,
dará los pasos antes ahorrados
peregrinando a ningún sitio.

Invierta en auriculares
pues devora música
cuando se encapsula
e hiberna.

No es peligroso,
algún gesto leve
y cierta ternura
harán del degollado
compañía poco latosa.

SIN ESCUDERO.

Abordo veleros feroces
desde esta cama viajera
y navego tiempos
y espacios moldeados
a sonata pregrabada.

Qué mejor nave
que este planeta convulso
que veloz viaja
al ritmo de la expansión.

A veces me apeo
del vagón forjado
en el delirio
y veo lágrimas
de gente que despide
a pacientes extintos.

Triste es la pérdida,
lo breve y lo leve.

Vuelvo a los arpegios
y levito hacia Corinto,
Bagdad, Ítaca,
y asalto Troya
sin caballo de madera,
en mi rocín maltrecho
con querencia de molino.

Sin escudero
que me modere,
andanzas vivo
y entuertos desfago,
en tanto no me llamen
para la cura.

TERNURA EN APÓSITO.

Flores blancas de voz risueña
revolotean la mañana,
aromatizando los humores
enfermos de tiempo.

Ángeles de a pie
con magia de ternura
en apósito.

Danza y aleteo
de mariposas sonoras
en el pasillo de los silencios,
recomponiendo lo inmediato
con aliento no obligado.

Sin saberlo sois
capítulo en mi biografía.


Un poco de música.

EN ESTA FECHA TRICOLOR.

Se despertaron las sillas de la sala,
desganadas,
estableciendo diálogo
sobre la niebla impertinente
que saludaba tras el cristal lamido
de un ventanal mudo.

El pasillo se dilata huidizo
al paso de los degollados
que caminan hacia sitios imposibles,
mientras les toman medidas
a los parámetros rutinarios.

Hay visitas devastadas,
con ojeras esculpidas
a lágrima de acero,
acompañando cerebros sondados
que deliran infantiles,
sin dar opción a la escapada.

Uno se encierra
entre auriculares,
cobijado del silencio,
viajando sobre páginas
de un pasado cruento,
desertando a ratos
de esta guerra cotidiana.

Fecha tricolor
sobre los santorales,
pasión de pueblo martirizado
sobre mitos inyectados
por el amo de la fusta.

NO SON HORAS.

No son horas
para labrar el día
que, por sí,
de festivo viene.

Dormir más pudiera
más no quisiera,
pues luz nebulosa,
de un Oviedo sumergido
en perezosa nube,
saluda desde la ventana,
impracticable para el vuelo.

Es la vida,
la luz leve
y, en los oídos,
sucesiones sonoras
tejidas para arropar
lo gélido de nuestra levedad.

ENVENENADA SAETA.

Abarrotadas las calles
de fervores en madera,
clavel, incienso y cera,
rancio sudor de costales.

El oprimido va y carga
con mitos artificiales,
delante van los notables,
a los lados fuerza y arma.

Desde el balcón el quejido
se lanza contra el romano,
por no nombrar lo cercano,
sus sonoros apellidos.

Todo está bien ordenado,
todo va "como Dios manda",
paso al ritmo de la banda,
meciendo al pobre condenado.

Así son las tradiciones,
las miserias sublimando,
la injusticia perpetuando
a lomos de las pasiones.




ECCE HOMO.

He aquí el hombre,
por hombres doctos mutilado,
de sus delirios silenciado,
más de segura muerte sustraído.

He aquí lo que resta,
nadie me envía
a vuestro juicio,
la condescendencia piadosa
o la sonrisa que provocan
mis gestos minusválidos,
podéis guardarlas donde la vergüenza.

He aquí lo que soy
y que por poco no era,
restaurado en precario
y aminorado mas,
en verdad os digo
que viviré lo que reste
a día contado.

Aquí estoy,
vivo,
no resurrecto,
hijo del hombre,
de ningún dios deudo.

DESDE EL CERRO.

