martes, 30 de abril de 2013

TU ARQUITECTURA

Los pilares,
los arcos
y las bóvedas
de tu arquitectura tibia,
son la proporción
en que me muevo.
Habito el claustro
midiendo ángulos inciertos,
tu bisectriz me llama. 

LA SONRISA DEL MEZQUINO

La sonrisa del mezquino
es tentativa de zanja,
aliento de tumba usada.
La pretendida burla
es mueca de cadáver,
patético guiñol
de un teatro desahuciado.
La sonrisa del mezquino
es sólo diente seco,
hueco en el cráneo vano,
bóveda de templo muerto
de razón exiliada.
Macarra de pueblo
con título de idiota,
engalanado de marca
y rubia enlucida. 

Temblor de aullido

Las noches rasgan
los sueños tibios.
El lobo manda.
Gruñen las lunas
advirtiendo los eclipses.
Olor de hojarasca
que canta los pasos leves
hacia la peña del aullido.
Las alas del miedo
agitan las copas
y el matorral se estremece.
Días de garra.
Noches de colmillo.
Luz blanca en ojo de sangre.
Duerme el hombre
y los corderos callan.
Manda el lobo,
el bosque asiente.

miércoles, 10 de abril de 2013

Machaca el engranaje
tanta tensión de péndulo
estirando horas
y contrayendo luces.
Maquinaria ahogada
por líquidos tránsitos
que enmohecen las auroras.
Tic, tac y el silencio.

sábado, 30 de marzo de 2013

LOS HOMBRES GRISES

Madre, dime si vienen
los hombres grises,
de grises voces,
papeles grises,
grises silencios,
intención gris.
Que no entren, madre,
los hombres
que apagan luces
en las casas blancas.
Que no pasen nunca,
madre,
de tres en tres,
de uno en uno,
los grises de los hombres.
No abras, madre,
a los hombres
que mutilan los juguetes
con números de acero.
Se llevaron todo,
madre,
los hombres grises,
y mi cuaderno llora
ajeno a los colores.

martes, 26 de marzo de 2013

PARA CUÁNDO

Para cuándo la gente buena,
la que despierta a agua en mano
para el rostro claro.
Para cuándo la mano firme
que saluda honrada en lo recio
de una mirada limpia.
Para cuándo la verdad,
la razón de lo común del buen sentido.
Para cuándo la luz nítida
de la palabra fiable.
Para cuándo los niños,
señores de los parques
reinando en imperios de columpio.
Para cuándo lo humano,
la base y la esencia,
sin máscara ni terno,
la piel sin dobladillo.
Para cuándo la risa abierta,
en melodía cotidiana,
y que la lágrima sea
la excepción a la norma.
Para cuándo os extinguís,
peste contemporánea
de lo mediocre incendiando
todas las bibliotecas.

jueves, 21 de marzo de 2013

En el hueco de la mano

En el hueco de la mano
guardo un aire prisionero
con vocación de alisio.
En el hueco de la mano
muere el agua
lloviznada en marzo.
En el hueco de mi mano
hay almohada para abril.

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...