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ASÍ LO VEO

Sordos,
en letargo,
hibernando entre páginas
de sagrados libros,
o congelados
en mármol de templo,
quedaron los Dioses.
La razón se expatria
de lo humano
y la ciencia
busca lunas
más allá
de lo poblado.
Los héroes,
más que fracasados,
peregrinan oscuras barras
de sórdidos bares.
Dimiten los ángeles,
reclamando pensión
a las alturas,
empeñando las alas
a cambio de la dósis
de éxtasis celeste,
sucedáneo de glorias
que nunca fueron.
Hasta las rosas huyen
de los jardines,
hoy
invadidos de gris.
Los pianos,
en desconcierto,
se amputan teclas
y pedales,
inmolándose
a vertedero abierto.
Y yo soy
sin saber ser
lo que soy.
Siendo
como sin querer,
asistiendo,
viendo,
doliendo.
Y sin mirar
veo
y me ciego,
mas veo.

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.