Desde el cerro os veo,
mínimos y errantes.

Desde mi silencio os oigo,
estridentes y ofensivos.

Desde mi conciencia os sé,
presentes y en tránsito.

Aquí me tengo,
menoscabado,
cruentamente herido,
cabalgando la vida
hacia vuestras praderas.

EN LA MAÑANA AFRUTADA.

En la mañana afrutada
de un jueves gastado
tengo palabras regadas,
palabras en brote
con raíz poco afianzada.

Esta mañana casi ya vivida,
desmadejo las rutinas
e invento viajes
y territorios amables
de insolentes colores
sobre músicas de algodón.

Este jueves madrugado
brindaré gustoso
con paracetamol del año
a la salud de los pacientes,
bienaventurados ellos,
que heredarán momentos.

TODO ES ESPECTÁCULO.

Son recias las nubes hoy,
como de hormigón,
en vuelo bajo
lavando tejados negros.

La ciudad se condensa,
se contrae temerosa
infartando calles.

Hay gente,
gente paseando perros,
perros primogénitos
que heredarán la tierra.

Desde aquí,
donde el tiempo es gelatina,
todo es espectáculo.

EDIFICIO GRIS MARENGO.

Con los bolsillos llenos
de hojas secas de aquel otoño,
entré en el patio de luces
del edificio gris marengo.

Me recibió un anciano
de edad desdibujada y,
amable,
me requirió la orden
de ingreso en lo incierto.

Me condujo a una alcoba
con lecho nevado,
abrió el armario.
espantando a la lechuza
que lo habitaba,
y metí mi hatillo
de palabras hurtadas.

En una nota,
los horarios de lamento
y los de carcajada en falsete.

NO HACÍA FALTA.

No era necesario,
de verdad,
pasar por esto
para dar intensidad
a mi biografía.

No precisaba
sentencia
y provisional indulto
para saberme perecedero.

No hacía falta
llegar a estos extremos,
que uno consciente es
de lo breve,
de la pérdida,
los silencios forzados
y los temores fríos.

Ya que fue,
que el cáliz me fue dado,
seguiremos relato ameno
de tribulación y avatar,
que prueba será
de vida.

TARAREANDO.

Vociferaba y desafinaba
canciones de amor robado,  ahora despierto  y tarareo en mi mente  lo que no proyecta la ausencia. 
Decía verdades  a voz seca,  cuál cornetín de sentencia.  Ahora escribo dudas,  en fuente mediana  sin estridencias.

Y aquí instalado parezco,
en la galería de los degollados,
a la espera de cicatrices
que perezosas se muestran.

Mas vivo soy
y coleando,
y canto en silencio
himnos ateos
a la ciencia del bisturí
y las partículas radiadas.

MI MES DE ABRIL.

Abril irrumpe
en este encierro,
quizá burlón,
quizá al rescate.

Podrá Abril, quizá,
con su ímpetu floral
cerrar la encarnadura
que me retiene.

Será Abril,
hasta hace poco incierto,
quien de fe
de una nueva primavera
recién planchada.

Abril me besa
con ternura de abeja
y en una lágrima me entrega
la miel del mundo.

Mi mes de Abril
no fue robado,
casi se extravia
pero retornó de pleno.

DISPONGO.

Llegados a este punto,
decreto mañanas bellas
de luz dorada adhesiva.

Las miradas melosas,
las palabras frescas
de savia cítrica,
las caricias de tul
y color profundo.

Dispongo que los días
duren a capricho,
lo justo y necesario
que precisen los sucesos dulces
para consumarse.

Llegados a este punto,
en esta coyuntura,
vivir será amable,
lo templado,
la flor abierta
y la música limpia
oreada al sol temprano.

Y YO SIN TRICICLO.

Ajeno a la fonética,
me hablan de partículas
para bombardear mi gañote,
de desiertos epiteliales
y colaterales daños,
siempre pasajeros,
del ataque preventivo
sobre la zona de exclusión.

