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AÑO NUEVO

Vuelve la rima
consonante
al bucle del que no salgo,
aliteración del amargor.
Y cambia el año,
acaba un almanaque
y el nuevo es usado,
de ocasión,
conocido
por sabido,
mas el salto
es posible
desde las torres
del hastío.
La melodía vieja
pesa demasiado
en la partitura amarilla.
Pena,
da pena
la penitencia
como rutina.
Hay que despeñarse,
pecando y muriendo,
obviar las aristas
y zambullirse
en aguas saladas,
heladas,
mortales
aunque vivas,
vivas de vida,
no de daños recurrentes.
Sufrir de un golpe,
no a tratamiento,
quirúrgica solución,
traumática,
amputadora
pero aséptica,
sanadora
del tumor
metastasiado
en las junturas
de los nervios.
No llega la luz
a la profundidad necia
de mi madriguera
de molusco abisal,
envidiando delfines,
añorando arrecifes,
y riesgo de gaviota.
Qué objeto tiene
cantarle a la niña
la misma nana
de ogros al acecho,
una noche sí,
la otra quizá,
creciendo
en los temores
al guión,
al libreto
de desafinados tenores,
condenados
a la opereta ambulante,
de carpa ajada,
y dos sesiones
con descuento.

GAZA

En la santa tierra
de las promesas vanas,
niños de arena
desayunan metralla
a tazón lleno.
Retornan las plagas
de ángeles de exterminio
a castigar súbditos
en nombre de un Dios
manufacturado a piedra.
Vestidos de mortaja,
expuestos,
ofrendados a un Dios
de otro nombre,
otra versión
de la falacia sangrienta,
empujando hermanos
a la masacre
en venganza.
Nadie cierra
el círculo inmundo
de niños muertos
en siniestra rifa.
Tibia condena
para el mal perpetuo,
adinerado,
resignación endémica
al mal eterno,
el peor mal,
el mal sacralizado.
Barrer lo santo
de la tierra enferma,
gangrenada,
lustrar lo humano
como único bien,
sanarlo de dioses,
enquistados
como pretexto,
coartada para el saqueo.


BLASFEMIA NAVIDEÑA.

Imagen
Campanas suenan
en las cajas registradoras,
endulzando bandas magnéticas
de tarjetas felices
de duro plástico suscrito.
Buena cara para el infame,
espíritu de calendario,
es el uso correcto,
apropiado,
qué bello es vivir.
Nostalgias y vacíos
sin envolver,
sin lazo rojo,
se acumulan en los días,
en las noches,
los primeros platos
y las sobremesas
tramitadas.
Cuentan que nació
quién nunca nos salvara,
esperanza blanca
de rancio turrón.
Sólo ves magos
en los ojos,
intencionadamente crédulos,
de los niños anhelantes
de lujos televisados.
A ritmo de pandereta
siguen silbando balas,
y el hambre vieja
se extiende en villancico.
Luces,
escaparates,
y cadáveres venideros
transitando las aceras.
San José,
eterno secundario,
de reojo mira al buey,
resignado al adulterio
y a la virginal frigidez
por imperativo legal,
divino.
Recelando de ángeles
publicistas,
anunciadores,
y de palomas torcaces,
sobrevolando los portales
de una infamia
milenaria.

COMO CADA VEZ

Como cada vez
vuelves,
vuelves a la puñalada,
al esputo,
al balance a favor.
Y como,
cada vez,
mañana,
creerás en lo normal,
en lo asumible.
No,
no funciona así
mi maquinaria.
No,
yá canso
de la norma.
Aguanto los diluvios
mas no,
no puede seguir
este temporal
periódico,
no puedo
con tanta llovizna,
si no aguacero.
Mi paragüas
es impotente,
inepto a las borrascas,
y no pueden sus varillas
con tanta mierda
chubascada.

CIRCUNSTANCIAS

Tengo reserva en el infierno pues no se hizo la gloria para el inventor de los pecados. Peno en vida al ser la muerte fin, apagón definitivo de existencia tortuosa. Y no duele la tortura cuando es hábito, se padece sumergida, bajo la piel escamada, curtida de sucesos. Ya no ensordecen los estruendos, pitido agudo, constante y necio. Y me pregunto, a veces como luz, por qué yo habiendo otros. Y me respondo que hallé lo buscado, lo perseguido sin conocer el reverso, la doblez. Y espero, resignado, paciente a ratos, el cambio de acto, un mutis, desenlace de un texto impreso en papel continuo, apergaminado.

