lunes, 3 de abril de 2017

TARAREANDO.

Vociferaba y desafinaba
canciones de amor robado, 
ahora despierto 
y tarareo en mi mente 
lo que no proyecta la ausencia. 

Decía verdades 
a voz seca, 
cuál cornetín de sentencia. 
Ahora escribo dudas, 
en fuente mediana 
sin estridencias.

Y aquí instalado parezco,
en la galería de los degollados,
a la espera de cicatrices
que perezosas se muestran.

Mas vivo soy
y coleando,
y canto en silencio
himnos ateos
a la ciencia del bisturí
y las partículas radiadas. 

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