Ajeno a la fonética,
dado que todo mi tiempo
es ya debido,
me nombran plazos,
pautas y normas,
mientras el pasillo se dilata,
como el de aquel hotel
en "El resplandor".

Y yo sin triciclo.

ESCLAVO DEL OPTIMISMO.

Despierto descansado,
de pensamiento positivo henchido,  sonriente el ademán concienciado,  los avatares asumidos,  bailo por los pasillos,  guiño a las enfermeras,  al enfermo le doy brillo,  que es que todo se supera. 
Y en la mueca de buen rollo,  se esconden sombras grises,  diluvian frases de apoyo  de color con mil matices  y adelante avanzamos  mas no todo es fanfarria,  no nos desolamos  pero hay segundos de falla,  esclavos del optimismo,  que ayuda pero agota,  sin caer en la derrota  ni rehén del pesimismo. 
Ni lágrimas quejumbrosas,  ni piruetas de algarabía,  sobreactuar no es la vía  ni éste jardín es de rosas.


EXTRACTO.

A cambiarme las piezas, me enseñaron,
a tenerme en buen mantenimiento,
para que encare el renacimiento,
como un buen mutante aventajado.

La ventaja está en que tengo vida,
a ello ayudarán las radiaciones,
guerra nuclear en proporciones
que el Estado Mayor a bien decida.

Entre tanto el silencio será norma,
porque tiempo habrá para palabras
aprender a callar también te labra,
y ya habrá charla en buena forma.

Reconstruir este esqueleto,
que adquirió yá triste figura,
a un paso corto de la sepultura,
hay que encarnarlo con alimento.

En justicia debo agradecer
el apoyo que tuve en el trayecto,
las visitas, guiños, los afectos,
que me dan motivos para ser.

CÁLIZ IRRENUNCIABLE.

Devolví el billete de vuelta,
sigo viaje por esta estancia
sin prisa alguna por el retorno
a la nada de la que vine.

Sigo aquí, en silencio,
mudo y discreto,
casi furtivo,
como los resucitados
que nunca hubo.

Siento los afectos
como pétalos rizados
que me embellecen,
aún mutilado,
con sedas y aromas
de flor sincera.

El aire tiene mejor sabor,
la música colorea los días
y la belleza es cáliz
irrenunciable.

MADRUGANDO EN VIERNES.

Madrugaremos en viernes,
de buen talante.
Asearemos el esqueleto
en menoscabo y daremos lustre
a lo que cubre la calavera.
Algún aroma,
menos antiséptico,
endulzará la presencia leve
en los pasillos,
cual si fueran alamedas.
Músicas surtidas
en las orejas entumecidas
por el degüello,
paseos presidiarios
y lecturas
entre visitas.
Aquí me tengo
y os tengo,
también en viernes,
se os quiere
desde este cerro,
del que se bajará
triunfante.

DORADA VETUSTA.

A primeras horas,
entre goteros,
Vetusta se dora
entre borrascas piadosas,
nada cruentas.

En el pasillo del degüello,
poca novedad,
altas, bajas,
degollados perennes
y habituales del quirófano,
hechos a la batalla
anual
contra lo que les mina.

Oviedo nos tiene aquí,
como en pedestal,
para que no olvidemos
la ciudad donde luchamos.

DOMINICAL.

Dominical despierto,
festivo sólo lo justo,
nada litúrgico
y padre,
por esencia y día.

Entre notas
de jazz, me desperezo,
Radio 3 veló la noche
de corriente alterna
e iniciamos rutina
física y química,
por aquello de la permanencia.

Oviedo nada en niebla,
lustrando las gárgolas,
y en este cerro
trenzamos los días.

SONETO RETADO Y DEGOLLADO.

Una semana pasó del degüello,
ese que me mantiene aquí vivo,
algo silencioso aunque receptivo,
pues con el tajo me vino resuello.

