sábado, 29 de abril de 2017

EL ALMANAQUE Y YO.

El almanaque y yo nos obviamos, 
prescindibles ambos, 
transitando senderos antípodas. 

Hace poco moría, 
sin ir más lejos;
pues poco lejos va el finado; 
mas aquí soy, 
mermado pero dilatando páginas 
de un diario incierto. 

Algo cautivo, 
sí, 
pero a salvo 
dos hojas de calendario, 
cuando menos. 

El tiempo pliego 
junto a los pañuelos 
para acortar monotonías 
y lo expando al viento 
cuando de vivir se trata.


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