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Mostrando entradas de enero, 2008

VARIACIONES

Instalado ando en el acorde, pulsado y rasgado con cejilla, escapo del punteo y la filigrana. Escalo y bajo, me detengo en sostenido, y respiro claves de sol de tarde. El compás me desubica y me expulsa de la frase, la repetida en hilo y duermo sobre nota introductoria. Mas todo es andante, no encuentro adagio y desolado, suicida decido robar atriles, ensordecer.

QUÉ PASÓ

Dónde están los vientos que bebía ahora a sorbos, ahora a tragos, dónde están los besos en los pasos, dónde está la luz de cualquier día. Por qué es endémico el fracaso que extermina toda primavera, por qué llorar la vida entera, por qué ternuras en retraso. Y es que la ira inunda las aceras y reparte rabia a domicilio mas ruido seco de escalera. Miles de voces rotas en concilio disputando  la canción primera de estribillo bronco y sin alivio.

MENOS MAL

Menos mal que me queda un cajón repleto de risas de niña en vuelo. Risas en arroyo que lavan las nubes de insectos oscuros, el crepitante enjambre que arrastro y me  devora. Menos mal que hay manos, pequeños dedos sorteando púas de barba en cuarteado rostro de más de cuarenta eneros, inviernos de hielo en  párpado. Menos mal que hay canción, voz de flauta dulce y letra inventada sobre melodía en madeja que acalla el trueno, el granizo ácido y constante con vocación de taladro. Menos mal.

TIENE QUE ESTAR

Ha de haber camino, debe haber claro sendero de tierra honesta de limpia, arena blanca, receptiva de pie descalzo. Ha de haber vereda, con verde música central de brote y trébol. Por algún lado de esta maraña, del reino de ortiga y zarza, debe haber salida, luz tras la sombra húmeda, sol de rumbo constante. Lo sé, sé bien que ha de haberlo, por eso sigo, no cejo, avanzo enjironado, desgajado de piel de abrigo. Aparecerá luminoso, de letrero blanco, fresco de arroyo en cuneta, hiriendo el horizonte rojo de atardeceres cálidos. Es cuestión de tiempo de segundero, de espiral de muelle.

RIMA ALOCADA

Sé que tengo días de ahogo, de afanes en latencia y que, con mi poca ciencia consumo la paciencia si con ventanas dialogo, opacas de conciencia de insistencia en el descuido, en el sabor diluido de arrobas de  hiel en grano. Y yo qué se de lo humano, de lo animal o lo divino, si ni creo en el sino, ni en las marcas de mi mano. Sabiendo no ser bueno, sin saber qué es más malo, mis exabruptos regalo sin pararme en el camino, sin saludar al vecino, sin secundar el consuelo que supongo se exige, en estos casos de duelo, en que la norma rige lo que haces sin quererlo.

LEGÍTIMO

Me dieron nombre y heredé apellidos. Así deambulo por la existencia, con equipaje ajeno. De prestado ando pues nada tengo mas que mi ser, mi incómodo habitáculo de carne experta en dolores y breves placeres. Soy circunstancial, cuarenta y dos años de accidente errante. Un encuentro, carga y apoyo, unas veces útil, otras desechable, prescindible, figuración vana para los otros. Molécula en el gran átomo, sólo mi niña, aún riendo, como broma, dice que soy su legítimo Rey.

CANDIDATOS

Cómo gustan de la gala, del postín y el clientelismo, investidos de auras, remolcados por el atril. Repitiendo abecedarios, catecismo de titular, frase de mercadillo, de saldo y retal. Qué te crees que me lo creo y me inyecto tus pomadas. Tengo vacuna contra el falsete, inmune soy a la falacia, pleno de anticuerpos para tus timos. Sé lo que buscas de los rebaños con pastoreo edulcorado, llamada engolada de pegadizo soniquete. Buscas cetro y butaca, bastón y llave, bolsa y bula. Resuelve y no estafes con promesa de burdel, cumple lo que firmas y habrá crédito para lo creíble.

ERRORES ASUMIDOS

Sé bien que mis palabras, con mi voz áspera de fauno cansado, no resultan collares de caracola. Tengo tosco verbo, vinagre de hiel muchas veces, mas no alcanzo a ver la herida de mis saetas improvisadas. Confieso lo brusco, lo cierto sin sedar, la ira que rebosa sin causa para el exabrupto, desproporción de lobo herido. Excesivo eco que huye, se expande y erupciona sin lugar, sin lava lenta, pausada y visible. Se desbocan las manadas de frases hechas, intencionadas e imprevistas. Soy el estallido indómito, rabia sin cita previa, sin pronóstico de borrasca. Pido perdón y digo, y para decir escribo, evitando el fallo, que en ello pienso y pienso remediar el episodio evitable, el remendable descosido por donde cabe el reproche.

RETAZOS DE OPTIMISMO

Hay circulos de regocijo en cualquier esfera del estar, pequeñas gotas de lo sublime riegan tu árido sustrato rociando tallos leñosos de edades y tiernas hojas de resurrección, de anhelos. Minutos tasados, pero plenos, colmados de leves rictus de sonrisa de luz clara. Inadvertida humedad que no aprecias sediento. Es mucha la arena mas también llovizna. Hay que saber mojarse, irrigarse de lo vital sorbiendo vida sin destilar. Es difícil para el triste, para el encorchado adusto, cegado de lágrima frecuente y rabia en coágulo. Muy difícil por infrecuente, pero entre líneas, en párrafos acotados, puede haber desenlace. Lee a bocajarro pues mucho es tuyo, anónimamente escrito.

ENERO

Infestado de campanillas,
de dulzor de bandeja
y escozor de cartera,
vuelvo al día.
Al día diario
de rebaja,
saldo y empeño.
Enero asciende pesado,
escarpado de arista
y se perdieron,
ladera abajo,
los propósitos
y las enmiendas.
Soy el mismo,
o aún peor,
sigo siendo yo.