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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Como si.

Como que el amor se esconde
en las rendijas del pánico
y todo es permanencia.
Como si la carne fuera
algo más que un minuto.
Como si el aire tuviera
luz impresa en la garganta.
Como si el deseo no fuera,
como si negar es la norma,
como si vivir fuera ley.
Como si algo fuéramos
más allá del instante.

PALABRAS DESDE EL MURO.

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Hoy,  víspera de incertidumbres,  en la frontera de un año,  decirte algo quisiera  que de algo te sirviera,  si tú a bien lo recibieras. 
Vivimos tiempos de muro,  de fachada mal lucida,  yo soy paredón que mira  con ojo seco, maduro. 
Ser tu pared yo quisiera la que cubre tus espaldas,  aliviándote las cargas  que la vida te requiera.  
Pero hay que barajar azares,  la existencia es cosa fiera,  esta escarpada escalera  se forja sobre avatares. 
Constrúyete entre la gente,  cimenta el conocimiento  sin evadirte en los cuentos  de los templos indigentes. 
Encontrarás quién te ame,  y mucho habrá que te duela,  forma parte de esta escuela  tan hermosa como infame. 
Pero ante todo sé buena,  sin esperar premio o gloria,  dejarás mejor memoria  si cabalgas sin espuela. 
Mira adelante serena,  la rabia da mal consejo,  te lo ladra un perro viejo  que mordió la luna llena.

La verdad.

La verdad sé que se irá conmigo,
los demás seguid equivocados,
siempre habrá quién prefiera lo errado
a la cruda verdad sin abrigo.
Que es mejor habitar ilusiones
y soñar con una vida eterna,
a saber que, si estiras la pierna,
de nada te valdrán comuniones.
Ahí os dejo vuestro mundo amable,
de rodillas ganad vuestros cielos,
que a medida que yo perdí el pelo
más dudaba de lo perdurable.
Si molesto con mis desvaríos,
bien os jodan que bien me jodieron
con los cuentos que a mi me vendieron,
desmontarlos me dejaron frío.

Más quisiera.

Más quisiera yo
que tu vida fuera leve,
ave peregrina
de mis aires pasados.
Pero la vida pesa
y los encuentros son necios.
No toda mano es amiga
y las sangres se emponzoñan
en los manantiales vivos
de los posibles amares.
Más quisiera yo
que siempre querida fueras,
que quisieras sin distingos
y que amar no amargara.
Más quisiera yo
que abrigo ser,
siempre y cada día,
para expulsar las escarchas
de tus próximas fronteras.
Más quisiera que no dolerte,
desde mis errores de bulto,
mis peajes erráticos
por autopistas en grieta.
Más quisiera
que más quererte
si más cupiera.

El lado absurdo.

A veces vuelve la hemorragia
de sangre verdosa,
rica en hiel,
de la estupidez perpetrada.
Debió plegarse el Universo
y me abdució el lado absurdo.
Atónito a cada poco,
por los transtornos transito
como quien vuela
sobre el nido del cuco.
Y la rabia está,
sublimada por lo conveniente
que no lo es tanto.
Soy yo y lo negado,
lo que se obvia de mi entraña
por caprichoso incomodo,
y el yunque gastado
de golpe seco.
Martinete de fragua
y yo escondiendo sonidos.

Villancico apuñalado.

Cascabeles oxidados
bajo el dorado relumbre
de escaparates blindados.
La estrella de Oriente
es un dron armado
de letal asepsia.
La nieve no es dulce
cuando el frío arrecia
sobre los harapos
en portales de cartón.
Tocan a degüello
las hordas peatonales
afilando las tarjetas.
Agoniza el fantasma
de las navidades pasadas
con el hígado adicto
a sembrar discordias.
Mientras,
miles de cerilleras huérfanas,
expiran en sueños blancos.

DICIEMBRE INCIERTO.

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En este diciembre incierto,  en este país plegado,  se acerca un domingo en urna,  acristalado en pecera  de errantes peces tornasolados,    recontando incertidumbres.  Está España,  Quijote y Sancho,  anversos y reversos,  diestros y siniestros,  luz y reflejo deformado.  Arriba y abajo,  está la gente y el ansia,  lo posible y lo robado,  bajos luces comerciales  y la luz parda  de la parda España  con querencia hacia la fosa,  toro siempre agonizante  en este coso de fanfarrias.  Clarín y bandera,  estandarte inflamado  o ultrajado por la infamia,  cubriendo ataúdes  que no entienden de campañas.

Azul profundo.

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Metralla y balas
de la alimaña urdida,
entre versículos envenenados,
se lleva las vidas de los que valen.
De los que valen porque sirven,
sin esperar alientos,
al pueblo que les viste
de azul profundo.
Pueblo amputado
de brazos fieles,
silenciosos miembros
que "para la libertad" retoñan.
Azul sereno,
modesto azul
que hoy llora.