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Mostrando entradas de febrero, 2009

PARTIDA

Domingo de andén,
de traqueteo
hasta el centro,
pues es Madrid
quien me llama,
y me arrastran lastres,
cargas de deber
que podría obviar.
Aun desganado,
hastiado de nada,
iré cubriendo expediente.
Y me llevo mucho,
que llevo enredado
en un dedo
un cabello tuyo,
hilo telefónico,
conexión umbilical
con tu risa de duende.
No notarás vacío
que queda mi sombra
arropándote
y mi aliento en el aire
dirá tu nombre.

ERROR DE SISTEMA

Mi sistema da error.
Pertinaces ventanas emergentes,
marcadas a afilada aspa blanca,
sobre rojo sangrante,
me avisan de la redundancia,
cíclica,
cada vez más redundante,
en ciclos
de diámetro decreciente.
Redunda,
el ciclo es espiral
y las ventanas no ventilan,
ahogan.
Cada día,
siempre que puedo,
vacío temporales
a destajo,
pero emergen resucitados,
bloqueando toda aplicación,
todo atisbo de reparación
del clúster defectuoso.
Reinstalar momentos,
formatear actitudes,
o desechar,
rendirse,
cambiar el hardware
o prescindir.
Dí toda
mi anchura de banda
mas no conecto.


MADRID, ME LLAMAS

Fue de repente
que me vi vestido
de andén.
Tiene peso
de inercia la maleta,
a siete días
de encarar vagones.
Madrid,
otra vez tú,
me llamas a deshora
y acudiré en desgana.
Madrid de aula,
aula adulta
para un indolente
ateo de horarios
y reciclajes.
Madrid de hospital,
de pequeño corazón,
dulce gajo
de mi carne amarga,
a cerciorarse
de la bondad
de aquel parche en injerto.
Perezoso es el afán
por verte,
Madrid,
capital de mi pasado,
mas tiras de mí,
en soga de convoy,
sorteando traviesas.

PODRÍA

Podría ser que cansara,
que apagara la luz
sumergiéndome
en la fiel almohada
que sabe de mis cuitas,
de mi soñar humilde.
Podría hibernar,
esperar soles
y azules,
alimentado
por el sobrante
de rabia.
Podría también estar,
inapreciable,
mueble,
brizna
en suspensión
sobrevolando anhelo.
Podría,
quizá,
no haber sido
más que un reflejo,
una historia archivada,
no resuelta.
Podría la gente
olvidarme,
prescindir,
saberme inocuo,
tolerable,
sin parar en más
contemplaciones.
Por qué vivir
de puntillas,
conteniendo espiraciones
para evitar el estruendo
de la mota de polvo
llevada al caos,
rompiendo
el insoportable orden
natural de las cosas.

VERSOS TRISTES

Versos tristes,
me dices,
acertando quizá.
No abundan
cánticos festivos
en esta terapia,
bien lo sé,
mas la estrofa es
la barata consulta,
el diván casero
donde verter demencias.
Mas si puedo
cantar glorias,
glosar el festejo
y lúdicos amores.
Puedo plantar
flores en racimo,
alfombrar la página
de colores de luz.
En este baúl,
caótico de temporadas,
si buscas,
hallarás prendas
de estampados en grito,
adjetivos de seda
y satén de verbo.

TOCA

Sal de lágrima
de amor amargo,
de dolor amado,
sal.
Sal a la lluvia
y ama,
ansía el trueno,
atormentado
de amor en borrasca.
¿Qué será
el amor pregonado,
el definido,
consensuado,
será el real?.
Los amares,
siempre inciertos
de verbo amar.

RÍO

En las riberas de la mente
hay cañaveral tupido
de mala idea,
de afán de río.
Juncos viejos,
bailando anclados,
mirando la corriente,
de las experiencias.
Agua pasajera,
breve,
que solo deja lodo
en la orilla
donde encayan
peces muertos
de mal recuerdo.
Al fondo,
el canto,
jubilado
de rodado,
asentado en sedimentos
de lo que somos,
quedan,
abandonados,
anzuelos erróneos,
hirientes,
fracasados de pesca.
Al llegar,
a la sal definitiva
de la marisma final,
las espumas breves
esponjarán la conciencia
al desembocar.
Hay temores
temidos
por sabidos.
Otros,
incógnitos,
se engarzan
en los ojales
de las camisas huecas,
agazapados,
esperando presencia.
Otros miedos,
adosados,
se diluyen con la ducha,
desaguando como miseria
adquirida del ambiente.

GANADO DE PALABRAS

Uno intenta
cazar palabras,
vivaces en bandada,
vuelo errático
golpeándose
en los muros del cráneo.
Es a veces
que son presa,
las ordeno en rebaño
conduciéndolas
al pasto verde de la idea.
Mas se desbocan
y escapan,
recónditas
en desfiladeros
del alma
que no tengo.
Qué decir entonces,
como plasmar el ansia
cuando perdí,
extravié,
mi ganado de sílabas.

OBRAS

De la cantera de mi pecho puedo desgajar mil losas para alicatar tu cuarto, amurallarlo a la pesadilla. Con mis venas cablearé para alumbrar las luciérnagas de espantar fantasmas, disolviendo sombras a vuelo errático. De mi aliento gastado haré calorías que ahuyenten escarchas. No soy recargable y agotaré los vasos a polo abierto. Tengo también cuadros, sin marco de recuerdo, para ilustrar paredes. Suelo y cobijo, muro y ventana, desagüe de lágrima, baúl de risas. Guarda en mí, empotrado, las prendas usadas que plancharé lunas de puesta diaria.

CONSULTA

Al llegar, cuelgo mi chaqueta de un rabo de nube y espero sentado en el buzón inflamado de cartas sin remite, con sello de estaño, mi turno tardío para la consulta del extirpador de espinas de rosal. No duele mas se encona la herida, revestida de pus viejo, abono de la zarza que enreda los pasos. No temo jeringas pues sedado vengo, entumecido a sobredosis de naftalinas inocuas a la polilla que ventila mi entraña. Tratamiento a bisturí, seco, brillante de asepsia, y no hay gasa para hemorragias de desencanto.

ÁRBOL

Hoy sí,
hoy escribo
borracho,
ebrio de azares,
harto de aliteraciones,
empachado de lo mismo,
lo mismo,
lo de otros días,
lo asumible
mas no puedo,
no tengo,
no encuentro
lugar.
Sigo aqui,
no sé por qué,
pero sigo,
en la rama
débil,
fracturable,
escondido en la copa,
de un árbol hueco
resignado a otoños.
Y trino,
o gorjeo,
grito mudo,
en la tormenta
constante
de un clima
eterno.