ADVERTENCIA

Tengo duro el cuero, curtido a maldades e impermeable a tu hoja de rufián de esquina y calleja. Antes que tú hubo otros aceros, más certeros, que no abrieron zanja en mi entresijo. Inocuo es el veneno de tu dardo emplumado para el gaznate encallado que gasto de hace tiempo. Yá sé de tus celadas y de tus tretas felatrices, viendo la cuajada que rebosan tus comisuras. No hay perfume falso, de los que afanas al sarraceno, que mitigue el estercolero que rebosa de tu afán. Vendrá San Martín, hozador nato, mas no valdrá tu entraña ni para embutido de guiso. Evita el cruce, el encuentro, no busques más mis desatinos que tengo garra presta para amputar gangrenas.

DE ESCORIAS

Imagen
No creas a nadie,
la lealtad es espinosa
y sangrarás como premio.
Sé mezquino,
adulador,
gimotea y miente
y caerán honores
desde asientos mullidos.
Querrán tu ruina,
levántate tras la bofetada
y no ofrezcas otra mejilla,
si no te pueden
buscarán tus aledaños.
Sonríe en la cara
a la ruindad y la escoria,
hiérguete en el paso,
no te avergüences
de tus errores,
esos que te muestran
para achicarte.
Ellos son peores que tú
sin ser tú la maravilla.
Querrán verte
en el fango hundido
mientras ellos levitan,
sostenidos
por el olor a mierda,
luciendo baratijas
robadas a la honra,
respaldados por poderes
volubles,
pusilánimes
colgados de un gráfico.

TIEMPOS DE METAL

De metal es este tiempo,
pesado,
duro,
afilado y frío.
Vive la gente
a corte,
fundiéndose,
templándose
en crisoles
de preguntas.
Muere la gente
a mano,
o a máquina,
y da igual siendo pieza,
tuerca,
engranaje o rodamiento
por el que se deslizan
los poderes difusos.
Tiempo de metal,
mate,
sin pulir,
sin destello de sol oculto
por gas de horno.
Metal de trueque,
moneda vana
para mercar miserias.
Vivir,
aleación incierta,
maleable,
dúctil,
al antojo de la fragua.

CASA GRANDE

Ya habito casa grande,
piedra en muro
y balconada.
Espacio,
más espacio
mas no tiempo,
más espacio
mas no sé si más aire,
no sé.
Casa grande habito,
mudado,
progresado,
confortado,
aún en tránsito,
a fuego llevo
la marca de un tipo
de interés de usura.
Casa grande
para lo que soy,
he mejorado
o no,
no sé,
vivo en casa grande,
según se mire,
según se mida,
según quién.


ETIQUETADO

Y es que llega un momento
en que el temblor
se vuelve escalofrío,
el susurro grito,
la sonrisa esputo,
el baile huida,
la canción ruido
y el silencio,
silencio.
Silencio envasado
al vacío,
sin conservantes
ni atenuantes,
silencio a presión
de palabras prensadas,
exprimidas,
deshidratadas.
Producto
a base de concentrados
de zumos de rabia.
Quedan existencias
de ira
en la despensa,
almacenada.
Reserva y provisión
para el próximo estallido.
Para peores tiempos,
si caben más crisis.

ESTIGMA Y SUTURA

No aguanta la sutura
la persistencia del estigma
que insiste en la apertura
de los labios
de herida eterna.
Mas ya no sangra
vino de misa,
milagrero y rancio,
sino hiel
en ámbar,
a pedrada fósil.
El hueco es el hábito,
deshabitado,
con el que ando a tumbos,
a tumba vacante,
en público concurso.
Soy vasija,
llena o yerma,
dependiendo del suceso,
y más que caminar
ruedo.

A LA CABEZA

Dispara a la cabeza,
mata la mente,
ahí está el enemigo,
lo que nos puede.
A la cabeza,
vuela la razón,
extermina el pensamiento.
Da igual el cuerpo,
dispara a la cabeza,
a la idea,
lo que discrepa,
lo que les hace volar.
Siembra plomo en sus mentes,
inocula el miedo,
paraliza toda reflexión.

