lunes, 16 de enero de 2012

MEDIDAS EXTRAORDINARIAS

Moderar el presupuesto 
de palabras públicas 
en las que invierto. 
Habituado al déficit 
vital para el avance, 
me piden contención 
del gasto emotivo, 
racionalizar el pálpito. 
Pues todos califican 
y mi riesgo se dispara, 
pero tengo deuda en sangre 
y no me importa el tipo 
aplicable en el mercado 
de la vida a medio plazo. 
Subiré las tasas 
en esperanzas, 
congelaré las lágrimas posibles,
ahorrando en sal 
para la tierra. 

sábado, 14 de enero de 2012

No siempre es luz
lo que brilla,
destello de lentejuela
que oculta sombra
que acaba por aflorar
para negar reflejos ajenos
de espectro de color
no programado.

domingo, 8 de enero de 2012

DISTURBADO

Disturbado por la ausencia 
de barricadas en la mente, 
se me envía aviso urgente 
de alistarme en la demencia. 
Pues resulta procedente 
recurrir a la locura 
para evadir la amargura 
que se me sirve caliente,  
fermentada en levadura 
que me levanta la piel, 
aderezada con hiel 
y unas gotas de angostura. 
Pero descalzo mis pies 
para jugar con los charcos, 
en la intemperie me embarco 
y pongo rumbo a tu piel 
dónde mi nave embarranco 
a la conquista de espumas, 
alumbrado por tus lunas 
en tus arenas descanso. 
Y no me salen las sumas, 
las restas se saldan solas, 
hago recuento de olas 
parapetado en tus dunas. 
Pues eres tú la matrona 
que me hace parir palabras 
en verso que se desarma 
en vuelo de mil palomas. 

CONTRICCIÓN

En tus temores mi pena 
de tu penar sin delito, 
que yo forjé la cadena, 
la que te lastra el camino, 
la que entorpece tu paso 
con eslabones de arena, 
pues te legué mi fracaso 
y así heredaste condena. 
Pero yo tengo la llave 
que descerraja montañas, 
sobre caballos de aire 
galoparás la mañana 
que será canto y no grito, 
que será brisa del ala 
de un ángel reconvertido 
en el guardián de las hadas. 
Perdona mi torpe vida 
del error como diploma, 
cicatricé mis heridas 
y desprendo nuevo aroma, 

lunes, 2 de enero de 2012

Para cuándo la certidumbre 
de lo posible y conveniente, 
para cuando el fin 
de la espina que se entreteje 
en mis inermes brazos, 
ligadura fiera 
de vida en sueño. 
Qué querencia 
tiene mi ruta 
hacia el nublado 
que no puedo pasar 
tragos de miel 
sin la quinina que me tiñe 
del amargor añejo. 
Por qué no lo normal, 
sin glorias 
pero sin penas. 
Quién pudiera 
tiranizar puntual 
las voluntades urticantes 
que se oponen a lo correcto. 
Encarcelar la infamia 
en mazmorra perpetua 
y exiliar lo egoísta 
del amor a retazos. 

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...