De los miedos no voy a ser cautivo,
yá los pasé antes de entrar al lance,
que el desaliento nunca me dé alcance,
es como vino y nunca es optativo.

Este soneto me lo encargó Ferrán.
Ahí le dejo respuesta de su reto,
y de su agrado, si ha de ser, será.

Si no lo es también se lo respeto,
más lo que paga no da "pa" mucho más
y, parecerse, parece soneto.

816

Celda ochocientos dieciséis,
galería de los degollados,
mal caídos y trepanados,
gente decente, de buena ley.

Unos con habla confundida,
otros fundidos y sin habla,
los silencios nos delatan,
lo perdido nos da vida.

Desde la altura divisamos
ciudad antigua y moderna,
gente sana, gente enferma,
figuras  que apaisajamos.

Nos visita gente noble
con la que.no me hablo ahora,
es que no hablo, señora,
y se incomoda, la pobre.

En la ochocientos dieciséis,
galería de los degollados,
escalafón voy avanzando,
y pronto libre me veréis.

Y todo gracias al que estudia,
al que crea conocimiento,
ciencia y razonamiento,
sin oraciones ni curias.



CANTES DEL POETA DEGOLLADO.

Tanto vivir al filo,
rebanando el otro lado,
que te pasaste de maldito
a  poeta degollado.

A ver quién te supera
esa pose legionaria,
mutilada y canastera,
trágica y procesionaria.

Y habrá hasta quién lo dude,
que escribiste tu guión,
para que todo ayude
a que el Filo sea filón.

Pero la vida es tuya,
viva imagen del degüello,
y mientras la vida fluya,
cicatrices "pa" tu cuello.


DISCULPEN.

Disculpen esta levedad,
ahora que ni sombra soy,
ni relleno de ropa,
casi un suspiro.
Por fin aclararemos algo
en la primera fase,
pues si no se actúa,
como que no me veo.
Disculpen desconsideración,
mas no pude atenderles.
Hay quien de mi tira
y yo me agarro,
entregado a los bisturíes,
donde encomiendo
lo que de mi osamenta queda.
Volveré a tenerles presentes,
pero es que me despisto,
me disperso en otras consideraciones.
Disculpen.

DIÁLOGOS CON EL ALIEN.

Sabiéndote ahí, tú que me matas,
tan mío como ajeno, puñetero,
que adivino la forma de tus patas
escarbando laboriosas en mi cuello,
que te da cobijo  y te alimenta
con jugo puro de la pura vida,
que vivida está mas no perdida,
en tanto en unos días darás cuenta
llevándote en botín la mi palabra.

Mas morirás, tú que en mí te ensañas,
y yo seré aquél que huerto labra
abonándolo con restos de tu entraña
para recoger fruto de aire nuevo,
pues yo seguiré aquí de guardia,
que pronto es para el relevo,
despojado ya de ésta, tu infamia.

Yo te encarné, yo te destruyo,
a la ciencia yo encomiendo la tarea,
esta barca encarará nuevas mareas,
su horizonte no coincide con el tuyo.









DIARIO DE A BORDE X.

Cerradas las fechas,
semana de paréntesis
antes de las resoluciones,
todas provisionales,
cual provisionales son
todos los días.

El viernes que vendrá
se inicia nueva temporada,
sustanciales novedades
en personaje y trama,
escenarios nuevos
y diálogos imposibles.

Permanezcan atentos
a sus pantallas abiertas.

EL HOMBRE DE CENTENO.

Los psiquiatras se drogan
en la ciudad fantasma,
donde los ángeles anidan
en chimeneas abandonadas,
al acecho de palomas tísicas.

El hombre de centeno,
sentado junto a una fuente
de vocación milagrera,
merienda poemas agrios
con infusión de flor seca.

La niña de ojos de daga
se le acerca ceremoniosa
y le entrega una mariposa exhausta.

"Ella también volaba",
le dice mientras se va saltando,
perdiéndose entre los hijos
de los borrachos dominicales.


