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NO ES POR NO QUERER

No es que no quiera
cantar a la espuma,
las olas altivas,
a las mareas que abrigan
y desabrigan la arena.
No es que no quiera
cantar al pétalo,
al tallo y la espina
y al canto de aroma
de la rosa ofreciéndose
abierta.
No es que no quiera
cantarle al halo de la luna
que envuelve las locuras
del hombre de acera.
Es que debo cantar al hombre.
Y si digo hombre,
digo también mujer.
Debo cantar al perdido
en laberintos de vértigo,
el que busca el sustrato blanco
de honesto abono
para enraizar urgente,
seguro ante los vientos,
podridos aires violentos
cargados de la mezquindad
que se respira en cada acera.
No es que no quiera
cantar las luces,
es que debo cantar las sombras
que manchan las pupilas
con alquitrán de falacia.
No es que no quiera
cantar natividades,
es que debo cantar la sangre
derramada por sorteo,
por azarosos versículos
o por códigos de mármol.
Es que hay días
en que canta el plomo,
y las olas arrastran
muñecas rotas.
No es que no quiera
cantar,
es que no debo
llorar
mas nos sobran
los motivos.
 

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.