HAY COLORES

Imagen
Vino un ave a mi ventana
a oír mi canto
y con un silbo leve
me pidió colores.
Pidió tregua al gris
que acompaña mi verbo
casi de continuo.
Y yo,
reacio a dedicatorias a reclamo,
accedo al trino.
Desempolvo la paleta,
presto a salpicar los lienzos,
y despliego el celeste,
el azul intenso de la risa,
clara y melodiosa
de una niña de luz de aurora.
Luego el rojo,
ardiente de pasión
de adolescente cuando fue,
de piel de latido al roce.
Llega el turno del verde,
verde agua de fuente,
de praderas lecho
de amores tempranos,
furtivos.
El malva,
de mirada breve
de mujeres de miel,
rebosando dulzores
custodiados.
Amarillo de sol infrecuente,
caricia tibia
en invierno fiero.
Sé de colores,
gorrión amigo,
los tengo,
no lo dudes
aunque la luz,
perezosa a veces,
no los desvele
y el gris
quizá no es gris,
sino penumbra
o niebla.

EL RITMO DE LAS ESFERAS

Es el ritmo de las esferas
el que marca el paso
del hombre errante,
extraviado animal
en las veredas
de mitos y credos.
Busca dioses
tras las nubes,
rebelándose soberbio
mas crédulo al engaño.
Y es que duele la razón,
la realidad tangible,
no habiendo cura
para el pánico a ser átomo,
célula mínima,
frágil y perecedera.
Demasiados datos,
desordenados en avalancha
para un cráneo de simio.

MUEREN CANCIONES

Fallecen letras
y melodías de casa,
y el minuto,
el silbido,
el timbre amigo,
deja vacío de años,
días amables,
inocentes.
Clara,
distinta,
otra,
huérfana
de padre
y estrofa.
Qué será de tí
y de mí,
triste Clara.

ALCAYATA

Me mira la alcayata,
huérfana de cuadro
y me reclama intención.

ESTADO

Este estado,
estando,
no es estar.

NO SE HIZO EL LABIO

No se hizo el labio
para el golpe,
que el beso
es su don.
Ni la piel
para el negral,
sino para erizarse
bajo caricia.
La mano del hombre
nunca debe ser garra
que debe ser brisa,
calor
y almohada.
¿Entiendes,
bestia inmunda,
que no es la mujer ajuar?
No es dote,
ni saldo,
es vida,
la vida en puro
y a granel.
Vuelve la hoja homicida
y búscate la entraña hueca
si es que es sangre
lo que ansías.
Desahoga la rabia
en tus miserias
y no la toques,
no aparezcas,
no aceches,
no mancilles el nombre
de ser hombre,
más de lo que yá está.

LOS OTROS

Imagen
No sabes,
aun sabiéndolo,
cuanto duele
cuando apareces,
sin ser tú,
siéndolo
sin serlo.
Cuando emerge la otra,
sin ser tú,
siéndolo
sin serlo,
tóxica,
con las razones espesas,
recalentadas
de plato único.
Cuando está ella,
sin ser tú,
siéndolo
sin serlo,
gesto hundido en melaza,
mirada de espejo roto,
piel de lija
y verbo de estopa.
No sabes,
aun sabiéndolo,
que no hay camino con ella,
siendo tú,
sin serlo,
pues demasiada maleza
impide la pisada recta
de tres
cuando son cuatro
y uno empuja.
Mátala,
siendo tú,
sin serlo,
que yo asesino al otro,
que no es mejor,
siendo yo,
sin serlo.

FINANCIACIÓN

Imagen
Ando algo
renegociado,
subrogado,
a plazo fijo
de bajo interés.
Deficitario en ternuras,
suspendida mi cotización,
daré quiebra
cualquier día.
No hay saldo
en los fondos
que amorticen
créditos de existencia.
Soy,
mas no hay mercado,
devalúo
y me sé perecedero.




DE MIS PASOS EN LA TIERRA

Imagen
No respondo,
me inhibo
lavando mis manos
en aguas turbias
de sal de conciencia.
Visitados los altares,
ofrendando intenciones
y obteniendo silencio,
o penitencia,
rescindo contratos
con el gris cotidiano
y me desencadeno.
Me despeño
en vuelo erróneo
pero propio,
desnudo
de prendas prestadas.
Inimputable,
insolvente en culpa,
absuelto a priori
del crimen de vida.

PUDIERA SER

Pudiera ser
que la vida,
pequeño soplo,
siempre insuficiente,
se colara a hurtadillas
por los resquicios
de las ventanas
nunca bien cerradas.
Pudiera ser
que mañana
sea una idea,
una imagen
sin pregrabar,
nunca emitida.
Pudiera ser
que esta hora
perdiera los minutos,
amputada,
podada,
y el reloj incompetente
dimitiera ipso facto.