MARTES DE CARNAVAL.

Tengo recogidos los afectos,
ordenados sin clasificar,
mientras el móvil se estremece
de emociones subrogadas.

Se entierra la sardina
en mi barrio de redobles
y yo aquí,
al borde de la máscara,
evocando los disparos
sobre rostros de acuarela
de otro año,
en que la cámara ávida
engullía comparsas.

Martes de Carnaval,
mutante colorido
en la memoria bordada.

JOVELLANOS

Bailan valses enloquecidos
los niños más despistados
mientras los patinetes se apilan
junto a un columpio desvencijado.

Las palomas ejercen agresiva mendicidad
entre las terrazas de las solariegas familias
de mostos blancos en copa.

Los taxis inmaculados asumen
las esperas penitenciales.

Las hojas del magnolio murmuran
los ecos jubilados.

El sol agrede a demanda
las pieles más avariciosas.

En el Jovellanos se dispersa
un Mieres reiterado
mientras paso sin mirar,
eludiendo saludos obligados
y preguntas sin respuesta acertada.

RESUMEN.

Realezas sentenciadas,
búsquedas subacuáticas
de cadáveres de anhelo,
corruptelas nuevas
siempre antiguas,
camiones de butano
enloquecidos,
refugiados que no lo son,
bombardeos que lo son,
presidentes inventando sucesos
y dándolos por sentado,
violencias domésticas,
futbolísticas violencias,
violencias machistas,
machismos, micromachismos,
microviolentos, violentos,
perros amores
y cantores canallas.
Inventario del día,
sujeto a revisión.

DIARIO DE A BORDE IX.

Mañana ultimar detalles para la obra,
comprobar lo que falta y lo que sobra,  me recalifican,
sobre este solar ya no se edifica.

La verdad es que me coge a desamano,
el que te den cartilla de mutilado,
con este postín,
tenía yo un guión con otro fin.

Pero este bicho incomoda,
habrá que darle batalla,
que del todo no me joda,
aunque mi trinar se vaya.
Será mejor ser un grajo,
saltando campo a través,
que un jilguero ya debajo
de la tierra que piséis.



PALABRERÍA DE PADRE.

Hoy te escribo palabras sobre el futuro,
que no lo empañe nadie que es sólo tuyo,
que tu mañana
sólo tú lo dibujes en la ventana.

En esta estancia corta todo es regalo,
momentos luminosos, otros muy malos.
Así es la vida,
ni justicias ni karmas tienen cabida.

Camina con firme paso,
procura hacer siempre bien,
levántate en los fracasos
con la reforzada piel
que se curte en la caída
para avanzar otra vez,
que se nutre de la vida
que se crece al aprender.

Da cariño a la gente que a ti te quiere,
a la que te odie, ni caso, tiempo se pierde,
malo es odiar,
siempre envenena más que el ignorar.

Que nunca nadie diga que a ti te tiene,
mejor sola que objeto que se retiene,
ave indomable,
ninguna jaula de oro será habitable.

DIARIO DE A BORDE VIII

En espera,  del aire faltante  que el pecho reclama,  de la obra en derribo  que extermine la araña  que apresó mi voz  en su maraña homicida.  Espera del cráter  y el silencio,  de la vida que reste  o que sume en el balance. En espera en dentista  para al menos tener sonrisa  con que conjurar los avatares. 

COPLAS TUMORALES

Como soy agrio de propio,
poco tengo de cascabel,
en este trayecto cruel
de buen humor hago acopio.

De la muerte me reiré,
de los dolores posibles,
esta escalera impasible
sonriendo la subiré.

Que quien me quiere bromee,
que quien me odia se joda,
que todos los días sean boda,
que el miedo no halle cuartel.

Y si me suena la hora,
que me droguen a granel,
que corra el vino en tonel
y se cante a voz tenora.

Alergia a las oraciones,
sotanas y similares,
recuérdenme en los bares
entre cañas y canciones.

