viernes, 13 de febrero de 2009

RÍO


En las riberas de la mente
hay cañaveral tupido
de mala idea,
de afán de río.
Juncos viejos,
bailando anclados,
mirando la corriente,
de las experiencias.
Agua pasajera,
breve,
que solo deja lodo
en la orilla
donde encayan
peces muertos
de mal recuerdo.
Al fondo,
el canto,
jubilado
de rodado,
asentado en sedimentos
de lo que somos,
quedan,
abandonados,
anzuelos erróneos,
hirientes,
fracasados de pesca.
Al llegar,
a la sal definitiva
de la marisma final,
las espumas breves
esponjarán la conciencia
al desembocar.

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