SIN NOMBRE

Mi nombre,
huidizo,
se evade de mí,
me desnomina
condenándome
al anónimo,
a la firma en aspa.
Si me nombran
nunca estoy,
pues no soy
el titular de la palabra.
No hay labio
que me articule,
condenado
al desafecto,
purgo culpas
sin saber la causa
del abandono
de mi nombre despechado.

PÓLVORA SECA

Disparos al aire,
matando nubes
que no lloverán
gotas de aliento.

DÍA DE CIUDAD

Una estampida de peces secos de monte y escamados de amianto me impide cruzar la calle. Se esconde el semáforo bajo un toldo de bar repleto de turistas harapientos. Llego tarde a la cita con aquella mujer de esparto, trenzada en hebras de vida. Salta el móvil vibrando al acecho de cobertura huída. En una isla de acera espero desenlaces y el cemento, aluminoso, agrieta mis suelas dejando paso a la humedad segregada al paso de babosas peregrinas. Mil reproches en mi agenda, vociferando consignas contra mis temores. Burlona, la acristalada esquina, la de enfrente, sonríe mi impotencia sabiéndome no llegado a tiempo a sus escaparates altivos. No es día de ciudad por lo que veo, es día de arena y sal o de turbulencia entre nieblas a media altura. Siempre queda el café catatónico y sumiso, para borrar proyectos con temple de espuma.

DEN USTEDES SILLA AL NIÑO

Pregunten a los niños, niños huecos de hambre innata, pregúntenles por los mercados, los tipos, las balanzas. A esos de ojos fijos, que ahorran pestañeos, viéndose morir como algo escrito. Dénles escaño en sus mesas tascendentes, oígan el llanto de estribillo viejo, y decidan, reflejen en acta sus infamias y dénsela, como sentencia. No llega la migaja, ni la láctea gota, para quién se sacia a raíz, a fétido regato, ahítos de miseria. Ellos son ricos de muerte a machete, o a estómago ventilado, disfrutando cruceros en ferrys de cayuco. Son ustedes el Mundo, ellos cifras solapables, fáciles de velar sin velatorio.

INFORMACIÓN

Cuánto llega a gritar el párrafo implorando la lectura. Lo ignoro, consciente de la mentira a parpadeos. Se apersianan mis gafas, alérgicas al versículo, a la espera de palabras tintadas en lo cierto. Hambriento de letras me asilo en etiquetas, en rótulos inocuos o, como mucho, me apoyo en la columna de opinión sin dogma, extraña, difícil de hallar entre la chirriante negrita del titular teletipado. Por mucho que escape del papel sucio, el monitor no ayuda, se torna ciénaga acristalada.

SUEÑO Y VIGILIA

Se estira la escalera en acordeón desafinado, tornando el descansillo en cumbre, alejando el lecho y negándote almohadón recién planchado. Es noche de butaca resentida, severa y rencorosa con la torpeza de tu anatomía confusa. Es noche domiciliada, periódica, matasellada y lacrada a la esperanza. El picaporte, paralizado, soldado a meses, negado a la apertura, te niega la fuga. Asomado al ventanal, ves pasar nubes dotadas de equipaje, buscando andén frente al portal. Los árboles, propensos al bostezo, reparten folletos amarillos entre los tordos. Los gatos bailan, los perros duermen y la niña, absorta en la pared, la más clara, saca del bolsillo canciones en madeja. Cae tu nombre, cual carámbano, del techo, afilado, cortándote la frente a tajo seco. Manan preguntas de la tibia brecha, manchando tus manos incrédulas e impávidas. Hoy, no tienes cura, que no es noche de esparadrapo. Al despertar, de hacerlo, todo será distinto, de otra manera, igual o al revés, con mas peso, liso o fruncido.

PARECE SER

Parece ser que se obstina lo adverso recreándose en mi angustia, sin afán de cambio, necedad en la caída. Parece ser que no es posible, conflicto es norma,  colmándome las rabias, las iras y la consecuente desidia resignada. A la espera de un pétalo, mas sabiendo la espina cierta. Solo una voz, leve, de sutil temblor, seda mi locura, reclamándome imposibles. Noviembre frío colma mi garganta, y toso vacíos, agujeros negros de un ánimo constelado. No abriga el cobertor, aplasta, prensa, extrae sustancia dejándome así, como orujo seco. Agotado de desenfocar ojos para no ver, cerrar compuertas a los sentidos volviéndome tallo, junco al viento.