Mas que nadie se haga idea
de que tengo prisa alguna
por ir a la orilla oscura
sin haber dado pelea.

Si me ven no pongan caras,
la sonrisa se agradece,
una broma nunca escuece
y los ánimos repara.


TENGO TODO.

Son los minutos tesoro
y el aire breve es caudal.

La calle un museo,
la casa un templo
y la gente es agua
de estanque.

Las palabras destellan
brillos de galaxia lejana
en el móvil imprescindible.

Tengo todo,
nada se me olvida,
al parecer,
y miro las torres
de las ciudades visitadas.

DIARIO DE A BORDE VII

También son días para burocracias,
pues conviene ejercer cambio de estado,  tres veces lo he alterado  el tiempo que me ha dado. 
No es vicio este afán escriturista,  pero procede asentar las evidencias,  pues hubo convivencia,  ahora viene penitencia  de horas de hospital, sala de espera,  velando el sueño a este carcamal
que nunca fue normal,
ni siquiera al enfermar.

Nuevo carnet, misma identidad,
a la tarde sofá y pelis repuestas,
preguntas sin respuestas,
una práctica al violín.





FIN DE CONTRATO.

Hora llegó de la entrega
de la espada y de las armaduras,
el azul que tiñó mi andadura
y la placa madura
que brillaba en estrella,
son ya historia
que no retornará.
Pena y gloria,
atestado final.

Allá quedan los jirones
de mi piel por algún asfalto,
el crujir de una puerta al asalto,
un suicida, algún parto,
la rabia en funeral.
La verdad, tampoco estuvo mal,
hasta ahora lo pude contar.

Y pude ser policía,
creo que lo hice bien a mi forma,
primero la gente que la norma,
evitar la deshonra
de un azul de servir.
Mis errores también cometí,
los pagué con el todo que dí.










DIARIO DE A BORDE VI.

Tanto abusé del don de la palabra
que me brotó un rosal en la laringe,
la voz me descalabra,
huerto de muerte labra
una asesina esfinge.

Habrá que proceder al desalojo
desahuciando de urgencia la garganta,
lo que contiene espanta,
chirría lo que canta.

Nunca creí en agüero y mal de ojo,
se ceban los azares en mi ser,
lo vivido también tuvo que ver,
lo fumado también quema rastrojo.

Voz pierdo pero no el voto,
y voto a bríos y a todos los infiernos,
que aún me aguantáis varios inviernos,
en silencio pero devoto
a la vida que me quede por vivir,
a la gente que aún me quiere bien,
a los versos que se forjan en mi sien,
a las bromas que aún nos quedan por reír.





Tengo que hacer.

Tengo que hacer,
que hacer tengo,
mucho,
poco,
o nada más.
o no.

Y sí,
él miedo está,
aunque no debiera
porque absurdo es
temer lo prorrogable.

Mas el miedo no nubla,
fuerza me dio siempre
para el avance.

Tengo que hacer,
quizá dormir un rato,
mañana te cuento,
a ti,
que ahí estás.

DIARIO DE A BORDE V.

En estas que hoy me viene Madre,
la que no gana yá para disgustos,
a cada poco un susto,
un roto, un descalabre.

Habrá pues domingo familiar,
paseo, cañas y algo de pitanza,
café con añoranzas
y hora de marchar.

Mas de sorpresa aquella que pasó
por calvarios al filo del abismo,
heróica de optimismo,
mi gran motivación.

Mañana se abrirán los escrutinios,
todos los votos, todos los designios,
abriendo opciones,
primando las razones
para seguir jodiendo de continuo.




DIARIO DE A BORDE IV.

Lavé mi rostro con incertidumbre
aclarada con aguas de papel,
luego endulcé el café
con gotas de costumbre.

Un sábado en vitrina de cristal,
salido de una sala reformada,
las horas aplazadas
en nueva terminal.

Cancelo vuelos a todo lo posible,
que divagar no ayuda a razonar,
y prefiero transitar
descalzo y sin fusibles.

