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Mostrando entradas de diciembre, 2011

MIERES BLUES, (Reedición)

En el Hostal de La Peña
duerme el Sol prejubilado,
bebiendo de una madreña,
la Luna se da al pecado.
Por el bronce del sidrero
de una plaza de serrín,
cae la lágrima sin fin
de una pena de aguacero.
Hay folixa improvisada
entre los patos del parque
y una paloma drogada
dice que espera el embarque
para bajar a la mina
que un día hubo allá en Barredo,
en Turón o en Figaredo,
o en el chigre de la esquina.
Rebosan las vinotecas
sonrisas emboquilladas,
las terrazas de La Vega,
manteles de baballadas.
Y la Mayacina enlatada,
en fúnebre chapa marrón,
y en Santa Marina reunión
de yonquis de mala cara.
Frente al Campus se para
un minero mutilado,
lleva la entraña entibada,
late con fuego sagrado,
mientras tanto se pregunta
para qué sirve ese templo
de hormigón que tanto asusta,
con pasillos de silencio.
Y yá argaya por Bazuelo,
se inunda Vega de Arriba
de esperanza a la deriva
de fondos que caen del cielo.

MAREAS DE MEMORIA (Poema ilustrado))

Hay días  en mi playa abierta  en los que llegan olas  de muro viejo  y pasos gastados  por ciudad morisca.  Días de memoria,  de sal nostálgica  y espuma alegre  de tierras pardas  dónde me crecí. 

VISIÓN RECIENTE DE MI MADRID ETERNO

Amargas son las risas
en el Madrid que visito.
Un navideño Madrid
empastado de viandantes
que consumen migajas
en multiplicados puestos
de ilusión de saldo.
Un Madrid de metro matinal,
somnoliento de miradas perdidas
entretejiendo planes
para el nuevo día posible,
ensoñando azares
que arrasen la pena,
la tranquila y lenta pena
que invade los túneles
de fluorescente parpadeo.
Madrid de caña contada
y décimo compartido.
Madrid del centro,
sumidero de patria
en remolino
que busca luces
tras las cortinas negras
de este apagón en recaída. 

VIRTUD RIMADA

Moldeable es la conciencia  y a medida nunca escuece.  Hasta virtud nos parece  lo que no es más que indecencia. Efímera es la memoria  de los arrepentimientos,  si son blandos los cimientos  y reposan sobre escoria.  Y del penar irredento pasamos a nueva gloria  cuando se acaba el tormento.  Reescribimos nuestra historia  erigiendo monumentos  a la fatal trayectoria.