MARCHANDO

Tiempo hace que la frase tengo lista, al punto. Debidamente tasada la ración, emplatada sin adorno. La frase, de artículos salteados, preposiciones y sustantivos justos y sustantes, sin adjetivos especiados, y el verbo crudo, duro pero fresco; la oración, adobada de sentido e intenciones frías, está. Mas no encuentro el instante, rebuscado en bolsillos, dobladillos, delantales forros, cajones y despensas. No aparece el minuto, quizá escondido, a la espera ingénua y temerosa del no acontecer, del ansiado fin del festín amargo, de la cancelación de la próxima reserva.

KILOMETRAJE

El túnel se contrae, insistente en la negrura, infartándose de coágulos de hastío. No hay viaje posible sin franquear la peña, inamovible y terca, obstinada en roca de intenciones obviadas. Espesado el clima, empecinado en niebla y chubasco de anegar rutas, colapsando itinerarios con voz yá oída, a gesto visto, acumulador de la descarga que barra los asfaltos de hieles y pieles a lija. La voluntad derrapa, trampeando el bache, mientras el arcén, ahíto de goma negra, se retira cobarde cediendo al precipicio. Mejor seguir andando, a sendero limpio, la cara fresca y abierta a la hoja de castaño. La pequeña mano, menos frecuente pero cristalina, envuelta en dedos de papel sobreescrito.

CERTEZAS, VERDADES Y QUIMERAS

Siempre con las dudas engarzadas en lo cierto, en lo asumido, como ajuar, alhajas heredadas de un testador indigente. ¿Es la verdad tangible, inmutable, tasable, o es etérea, volátil, imágen caleidoscópica a medida? Sujeto o idea, la verdad, venida de autorizados labios, me espanta y, a la que puedo, le soy infiel con la quimera, la que sé imposible mas prefiero pecar de adulterio contra el dogma.

POEMO A PALABRIZOS. (Herejía)

Amorados,
los amorantes
besamentan
los comisurcos
ansiados
por el desenfrenizo.
Carnizados
y humedables,
anudantan
desnudanteces
en talamentos
de zumeos
anegantiados.
Lacrimarias
de entrepernil,
templadellas,
cáldizos
del desesperancio.

SIENDO MENOS

Y siendo menos
que ínfimas motas de polvo,
viajando sobre una inestable esfera,
girando a tiovivo
en miniatura,
alardeamos de grandeza.
Partículas en choque,
sin acelerar,
incapaces de abarcar
la minima parcela.
Mas soñamos,
creemos sueños
y tambaleamos la fugacidad.

EXTRAVÍO

No encuentro, en lo buscado, el revés de los anhelos. Hay abismos en los cajones revueltos, entre los calcetines censados, por donde se precipita, suicida, en caída libre, el afán de vida. El arcón me mira, sonriendo de reojo mi torpeza. Para qué buscar cuando se está extraviado, desorientado en los andenes de un mes lluvioso.

SOCIAL

Vestido de túnica de lluvia terca y constante, hago visitas programadas de protocolos de delirio. Sociedad, social, sociable, socializante y saciado, más que saciado ahíto, del saludo en serie, y la mueca solapada en las pupilas. No apeo el terno intangible del como debe ser. Mesas amanteladas, amarteladas de sirope, empalagoso de simulado agrado. Próceres disertan, a medios sedados, sedas en estribillo y yo, y los demás, asentimos sin escuchar con la canción aprendida. Las manos lamidas de manos amoldadas, entrenadas, adiestradas al estrechón, mecánico y medido en intensidades acordes a los escalafones. A vender nubes bajo el chubasco.

PARADA DE POSTAS

Paseando la vida ausente, ajeno, extraño a todo y a todos. Fuera de lugar, tiempo, contexto y texto, personaje convidado en piedra de contrabando, sin frase, figurante desubicado. Rebotando emociones, roces y punzadas, soy la cosa, no soy sujeto, voy suelto, objeto vivo mas no viviente, latente sin latido. Y llega la idea, se adoba en hiel, y a veces se regurgita o se digiere en amargor congénito desprendiendo aromas helados. Palabras en ovillo, trenzadas a nudo náutico, soldadas en amalgama que aprisiona intenciones.