Supongo que en la calle pasa gente,
gente de a diario en la corriente
de un río de acera,
soñando con praderas,
gente que siempre niega cuando asiente.

Aquí me tienen, soy lo conocido,
ahora ya pesa más lo recorrido,
y erupto versos
en el diario perverso
del adicto a todo fruto prohibido.





DIARIO DE A BORDE III.

Amanece viernes como está mandado,  no ha habido sobresaltos temporales.  Los titulares ni me han inmutado,  mientras sobrevuelo redes sociales. 
Puede ser buen día para el estropajo,  tras el cuarto café es procedente,  son épicos también estos trabajos  domésticos de la gente corriente. 
Pienso en una música apropiada,  una banda sonora para esta historia  de vajillas y lozas secuestradas,  y que realce al cabo la Victoria. 
Y como gozo hoy de autonomía,  la majestad del hombre de la casa,  afrontaré también gastronomía,  hoy me pillan con manos en la masa. 
Qué le importará esto a usted,  su razón tiene también,  soy un chalado. 
Como dije, es por joder,  aunque tenga que ser  en figurado.

DIARIO DE A BORDE II.

Supe que llegaría aquella carta,
este juglar sí tiene quien le escriba,
confieso que hubo nudo en la garganta,
más no será San Pedro quién bendiga.

Lavo mi cara en calle y aire nuevo,
añado rostros a la biografía,
al hombro ya  la cámara me cuelgo,
la entraña me pidió fotografía.

Cazo momentos en datos binarios,
irrepetibles en este espacio-tiempo,
será el botín de este torpe corsario
que escora hacia estribor a barlovento.

Serán molinos o serán gigantes,
los que se cruzan en toda andadura.
Qué más dará si al fin es sólo carne
aquello que protege la armadura.

Caballero, rufián, mal escudero,
impostor de la rima y de la prosa,
sin paraguas en todo el aguacero,
la espina más traidora de la rosa.

Me perdonen la idiotez,
desvelado otra vez
de madrugada.

Habrá que hacerse un café,
y dejar ya de joder
tan de mañana.



DIARIO DE A BORDE.

Hoy me despierto y prendo las noticias.
No dicen nada de la última epidemia,
esa que extingue yá toda caricia
y llena el aire de odios y miserias.

Con el café políticos corruptos,
un bombardeo, un acto terrorista,
pido perdón pues me viene el erupto
viendo en La Casa Blanca a un contratista.

Recuerdo que tomé los comprimidos,
los que contienen eso que me mata,
en la pantalla un joven deprimido,
adicto a un "smartphone" de gama alta.

Vivir puede ser soñar,
no lo voy a negar,
que yá está hablado.

Este afán de madrugar
en nada me va ayudar
sin ti a mi lado.

Y en Mieres quiere llover,
y yo quisiera joder
por hacer algo.




CANCIÓN BURLADA.

Dicen que el viento asesina
las palabras de cristal,
su pureza contamina
con lo que arrastra de sal
de las entrañas marinas.
de las espumas de azar
y la conciencia
sufre violencia
de la cruda verdad.

Yo me bañé en emociones,
me despojé del pudor,
el que exigen las razones
para ocultar el sudor
que se sangra en las canciones
cuando se pierde la voz.
Pero se suda
y el sol no ayuda
y quedará el hedor.

Si se sublima lo humano
camuflando al animal,
con un pincel artesano
y tintes de mineral,
la garra se vuelve mano
pero insiste en arañar.
Manda la fiera
en la quimera
y no se puede impostar.

Quise dejar evidencia
de mi estancia en el lugar
del delito de existencia,
una huella del pulgar.
Debo pagar penitencia
por mi torpeza vulgar,
soberbia impertinencia
que ahora me hace purgar.
Cumplo condena,
no tengáis pena,
es lo que trae el hurgar.


COPLAS DEL DESVELO.

