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HAY COLORES



Vino un ave a mi ventana
a oír mi canto
y con un silbo leve
me pidió colores.
Pidió tregua al gris
que acompaña mi verbo
casi de continuo.
Y yo,
reacio a dedicatorias a reclamo,
accedo al trino.
Desempolvo la paleta,
presto a salpicar los lienzos,
y despliego el celeste,
el azul intenso de la risa,
clara y melodiosa
de una niña de luz de aurora.
Luego el rojo,
ardiente de pasión
de adolescente cuando fue,
de piel de latido al roce.
Llega el turno del verde,
verde agua de fuente,
de praderas lecho
de amores tempranos,
furtivos.
El malva,
de mirada breve
de mujeres de miel,
rebosando dulzores
custodiados.
Amarillo de sol infrecuente,
caricia tibia
en invierno fiero.
Sé de colores,
gorrión amigo,
los tengo,
no lo dudes
aunque la luz,
perezosa a veces,
no los desvele
y el gris
quizá no es gris,
sino penumbra
o niebla.

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.