lunes, 31 de marzo de 2008

LEVEDADES QUE PERDURAN

Las huellas leves,
rozadas más que pisadas,
también persisten.
Se obstinan en la permanencia
llenando memoria.
El susurro a tiempo,
suspirado más que dicho,
deja eco reverberando,
registrado en los aires devueltos
como estribillo regresado.
No por lo intenso
queda la marca,
sino por lo oportuno
de la acción,
su intención
y la conciencia.
 
 

viernes, 21 de marzo de 2008

VIERNES SANTO

Cuando se comban las aceras
al paso de caminantes pardos,
errantes y vacíos
de miradas y respuestas,
puede que nazca un río,
que se convoque una fiesta
de mil guirnaldas de nardo
en un llano a las afueras.
Y hay pradera para el rito
y huerto para el reproche,
pedir clemencia en derroche,
a un Dios, a un astro, a un mito.
Y cuando caiga la noche,
izad al cielo las  cruces,
apagad todas las luces
mientras se peca en el coche.
Levantando monumentos
al dolor y a la tortura,
vanas palabras de un cura
sobre un hombre y su tormento.
Las conciencias se depuran
con pie descalzo y cilicio
maquillando todo vicio
y deseos que maduran
gozando el sacrificio
con furia y contricción,
la lujuria y la ambición
se cuelan por el resquicio.
Las pasiones dolorosas,
los viacrucis del pecado,
un buen vino y buen bocado
y otras tareas gozosas.
Del prójimo la hembra hermosa
se seguirá deseando,
aún en el altar dejando
una vela o una rosa,
como buena penitencia
para el errar futuro
en el lecho o contra un muro,
vaya limpia la conciencia,
que una saeta cantada
con desgarro y con fervor,
del Señor trae más favor
con fino la voz templada.
Que no hay penar sin pecado,
y por penar España peca,
que para mirar a La Meca
es mejor estar tumbado.
 

TU MI PECHO

A veces oigo el latido del metal
del parche injertado en tu mi pecho,
el remiendo artificial
que te salva por derecho
del torrente desigual
de un corazón poco hecho.
Y de los miedos ya hace un año,
de un bisturí cargado
de filo de ansiedad inmensa,
de la larga espera tensa,
del gotero enmarañado
y del verde de los paños.
Y el azul de aquellos ojos
de la mujer que pilotaba
el navío que surcaba
por tus venas mares rojos
para encallar a su antojo
en el dique y su fractura,
repararla sin sutura
y con sonrisa blanca y pura
dar esperanza a manojo.
Y yo que no tengo santos,
ni dioses ni altar alguno,
creí aquel día oportuno
en aquella patrona sin manto,
que nos libró del espanto
con oficio y mucha ciencia,
 mano firme y experiencia.
Con la magia del saber,
del empeño y la conciencia
que salva al hombre del doler.
 

domingo, 9 de marzo de 2008

NO ES POR NO QUERER

No es que no quiera
cantar a la espuma,
las olas altivas,
a las mareas que abrigan
y desabrigan la arena.
No es que no quiera
cantar al pétalo,
al tallo y la espina
y al canto de aroma
de la rosa ofreciéndose
abierta.
No es que no quiera
cantarle al halo de la luna
que envuelve las locuras
del hombre de acera.
Es que debo cantar al hombre.
Y si digo hombre,
digo también mujer.
Debo cantar al perdido
en laberintos de vértigo,
el que busca el sustrato blanco
de honesto abono
para enraizar urgente,
seguro ante los vientos,
podridos aires violentos
cargados de la mezquindad
que se respira en cada acera.
No es que no quiera
cantar las luces,
es que debo cantar las sombras
que manchan las pupilas
con alquitrán de falacia.
No es que no quiera
cantar natividades,
es que debo cantar la sangre
derramada por sorteo,
por azarosos versículos
o por códigos de mármol.
Es que hay días
en que canta el plomo,
y las olas arrastran
muñecas rotas.
No es que no quiera
cantar,
es que no debo
llorar
mas nos sobran
los motivos.
 

sábado, 1 de marzo de 2008

GENTES QUE HAY

Sí que la hay.
Hay gente marrón,
gente parda
de sombra helada
y pisada sucia.
Y gente cárdena,
morada de dolor ajeno,
imponiendo penitencias
por pecados propios,
siempre ocultos.
Pero también hay,
solo hay que buscarla,
gente celeste
de mañana clara,
de rocío generoso
y luz blanca de cal,
de sábana de holanda.
Gentes con islas
en pupilas de ventanal,
con mares del sur
en la lágrima sincera
que lubrica sonrisa.
La hay,
yo lo sé,
hay gente de migaja.

TAN FUERTE.

Soy tan fuerte, tan entero me encuentro que no me asusta la muerte que me ronda. Tan fuerte estoy que no me horroriza respirar por e...