Al cambio de la luna le ha sorprendido
una luna extraviada de amor herido,
luna morada,
dicen que se ha perdido
de enamorada.

El arco de tu puerta es de herradura,
el de la mía ojiva que va a la altura,
Dioses y arcos,
maldita  arquitectura
de amor amargo.

Cantares de aves de paso,
de puerto y de timonel,
de glorias y de fracasos,
de otro destino cruel.

Cantar de la flor de un día
que yo cortara una vez,
cantar de la escarcha fría
en que se tornó tu piel.

Dicen que ya no es tiempo de los milagros,
que hasta los dioses sufren el descalabro
y que era mentira,
leyendas en retablo
que al Cielo miran.

Las nieves de los picos no son eternas,
ni es eterna la furia de la galerna,
penas y glorias
son eco que resuena
por la memoria.


















DOMINGO TEMPORAL.

Canciones de flores abiertas,
aves perdidas en el viento
de un domingo temporal.

Palabras de algodón amigo
y piel cercana en lo que surge.

Relojes olvidados
como caracoles en la hoja
de una planta verde mar.

Barajas marcadas
sobrevolando la tarde.

Rostros,
infinidad de rostros
y alguna mano.

Tregua de agua
lloviznada,
luz de aliento
y camino por hacer.



TANTO GRITO.

Tanto grito,
tanto verso extemporáneo,
tanto humo de palabra,
constelaron estrella
en la garganta
de la rabia mal tragada
y el silencio del eclipse.

Un universo nuevo
al que plantar guerra
de galaxias no enojadas.

Partículas y átomos
en rebeldía,
las físicas y químicas
y lo más simple,
lo esencial,
eso que somos,
caos de lo mínimo
que no entiende de lo máximo.



YA QUE PASA EL RÍO.

Pues ya que pasa el río
por el arenal que habitaba,
os diré que no hace frío,
aunque blanquee la helada
las hojas del sauce que no llora
y del asombro hace sombra,
la palabra que no nombra
sin preguntar ya la hora.

Ese pez que se demora
en el silencio de los pozos,
burla anzuelos que atesora
recreándose en el gozo
de robarle al pescador
el cebo más asesino
y es el agua su camino,
su destino y su labor.

Pues ya que soy orilla,
frontera en los andenes,
etiquetaré los trenes
e incendiaré la capilla
y su consigna de mitos,
boicoteando todo el rito
con que se forja la astilla.

Y ahora que soy pausa
abandono el aposento
sin atender a la causa,
ahora vuelvo, ahora me ausento.

Cangrejo.

Y tenia que llegar el cangrejo
a esta playa devastada.

A este depósito de arenas viejas,
que se creían impunes
a las plagas tan corrientes.

Pero no,
hay que excavar los castillos,
limpiar las mazmorras
de tanta palabra encarcelada,
y hacer del silencio hábito
por mor del estar,
no se sabe dónde.

ADELANTO.

Lo recorrido me adelanta,
ahora, que voy frenando,
en el momento preciso
que mi garganta no canta
y pronuncia derrapando
por el asfalto más liso.

Y, a finales de enero,
febrero ya me he fumado,
abriendo marzo a destiempo.

En el bisturí me reitero
con el destino acuñado
en falso de desaliento.

En el parque, las palomas
ya no me hacen reproches,
dándome por descontado.

Escribo y abuso en comas,
de la pausa hago derroche,
que el punto venga atrasado.


Alguien tenía que hacerlo.

Bien hubiera querido
hacer épica en las letras,
desgranar arte
en luces de paz libre.

Bien hubiera querido
amansar jaurías
con la palabra certera,
sin sermón de montaña
mas con razón limpia.

Bien hubiera querido
ser libertador en las leyes,
en los derechos juglar,
andante caballero,
destartalado y justo.

No fue así,
en cambio;
mientras otros
batallaban la octavilla,
la pancarta impoluta;
alguna vez,
forastero,
tuve que ser
quien disparó
a Liberty Valance.