SIENDO TÚ

Cuánto harías siendo tú, siempre tú, sin mutar, sin extraviarte en derroteros erráticos a la mínima burbuja. Sin perder la mirada en fantasmas suspendidos que no están. Cuánta fiesta sería fiesta, sin tragedia griega, sin drama en ración. Sin encontrar ofensa en cada sílaba, ni enemigo en cada presente. Vuelve, pero de continuo, o de continuo, en lo esporádico, te irás yendo sin retorno. Sé tú, fallida como todos, puñetera si te place, a tu voluntad mas tú, no otra, no el delirio espeso, denso y reiterado que me consume la gana de ser, de ocupar ningún espacio.

LA FUGA

Hoy quisiera estar recóndito, fuera de escena y ajeno al nuevo acto, que bastante aprendida tengo la obertura. Hoy huiría, y puede que me evada, cavando a cuchara vieja un túnel en las vivencias, a bocado de tierra propia, y adoptada. Sacar la cabeza, emerger de la topera y aspirar aire fresco de hierba virgen. Correr descalzo dejando las cadenas disolverse por el uso, por el abuso de tenaza. Solo una prenda me anuda el cuello, elástica, devolviéndome a cada poco a la celda. Pañuelo que no pierdo, ni cedo, ni me arrebatan. Único patrimonio de un indigente de afectos. Y habra dolores de parto en la huída. Dolor amputado mas aséptico, curativo de tumores arraigados. No cabe recurso a mi sentencia, solo cambio de grado en la pena. Mas pena.

DOBLANDO

Doblan las campanas,
invadiendo las rendijas
de mi casa,
que no quiero abierta
al tañido,
a la llamada.
No es hora
de novenas
para el huérfano
de dioses,
que es hora de razones.
Callad la letanía,
y danzad al menos,
en la rueda engranada
que nos tocó en suerte.

EL ESTADO DE LAS COSAS

No parece que el viento, caprichoso por natura, voltee la veleta que parece anclada. No sale el sendero del punto cardinal en el que incide, paralizada la aguja de la brújula terca. Anochece por donde no debiera, no una vez sino demasiadas, confundiendo los fluídos y los pesos y las nieblas de mis hombros en menguante. No sé si hay gota que el vaso colme, o es el vaso manantial en eterna cascada de cieno. El estado de las cosas no es estado de derecho, más que estado, estación, andén de maleta a correa  y pañuelo mancillado. Chirría demasiado el engranado grillete y saltar, a laderas veloces de zarzas en huída, puede ser dolor mas alivio de aires.

CAOS

Ya hace tiempo que las esferas desacompasan las órbitas generando gravedades inéditas entre astros dolientes del eclipse. Diluvia el meteorito sobre el huerto yermo de la esperanza. Mareas en las esencias a capricho. Violentas oleadas en amargo inundando los valles del ánimo. No, así no, nadie aguanta el desastre como norma.

MALESTAR

Días extraños en los que el ceño, pesado y denso, cubre el rostro huérfano de luz. Los huesos tibios, a fuego lento cocinados, parecen ajenos, torpes. La palabra, acobardada, se oculta en la evasiva, en el estruendo del silencio que anuda esófago, cerrando fronteras ante el alimento. Hay pánico colgado en los instantes, pánico al suceso familiar, repetido, aprendido a rima consonante.

EL SOL VERDEA

Hoy, es raro, el sol verdea tiñendo la plaza de oliva madura. Las gentes caminan en verde detenido, lento, pausado y espeso. Ella, pasa por la ventana balanceando las caderas, hoy también verdes y no puedo levantarme... y me miro, verde antiguo, cansado, yéndome, filtrándome entre visillos verdes. Hoy, es el día en que el sol verdea.

ANSIEDAD

Nube, densa, espesa, esponjada, absorbiendo el aire posible, avanza la ansiedad, frente frío, borrascoso, arrasa los solares y las cuencas. Pesa el ojo a bolsa llena, y la palabra hiere, punza y corta, lacera piel ardiendo de fiebres. El fondo, la sima, es la celda. La almohada es refugio. Dormir, no vivir, dormir, cansado, laxo y débil, desarmado, desarbolado a la deriva, sin encuentro ni abordaje. Qué ver en la niebla, en eterna madrugada sin auroras. Angosto, el callejón se estira al fondo inalcanzable. Rezuman las paredes hediondos zumos de frutos añejos, resbaladizos al paso de tu mísero esqueleto. Depresión, de presión, de alta presión sin válvula en la olla del cráneo, donde se cuecen ecos estridentes de llanto amargo de niña, que no entiende.