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FECHAS

La escarcha pavimenta asfaltos ateridos y se ofrece el escaparate, cálido y tentador, al festivo derroche.
Absurdos ancianos vestidos de rojo trepan estáticos por las ventanas.
Falsa euforia en cenas casi obligatorias, de última cena, con sus Judas y sus Pedros, traicionando o halagando. Y la familia, el rito, el vuelo periódico de tarjeta de crédito y los licores más tolerados, casi ansiados, evaporando seriedades del que no conduce.
Dicen que nació, allá en tierras convulsas, santas y violentas, el que nos salvó de nada pues no tenemos salvación posible ni remisión.
Buenos deseos para el que solo quieres ruina. Tarjeta que bien podría ser de pésame, en envío automático, sistemático, programático, protocolario y de bien hacer.
Un año con promesas de mejoría, de abandono de vicios y propósitos de enmienda cuando, en verdad os digo, un año puede empezar cualquier día.
Luces y colores, figuras, dulces, juguetes de ensueño y un niño, abierto y limpio de mezquindades, sonríe y sueña.
Lo único que importa.
 

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.