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Mostrando entradas de mayo, 2014

Viento sur

No tengo peso
en los días sonoros.
Pesa el vacío entre la idea
y provoca migraña
de incertidumbre.
Los sucesos y los azares
marcan mi paso sin compás
y diente de león
me proclamo.
Actitud inocua
ante la grava de arista
de las proximidades.
Mañana,
quizá,
viento sur en la ventana. 

Inerte, inocuo.

Llega un día,
cualquier día,
y no cala ni el frío,
la lluvia se desliza inocua
por el rostro impermeable.
No duele la cuchilla
que la carne absorbe.
Podría recoger sentencia
de capital pena
y firmar el recibí
como certificada propaganda.
Llega un momento
en que la hora es dígito
y la memoria escombro.
Cuánto hueco sobra
en los entresijos.

Tarde muerta

A ras del ánimo
sobrevuelo las palabras
que cordiales se presumen,
mas espino reivindican.
La cerrazón de la tribu
es hojarasca crujiente
al paso lento.
Errado soy en los senderos
y herrado en plomo
mi calzado denso.
Mataría las aves de bando espeso
que roban luces de tarde muerta.
Y la rabia,
original fruto
de árboles sin ciencia,
fermenta en vaso de aluminio.

Ríe.

Bien parece que mal es mejor
y así nos reafirmamos.
Y me miro
y me contemplo
como testigo ajeno,
espectador invitado
a la ópera buffa,
en la que canto coros
en tercera voz.
Y me cuestiono,
a estos años
de fajador,
si no debiera
renunciar al tongo.
Ríe, payaso,
rezaba el aria triste.
Ríe, o no sé,
la lágrima ya no inmuta
el maquillaje,
la función es incierta
en esta carpa demencial.
Debe el show continuar,
o degollar al apuntador
que martillea la sien hastiada.

Minotauro

Una res antigua,
toro negro de tornado,
me tiene querencia al pecho
y persigue la cornada
en un coso que no busqué.
No hay estoque
ni engaño de muleta
en mis manos paganas
y asumo el fuego,
dolor de bramido
viendo el asta que me anhela.
Luna de cal viva
orbitando los anillos
que acotan mi mal fario.
Diestro de nada,
matador de versos,
sin ruedo ni gloria,
cautivo del alvero
de un coso conjurado.

Cruda realidad

La realidad cruda
mejor se digiere que la cocinada
en mezquinos hornillos
de fuego taimado.
Lo mío yá es ajeno, 
de enajenado en bazares
de peristas usureros.
De lo vuestro, la espina
de hostil alambrada
es lo que asumo,
la concertina necia
de blindar miserias.
Así será,
pues carencia de luces
hay en las trastiendas.

Puerta de humo

En prescindibles días
procede absentismo del estar,
no ser tangible y así,
no padecido.
Pasajero accidental
y subalterno
de la ruta común
por la jornada.
No miréis para verme
que transparente me reivindico,
fluido,
derramado,
visillo de llovizna,
puerta de humo.

Sangre y amnesia

Escucho silencios de arena,
mientras mastico vidrios
de hieles rotas,
persiguiendo el aire
que despide el desplante y huyen,
los ojos huyen proscritos,
reos de mentiras a chorro
de la fuente de la que bebes.
Cartón mojado
es mi techo bajo la galaxia.
Partícula acelerada
en el giro,
presta al apocalípsis,
hambrienta de planetas
y supernovas,
soy mínimo y terminal
de las materias.
Quizá llueva en las macetas rotas,
quizá la sal no sea de la espuma,
es posible que la sangre
carezca de memoria.

Sociedad

Somos sociedad, me dicen,
y yo veo rebaño
de corderos pascuales,
no sé,
espectadores merinos
rodeando la mansión
de los atrapados en el evento.
Hay Viridianas vírgenes,
siempre piadosas,
entregando raciones de virtud
al zafio indigente indigesto
del vino agrio.
Apóstoles de la estafa
y mesías de tertulia
rivalizan en el trueque
de conejos por liebres
de monte urbanizado.
Europa es cajón de sastre, 
desastrado de patrones extraviados. Nos agota la fábula plagiada
con trucada moraleja.
Y al Este los fusiles
y las banderas de mortaja.